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LAS CUEVAS DE LAS ISLAS DE LA BAHÍA

De los Anales del Archivo Nacional tomo esta nueva página de La Otra Honduras:
A un cuarto de milla más adelante llegamos a una jungla poblada de caña salvaje de dieciocho pies de alto, que era el lugar que abastecía de alimento a los cangrejos.

Estos se encontraban en todas partes y trepando sobre las cañas con sus potentes patas succionaban el dulce jugo de las plantas. Después de una marcha muy fatigosa salimos a un sitio donde los mangles se elevan a una altura prodigiosa y el camino era relativamente más fácil. Elevándose abruptamente el negruzco líquido del pantano, apareció de repente un risco de piedra caliza de unos 200 a 250 pies de altura, con su cima fantásticamente guarnecida de torres y cortes al sesgo, como si hubieran sido labradas por la mano del hombre, siendo que estas notables formaciones naturales eran obra de las erosiones producidas por el tiempo.
Seguimos a lo largo de la base de las rocas y pudimos darnos cuenta de que el macizo estaba alveolado con cuevas. Subimos unos diez o doce pies y penetramos en uno de los huecos más grandes, cuyo interior parecía haber sido tallado en forma de distintos compartimientos. El piso estaba seco, espolvoreado con una tierra muy fina de piedra caliza que indudablemente había caído del techo. Allí empezamos las excavaciones y poco después encontramos pruebas incontrovertibles de que el lugar había servido como refugio para una raza de gente que vivía en cuevas.
Del examen hecho parecía evidente que el terreno debía haber sufrido una transformación de estructura al grado imposible de reconocer, desde la época en que el pueblo prehistórico vivía en esas arcaicas viviendas. Hoy sería difícil, si es que no del todo imposible, la existencia de la vida humana en medio de este continuo tormento de insectos y de los miasmas que suben de los pantanos en derredor. Toda la región es un foco de fiebres y epidemias.
El escrito original del que tomé estas notas es de don Mitchell Hodges, el mismo de las calaveras de cristal.
Y ahora, Usted también lo sabe.

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