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LOS VERSOS INFANTILES DE JUAN RAMÓN MOLINA

Le toca de nuevo su turno al ensayo de doña Marta Reina Argueta, “Nací en el fondo azul de las montañas hondureñas”, brindarnos nuevas muestras de la temprana genialidad de nuestro Juan Ramón Molina. Veamos:
Entre los dieciséis y dieciocho años, Juan Ramón Molina escribió unos poemas que llamó «Versos Infantiles», los cuales publicó hasta enero de 1901 con una nota que decía: 


«Los quiero sin duda. Brotaron de mi pluma bisoña y me recuerdan muchas emociones pasadas, muchas cosas idas, muchas esperanzas muertas. Bien sé que no resistirán una crítica seria ni un examen concienzudo. Pero tienen un mérito; son espontáneos, escritos de momento, al primer soplo de la inspiración». 
De estos poemas seleccionamos uno que se llama «En la Sabana» cuya estrofa final dice: 
«Y envuelto en la tristeza del crepúsculo, 
herido el corazón por la nostalgia,pienso en otras llanuras y otros bosques
que atravesé cuando viví en mi patria. 
Estos versos fueron retocados al publicarse en la versión final de «Tierras, Mares y Cielos» y se transformaron así: 
«En tanto yo, rompiendo las tinieblas 
devorado por íntimas nostalgias,dejo, tras las llanuras y los bosques,un hogar, una madre y una patria.”
La primera versión, la original, nos descubre que este poema fue escrito fuera de Honduras, lo más probable en Guatemala y que nació espontáneo cuando el poeta se sintió mordido por la nostalgia, esa pena por estar ausente de la patria. En el poema se evoca la sabana, las vacadas, las montañas, los precipicios, los ríos y los bosques de la patria.

En la sabana 
Ya descendió la noche silenciosa 
cubriendo con su sombra la sabana;y óyense allá a lo lejos los mugidos
con que llenan los vientos las vacadas. 
En el confín del horizonte vagoque sobre el cielo túrbido se ensancha, 
tras las dolientes brumas de la tarde 
dibújanse las áridas montañas. 
Del fondo de los negros precipicios 
surgen los viejos pinos cual fantasmas; 
y al rumor del galope del caballose estremecen las breñas azoradas. 
Llévase el viento los profundos ecos 
del cercano torrente, que sus aguas 
deshace en copos de nevada espuma 
al azotar las conmovidas lajas. 
En tanto yo, rompiendo las tinieblas, 
devorado por íntimas nostalgias,dejo, tras las llanuras y los bosques,un hogar, una madre y una patria …

Y ahora, Usted también lo sabe.

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