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LA REVOLUCIÓN DEL GENERAL BONILLA

El programa de hoy nos cuenta algo sobre el familiar más conocido de doña Doris Zemurray Stone, que ustedes recordarán de otras de nuestras historias, y su singular papel en la historia de nuestro país. Para entender mejor, incluyo esta nota previa: El Tratado Paredes-Knox, por aprobarse en Enero 26 de 1911, ofrecía una salida (a la deuda del ferrocarril). La Banca J. P. Morgan de Estados Unidos se haría cargo de la deuda y daría satisfacción a los ingleses. Se impulsaría, hasta llegar de ser posible al Golfo de Fonseca, la construcción del ferrocarril, dándosele la concesión de su manejo a la Rosario Mining y a su gerente, don Washington Valentine. Como garantía para este nuevo pagode la deuda, el gobierno de Honduras ponía en prenda el ingreso de sus aduanas. Dicho esto, nuestro escrito sale de las páginas del libro de don Luis Mariñas Otero, “Honduras”:


Estamos en 1910, en plena edad de oro de la política del “big stick” o “gran garrote” y la aceptación por Honduras de las condiciones del empréstito hubiera implicado la intervención sin ambages al igual que, por aquellos años, realizaría Estados Unidos en Santo Domingo, Haití, Cuba y Nicaragua.
Pero Honduras va a sustraerse a dicha intervención, paradójicamente, por la actividad de otro de los hombres de empresa norteamericanos, (Samuel) Zemurray, que ve en el proyecto de Morgan una amenaza a su influencia económica. Aprovechó Zemurray las divisiones políticas de Honduras prestando todo su apoyo al popular ex presidente Manuel Bonilla, entonces exiliado en Belice.
En la nochebuena de 1910 zarpa de Nueva Orleáns el yate “Hornet”, comprado por el general Bonilla, con dinero que le facilitó Zemurray, y conduciendo una abigarrada expedición libertadora que parece surgida de una página de “Tirano Banderas”. Aventureros y mercenarios internacionales, dirigidos por un soldado de fortuna con nombre de gánster, un conductor de locomotoras, el “general” Lee Christmas y su segundo, “Ametralladora” Maloney, armamento y municiones. La expedición desembarcó en Roatán sin resistencia y el 10 de enero de 1911 capturó, también sin resistencia, el puerto de Trujillo, el mismo día que se firmaba en Washington el convenio Paredes-Knox, confirmando el empréstito y, por lo tanto, la intervención.
El presidente Dávila solicitó a los EEUU que pusiera fin a las hostilidades y prometió entregar el gobierno a cualquier persona que propusiesen los Estados Unidos, y que no hubiese sido candidato a la presidencia.
Como aquel país temía la guerra civil en Honduras, envió al crucero “Tacoma” a impedir la lucha y en el mismo, obrando como mediador, según instrucciones de su gobierno, el cónsul norteamericano en Puerto Cortés, Mr. Dawson. Se reunieron representantes de los bandos en pugna y se acordó elegir a don Francisco Bertrand presidente provisional. Los revolucionarios presentaron su conformidad al acuerdo y, como consecuencia de las elecciones realizadas en octubre del mismo año, subió, “legítimamente” al poder, el general Bonilla.
Y ahora, Usted también lo sabe.

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