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26 DE OCTUBRE DE 1998, EL HURACÁN MITCH EN HONDURAS

El huracán Mitch, uno de los huracanes más violentos del siglo, se presentó en el nordeste de Honduras el 26 de octubre de 1998 y recorrió la costa norte con vientos destructivos de aproximadamente 250 km por hora y lluvias torrenciales que duraron cuatro días debido al lento desplazamiento del huracán (a razón de 3 a 9 km/hora). El 30 de octubre el Mitch, después de afectar las islas de la Bahía, se dirigió súbitamente al sur, penetrando en el territorio hondureño y transformándose rápidamente en tormenta tropical. Esta tormenta, igualmente imprevisible, desató lluvias torrenciales superiores a 600 mm durante cinco días consecutivos, que llevaron al desborde masivo de los ríos y provocaron severas inundaciones en los 18 departamentos del país, afectando en particular toda la costa atlántica, la zona central –incluyendo a Tegucigalpa, la capital de Honduras– y la zona sur. El terrible meteoro dejó un saldo de casi 1.500.000 damnificados, entre ellos 5657 muertos, 8058 desaparecidos, 12.272 heridos y 285.000 personas que perdieron sus viviendas y tuvieron que refugiarse en más de 1375 albergues temporarios. Se estima, además, que resultó seriamente dañado el 60% de la infraestructura vial del país, pues quedaron inutilizados 424 caminos y 107 carreteras, y destruidos 189 puentes, incomunicando en mayor o menor grado a 81 ciudades. Por otra parte, según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), quedaron destruidos o seriamente afectados un 70% de los cultivos, fundamentalmente de café, banana y piña (ananá), pérdidas que representan un monto superior a los US$800 millones solo en el sector agrícola. La Secretaría de Salud, el Servicio Autónomo Nacional de Agua y Alcantarillado (SANAA) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS) informaron de averías en 1743 acueductos del país que afectaron a más de 3,4 millones de habitantes. Asimismo, se estima que resultaron inutilizadas por completo más de 53.000 letrinas en todo el país. Los siscronica Huracanes 11/22/99 10:40 AM Page 149 150 temas de alcantarillado de Tegucigalpa, en particular las cloacas máximas, sufrieron averías graves, y las aguas servidas llegaron directamente a los ríos que cruzan la ciudad contaminando el agua del río Choluteca, que alcanzó concentraciones de bacterias coliformes de origen fecal superiores a 100.000 por 100 ml. En materia de infraestructura asistencial, 23 de los 28 hospitales sufrieron daños parciales o totales en sus sistemas de distribución de agua. Quedaron seriamente dañados 123 centros de salud, de los cuales 68 no pudieron seguir funcionando al tiempo que más de 100 000 personas requerían atención médica. También fueron significativos los daños en la infraestructura educativa: aproximadamente el 25% de las escuelas de todo el país (más de 2000 aulas) resultaron averiadas, es decir que más de 100.000 niños del ciclo primario quedaron sin escuela. Y al menos 30.000 estudiantes secundarios no pudieron continuar sus estudios, pues cerca de 2.000 maestros no pudieron dictar clases, cuya suspensión afectó en conjunto a casi 150.000 alumnos. La respuesta del sector de la salud pudo activarse gracias a las medidas previas de preparativos para desastres y a la instalación de Centros de Operaciones. Todo ello permitió coordinar las actividades de acuerdo con el entrenamiento recibido y con la funcionalidad permanente del sistema de salud, a pesar de los limitados recursos disponibles. En muchos casos hubo que improvisar la atención sanitaria en iglesias, colegios, estadios, carpas y otras instalaciones, movilizando brigadas de atención médica. Después del Mitch se notificó un incremento del 20% de casos de diarrea en menores de 15 años. Hasta el final del año 1998 se acumularon aproximadamente 50.000 casos de diarreas agudas, cantidad mayor que la registrada en 1997. Asimismo, se denunció un total de 306 casos de cólera en 1998, aunque de ellos solo se registraron tres casos clínico-epidemiológicos con posterioridad al huracán. Como secuela del Mitch hubo un brote epidémico de 172 casos de leptospirosis (siete de ellos mortales), de los cuales se diagnosticaron 28 por laboratorio y el resto en forma clínica y epidemiológica. Hasta el final de 1998 se habían acumulado y confirmado por laboratorio 75 casos de dengue hemorrágico, y otros cuatro casos en las primeras cinco semanas de 1999. Las cinco primeras causas de morbilidad como consecuencia del huracán fueron las infecciones respiratorias, las enfermedades diarreicas agudas, las infecciones dermatológicas, la conjuntivitis y el asma bronquial. Las necesidades principales para atender, aliviar, ayudar y rehabilitar a la población damnificada consistieron en: agua y saneamiento, alimentos para todas las víctimas durante seis meses; equipos y suministros para control vectorial, especialmente de paludismo y dengue; infraestructura (reparación de carreteras, caminos y puentes); reconstrucción y reparación de viviendas; ropa, mantas, colchones y camas; cocinas y utensilios; logística: combustible y vehículos para la distribución de ayuda humanitaria; en la agricultura: semillas, herramientas, reparación de sistemas de riego. Fue preciso establecer mecanismos de coordinación en todos los niveles, y para ello se creó una Comisión Nacional de Emergencia con jerarquía ministerial, que reemplazó en el manejo del desastre a la Comisión Permanente de Contingencias (COPECO) cuando esta fue superada por la magnitud de los daños. Posteriormente se constituyó el llamado Gabinete de Reconstrucción, integrado por altos funcionarios del gobierno, para conducir no solo la fase de transición sino también el seguimiento de los proyectos nacionales e internacionales emprendidos

La cooperación Internacional no se hizo esperar: rápidamente los organismos de las Naciones Unidas, países amigos y organismos bilaterales y no gubernamentales movilizaron ayuda humanitaria consistente en recursos humanos, logísticos y económicos, que sin embargo resultaron insuficientes para cubrir las necesidades de los centenares de miles de víctimas. Pronto se adoptaron programas específicos para afrontar los problemas críticos no resueltos o que representaban amenazas secundarias en lo referido a agua y saneamiento, manejo de albergues temporarios, distribución de alimentos, vigilancia epidemiológica y control vectorial, rehabilitación y reconstrucción de la infraestructura vial, reordenamiento territorial para identificar nuevas áreas de desarrollo, manejo de cuencas, educación e información pública.

El huracán Mitch, uno de los más violentos del siglo, se presentó en el nordeste de Honduras el 26 de octubre de 1998. El ojo de la tormenta recorrió lentamente la costa atlántica desplazándose entre las islas de la Bahía y permaneciendo estacionario en las inmediaciones de la isla de Guanaja, con un área de mayor afectación de unos 150 kilómetros a la redonda. Del 26 al 30 de octubre se manifestó con vientos destructivos de aproximadamente 250 km/hora y precipitaciones inicialmente de 450 mm de lluvias torrenciales, que alcanzaron a 600 mm a partir del 28 de octubre y cuyos efectos se agravaban por el desplazamiento inusualmente lento del huracán, de 3 a 9 km/h,

saturando los suelos, haciendo henchir los ríos hasta inundar todas las zonas bajas y produciendo graves deslizamientos de tierra. También se informó de grandes daños por inundaciones en los departamentos de Colón, Atlántida y Cortés. Decenas de ciudades quedaron aisladas por la caída de los puentes y la destrucción de carreteras y caminos. Se suspendió el suministro de electricidad y de agua corriente en casi todas las comunidades de Gracias a Dios, Colón, Yoro y Atlántida. El 30 de octubre el Mitch cambió su rumbo este a oeste para dirigirse inesperadamente al sur, ingresando en el territorio continental y transformándose ese mismo día en tormenta tropical. Su trayectoria siguió siendo imprevisible mientras se desplazaba por el centro del país en dirección norte-sur, recorriendo en un solo día los departamentos de Colón, Olancho, Yoro y Francisco Morazán. Luego siguió hacia el sudeste acercándose al departamento de El Paraíso, colindante con Nicaragua. Cuando todo hacía suponer que se alejaba definitivamente del territorio hondureño, regresó con fuerza destructora pasando nuevamente por la capital del país, con rumbo oeste, hacia los departamentos de La Paz, Intibucá, Lempira y Ocotepeque, todos ellos fronterizos con El Salvador, para salir finalmente de Honduras el 1° de noviembre. Durante esos días, ya transformado en tormenta tropical, Mitch desató lluvias torrenciales que excedieron de 600 mm en cinco días consecutivos, causando el desborde generalizado de los ríos y provocando graves inundaciones en los 18 departamentos del país, afectando seriamente a toda la costa atlántica, la zona central, incluida la ciudad de Tegucigalpa, y los departamentos de Choluteca y Valle, en la costa pacífica. En los aeropuertos más importantes se suspendieron las operaciones, y todas las grandes ciudades quedaron aisladas, pues el transporte terrestre se hizo imposible tanto por la destrucción de los caminos como por la gran extensión de territorio inundado con más de un metro y medio de agua. El suministro de agua potable quedó interrumpido para más del 90% de la población, y se restringió drásticamente el suministro de energía eléctrica en todo el país.

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