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Domingo, 19 Abril 1789 Puente que une Tegucigalpa con Comayagüela.

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El puente Mallol, unión de ciudades gemelas Tegucigalpa y Comayagüela, que entran a compartir aspectos históricos desde la llegada de los españoles a la región central del país en busca de metales preciosos. Preocupó constantemente a las autoridades españolas mantener en buenas condiciones los caminos reales. La región conocida como Capitanía General del Reino de Guatemala no estuvo exenta de lo anterior. Las referencias sobre hechuras de puentes en Honduras son escasas. Hubo formas prácticas de solventar cruces de ríos: Buscar dos barrancos de corta distancia y colocar entre ambos un árbol consistente, fijándolo con amarres, vadear el río, buscando pasos secos, aunque con ello se alargaran los trayectos y en último caso, construir un puente involucrando a las autoridades locales y al vecindario. Otra alternativa fueron los puentes colgantes sobre los cuales Fernando de Cadiñanos, obispo de Comayagua, sobre los cuales expresó: Son un género de tejidos de varias ramas de árboles correosos y es muy temible su tránsito porque las aguas y discursos de poco tiempo llegan a podrirlas y por consiguiente se expone… a peligrar por lo que en muchas ocasiones no se determinan a pasar: Este tipo de puente fue muy utilizado en el Occidente del país. Los pobladores que se ubicaron en el paraje de Tegucigalpa enfrentaron el problema de cruzar los ríos Grande, del Oro (actualmente río Chiquito) y Guacerique. Por la topografía local, suponemos que solventaron el problema del cruzado mediante los vadeos. Desde 1789, evidencias documentales de la construcción d un puente que uniera Tegucigalpa con Comayagüela. El intendente Ramón de Anguiano tuvo oportunidad de conocer el proyecto, dándole un costo de seis mil pesos. En 1806, el Interdente y Gobernador Antonio Serrano Polo continuó con el proyecto. Serrano Polo años atrás había ostentado el cargo de Oídor de la Real Audiencia de Guatemala. El problema a enfrentar sería el pago al ingeniero que vendría de México, Cuba o El Perú. En 1816, el Alcalde Mayor Interino Simón Gutiérrez se interesó en construir el puente. El Sr. José María Rojas, sin tener título de ingeniero, pero sí conocimiento de la profesión diseñó un plano, siendo revisado por el Coronel e ingeniero Juan Bautista Jáuregui haciéndole rectificaciones. Dicho plano fue enviado a Guatemala. Al año siguiente, las autoridades de la Real Audiencia de Guatemala devolvieron el plano al Ayuntamiento, ordenando al receptor de alcabala de Tegucigalpa donar 500 pesos para destinarlos al puente “sin perjuicio de que más tarde se pudiera otorgar más cantidades para la obra”. Las autoridades, edilicias teniendo en cuenta las facilidades arriba mencionadas, elaboraron listado de contribuyentes, registros de las donaciones de particulares y de poblados de su jurisdicción de los ingresos obtenidos del plan de arbitrios. La alcaldía vecina de Comayagüela igual actividad desarrolló, sabiendo que ambas serían beneficiadas. Hubo sesiones comunales e inspecciones al lugar seleccionado para la construcción del puente, siendo “el encuentro de los ríos Chiquito y Grade por tener menos extensión de la playa”. Un fuerte temporal ocurrió en octubre de 1817. Llovió durante toda la noche, creciendo ambos ríos sin afectar los puntos seleccionados por edificación del puente, pero sí las fuertes corrientes arrastraron los materiales de construcción comprados o donados que estaban almacenados en galerón de madera a orillas del río. Según versiones de los pobladores, las crecidas mencionadas fueron más fuertes que las habidas en 1762 y 1774. Este incidente natural retrasó el inicio de la obra, además que un grupo de vecinos opinaban escoger otro sitio un poco más al occidente del ya escogido. Finalmente se determinó hacerlo en el lugar escogido inicialmente. De haberse cambiado de lugar la construcción, hubiera durado más o menos 33 años, ya que para 1851 se efectuó el hundimiento del barrio El Jazmín y que en cierto modo cambió la topografía de la orillas de Tegucigalpa. A Gutiérrez lo sustituyó el licenciado Narciso Mallol, nombrado en 1817 por el rey, tomando posesión de su cargo el 6 de diciembre del mismo año. Venía con la experiencia de igual cargo de la Alcaldía de Quezaltenango (Guatemala). Los trabajos iniciaron a mediados de enero de 1818. A los 3 meses se habían construido 8 bastiones o columnas, colocándoles tablones y buenos pasamanos. Para agosto del mismo año hay informe en que “…este puente proyectado hace años su costo en más de 36 mil pesos… según su estado, de cal y canto y puntos de diamantes, de piedra, siendo el primero en su clase en el Reino según lo expresó el ingeniero Juan Bautista Jáuregui que ha levando el plano con máquinas tocas, albañiles comunes, por falta de todo habiendo resistido ya las mayores crecidas. Los arcos son de ladrillos”. A Mallol le preocupó la construcción del puente Guacerique, para ello contó con ayudas monetarias, de materiales y de mano de obra de vecinos de Yaguacire y poblados cercanos. Hay documentación expedida por Mallol el 22 de agosto en 1818, en que el maestro constructor Diego Monroy –(que se encontraba en Danlí terminando un trabajo de albañilería) avisó al alcalde Mallol que llegaría a Tegucigalpa a trabajar en cualquiera de los puentes. Probablemente el maestro constructor ya era conocido por Mallol cuando estuvo en Guatemala. Mallol falleció el 6 de marzo de 1821. El puente se calculaba estar concluido a mediados del mismo año. Una gran crecida en 1830 dañó los dos primeros arcos del sector de Comayagüela, terreno más bajo que Tegucigalpa, detalle aún observable. Los daños fueron reparados, incluso fueron agregados dos arcos más al sector de Comayagüela. Se tiene como fecha de finalización del puente el año de 1832. El viajero norteamericano William Wells llegó a Tegucigalpa en 1857, y da una excelente descripción del puente. “El puente es de diez arcos, con puntas de diamantes, para cortar la corriente del agua, tiene la vía ocho varas de ancho por ciento de largo. Está construido de piedra arénica que se trabaja fácilmente, peor que resiste la acción del tiempo. La balaustrada o antepecho, que mide cuatro pies de altura, es, en su parte superior, de piedra cincelada. La construcción es sólida y de arquitectura puramente española. Tiene cuarenta pies sobre el río, y es suficientemente fuerte para el paso de cualquier tres”. Wells refirió el “tren” en vista de que en ese momento lo que dominaba en las tertulias en todo el país fue la firma de la contrata de Ferrocarril Interoceánico con Gran Bretaña. La Población de Tegucigalpa mantuvo gran celo en cuidar el puente. Esto fue palpable en 1861, cuando las autoridades ediles en arreglo a la plazuela de la Iglesia y Convento de La Merced decidieron cambiar el curso de las aguas lluvias, afectando otros vecinos. Este incidente ya está expuesto anteriormente. El invierno de 1905, las crecidas del río Grande y del Oro dañaron completamente el puente arrastrando una mitad del mismo. Tal desastre obligó a las autoridades a cerrar el paso a los peatones. Posteriormente, para solventar en parte esta dificultad, ase acondicionó una especie de canasta, auxiliada con poleas, gruesos lazos y la fuerza corporal de los vecinos. Esto hizo, hicieron posible hacer traslados de Tegucigalpa a su vecina Comayagüela y viceversa.

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