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PRIMERA TRAVESÍA EN CARRO DE PUERTO CORTÉS A TEGUCIGALPA (2)

De “Todo está en libros”, de Editorial Guaymuras, tomo esta segunda entrega sobre un primer viaje memorable, con una narración que realmente nos hace viajar en el tiempo: Para asegurar el combustible, trajeron seis cajas de gasolina de diez galones cada una. Entonces la gasolina venía en envases de latón, empacados de dos en dos en cajas de madera; la marca más corriente que se conseguía en los almacenes y tiendas de Honduras; era El Capitán, de la Texas Oil Co… Además del combustible, Garay había comprado algunas herramientas de zapador, destinadas a entrarle a los espesos bosques y piedras, y construir de improvisados puentes y terraplenes, etc.; llevaba también garruchas, poleas, cables de manila de doscientos pies y una rueda de hierro de ocho pulgadas de diámetro y propia para enrollar cuerda, por si fuese necesario arrastrar el automóvil cuando el fango de algún mal paso estacionara la máquina.

No dejó de escuchar algunos comentarios que lo inquietaron: pésimo camino, a pesar de que había algunos trechos habilitados para acarreo de madera, ríos de corriente impetuosa, pendientes peligrosas y escasez de alimentos. Era una ruta poco transitada por incómoda, ya que la usada por los viajeros iba por Santa Cruz de Yojoa y era un camino de mulas…La tarde y la noche del 2 de julio de 1919 se dedicaron a revisar todo lo relativo al viaje, que emprenderían la mañana siguiente. Esta noticia despertó el interés y la curiosidad de la gente del pueblo; el hotel se vio rodeado de curiosos que comentaban el suceso; algunos llegaron hasta la galera donde revisaban el automóvil y hacían preguntas sobre la próxima proeza caminera, pero todos parecían contentos de saber que al fin se podría viajar en automóvil hasta la capital… En la madrugada del 3 de julio, los viajeros estaban listos. Un buen desayuno, la despedida, el adiós de los curiosos, el ruido del motor del carro al encenderse y la alegría de los hombres contratados para hacer los trabajos de desmonte y limpieza del camino. Todo era excepcional y, desde luego, todo aquel aparato del apresto causaba cierta inquietud entre quienes se quedaban para volver a la plácida vida pueblerina. Puestos en marcha, en tres horas salvaron la distancia entre Potrerillos y El Jaral, en las márgenes del pintoresco Lago de Yojoa, no sin antes haberse detenido en la empinada cuesta de San Buenaventura, que tuvieron que ascender en segunda, para descender hasta el lago. En El Jaral se detuvieron a descansar y comer algo en el hotelito que tenía Santiago Anderson, quien era contratista del correo. Garay ordenó a los hombres que traía que hicieran una abra, de aproximadamente un kilómetro de largo, para llegar a Puerto Bertrand y tocar las aguas del bello Yojoa. Realizado el trabajo, el vehículo siguió su marcha; acamparon en aquel sitio…
Y ahora, Usted también lo sabe.
XV CONVENCIÓN CENTROAMERICANA DE AUTOS HISTÓRICOS
“ MARIO E. ERAZO “
Se realizará del 4 al 6 de marzo del presente año en Expocentro San Pedro Sula.
Foto: Ferry Sula, Lago de Yojoa.

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