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Republica de Honduras

Oficialmente República de Honduras, es un país centroamericano. Se divide en 18 departamentos. Las ciudades de Tegucigalpa y Comayagüela, conjuntamente, constituyen la capital de la república. Está ubicada en el centro-norte de América Central; limita al norte con el Océano Atlántico (Mar Caribe), al sur con El Salvador, Nicaragua y el Océano Pacífico, y al oeste con Guatemala. Honduras se encuentra ubicada en latitud entre 16° 23′ N y 13° 45′ N. En longitud se encuentra ubicada entre 83° 12′ O y 89° 12′ O.
Más del 80% del territorio hondureño es montañoso, lleno de diferentes tipos de bosque Pinar, bosque Manglar, bosque Húmedo, bosque Seco y bosque nuboso, en los cuales hay una gran variedad de flora y fauna, es bañado por muchos ríos, estas montañas puede llegar a tener una altura de 2827 msnm, valles y planicies se encuentran en todo el territorio nacional, los valles más importantes se encuentran localizados en las cercanías de sus dos océanos, en las zonas norte y sur del país, como los departamentos de Atlántida y Colón que son bañados por el océano Atlántico, y los departamentos de Valle y Choluteca bañados por el océano Pacífico, también hay muchos valles en la zona central del país como el valle de Comayagua y el valle de Catacamas. La Cordillera Centroamericana divide al territorio entre las cordilleras Oriental, Occidental y Central.
La población de Honduras es de aproximadamente 7,8 millones de habitantes, y está entre las que registra un mayor número de crecimiento en Latinoamérica. Los hondureños se dedican en su mayor parte a las actividades agropecuarias, además del comercio, manufacturas, finanzas, y servicios públicos entre otras actividades; el departamento más poblado de Honduras es Cortés con 1.529.826 habitantes, seguido por Francisco Morazán con 1.406.769, según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE).

Oficialmente República de Honduras, es un país centroamericano. Se divide en 18 departamentos. Las ciudades de Tegucigalpa y Comayagüela, conjuntamente, constituyen la capital de la república. Está ubicada en el centro-norte de América Central; limita al norte con el Océano Atlántico (Mar Caribe), al sur con El Salvador, Nicaragua y el Océano Pacífico, y al oeste con Guatemala. Honduras se encuentra ubicada en latitud entre 16° 23′ N y 13° 45′ N. En longitud se encuentra ubicada entre 83° 12′ O y 89° 12′ O.


Más del 80% del territorio hondureño es montañoso, lleno de diferentes tipos de bosque Pinar, bosque Manglar, bosque Húmedo, bosque Seco y bosque nuboso, en los cuales hay una gran variedad de flora y fauna, es bañado por muchos ríos, estas montañas puede llegar a tener una altura de 2827 msnm, valles y planicies se encuentran en todo el territorio nacional, los valles más importantes se encuentran localizados en las cercanías de sus dos océanos, en las zonas norte y sur del país, como los departamentos de Atlántida y Colón que son bañados por el océano Atlántico, y los departamentos de Valle y Choluteca bañados por el océano Pacífico, también hay muchos valles en la zona central del país como el valle de Comayagua y el valle de Catacamas. La Cordillera Centroamericana divide al territorio entre las cordilleras Oriental, Occidental y Central.


La población de Honduras es de aproximadamente 7,8 millones de habitantes, y está entre las que registra un mayor número de crecimiento en Latinoamérica. Los hondureños se dedican en su mayor parte a las actividades agropecuarias, además del comercio, manufacturas, finanzas, y servicios públicos entre otras actividades; el departamento más poblado de Honduras es Cortés con 1.529.826 habitantes, seguido por Francisco Morazán con 1.406.769, según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE).

El periodo Independiente y el anexo a México, del 15 de septiembre de 1821 al 1º de julio de 1823 en que se adopta el Gobierno Federal de las Provincia Unidas de Centro América. El 30 de mayo de 1838 Honduras se desliga de ese Gobierno Federal, así:

 

DECRETO DECLARANDO A HONDURAS ESTADO INDEPENDIENTE

La Asamblea Constituyente del Estado de Honduras.

CONSIDERANDO: Las dificultades que han mediado por recobrar sus derechos y estando persuadida de que en las actuales circunstancias debe resumirlos en toda plenitud, ha tenido a bien decretar y,

DECRETA:

Artículo 1º.- El Estado Libre y Soberano de Honduras es Independiente del antiguo Gobierno Federal de los demás Estados y de todo otro Gobierno o Potencia Extranjera.

Artículo 2º.- El objeta de esta absoluta Independencia y Libertad es para constituirla en su interior de una manera conveniente y peculiar a sus circunstancias; y para formar una Confederación tal con los demás Estados que le dé bastante garantía para con ellos mismos y bastante seguridad para con el exterior.

Artículo 3º.- Reasume la propiedad de los puertos de su territorio y de las rentas llamados Federales, así como su administración e inversión, rigiendo provisionalmente las leyes actuales en cuanto se opongan a la presente.

Artículo 4º.- Reconoce el estado proporcionalmente la deuda contraída durante el Gobierno que ha regido hasta el día de la emisión de esta Ley. Artículo 5º.- El Gobierno hará preventivamente el nombramiento de empleados en personas adictas a la Soberanía e Independencia absoluta del Estado pudiendo dejar de los existentes a los que poseen esta cualidad.

Pase al S. P. E. Para que lo haga imprimir y circular.-

Dado en Comayagua, a cinco de noviembre de mil ochocientos treinta y ocho.-

Mariano Castejón, D. P.- Liberato Moncada D. S. Pedro Chávez D. S. Ejecútese.

Lo tendrá entendido el Jefe de Sección del Despacho General, y dispondrá lo necesario a su cumplimiento. Dado en Comayagua, a quince de noviembre de mil ochocientos treinta y ocho.- Lino Matute.- Al ciudadano León Alvarado».

 

Decreto No. 3

La cámara de Diputados.

CONSIDERANDO: Que está en sus facultades y es de su deber instituir el nombre que debe llevar la Nación. Procediendo en consonancia con el rango político que le pertenece, atendidos los principios desenvueltos de la Carta Fundamental, ha tenido a bien decretar y,

Decreta:

Artículo 1º.- La denominación que en adelante llevara el conjunto de pueblos que forman el Estado, con inclusión de sus islas adyacentes es el de: Republica de Honduras.

Artículo 2º.- El Gobierno mandara a esculpir este titulo en los sellos mayores y menores de que debe hacerse uso: en el Escudo del Pabellón y Bandera de las milicias; en óvalos mandados a fijar en el frontispicio de las oficinas y también en las monedas.

Artículo 3º.- La presente ley será promulgada en todos los pueblos de la Republica con la solemnidad debida.

Pase al Senado-

Dado en el Salón de la Cámara de Diputados en la ciudad de Santa Rosa siete de mayo de mil ochocientos sesenta y dos.-

Rolf C. Díaz,

Presidente.-

José Meza, D. S.

Vuelva a la Cámara de Diputados, Santa Rosa, mayo 8 de 1862. Habiendo sido ratificado unánimemente por la cámara de Diputados vuelva al Senado.-

Sala de Sesiones, Santa Rosa, Mayo 8 de 1862″.

Situación Geográfica: La Republica de Honduras, está situada entre la América del Norte y América del Sur, en el centro de Centro América y a su vez entre los Océanos Atlántico y Pacifico.

Dimensiones: La distancia más larga del territorio Nacional de Honduras es la que ha sido tomada desde la desembocadura del Río Segovia y el punto más cercano a la cima del Cerro Montecristo, límite con El Salvador y Guatemala, es de unos 1760 Km. Y su mayor ancho, tomado entre la Punta Castilla en el Océano Atlántico y la desembocadura del Río Negro, en el Océano Pacifico es de unos 570 Km.

 

 

Decreto Nº 11

La asamblea Nacional Constituyente, considerando: que la ciudad de Tegucigalpa reúne condiciones y elementos necesarios pe población y riqueza para la residencia del Gobierno, de la Corte Suprema de Justicia y reunión del Congreso, y que en ella se encuentran el almacén principal de guerra, la Casa de la Moneda y la Imprenta Nacional, lo mismo que las Oficinas Centrales de Rentas, Tipografías y Oficinas de Correos por tanto

DECRETA

Artículo único: se declara la ciudad de Tegucigalpa por ahora, Capital de la República.- Dado en el salón de sesiones de Tegucigalpa el 30 de Octubre de 1880.- El Poder Ejecutivo.- Manuel Gamero Presidente.- Luis Bográn Secretario.- Jerónimo Zelaya Secretario.

Fuente: COMAYAGUA EN LA HISTORIA TRADICIONAL (Profesor: Antonio Bulnes Folofo)

Honduras Colonial

La derrota de Lempira y la reducción de luchas rivales entre españoles contribuyeron a la colonización y al aumento de la actividad económica en Honduras. A finales de 1540, Honduras parecía encaminarse rumbo al desarrollo y la prosperidad, con el establecimiento de Gracias como capital de la Audiencia regional de Guatemala. Sin embargo, esta decisión creó resentimiento en los centros más poblados de Guatemala y El Salvador. En 1549, la capital de la Audiencia fue trasladada a Antigua, Guatemala y así Honduras se mantuvo como una provincia dentro de la Capitanía General de Guatemala hasta 1821.

Los primeros centros mineros del país se encontraban en Gracias. En 1538 estos centros producían significantes cantidades de oro. En 1540 ello cambio con el descubrimiento de oro y plata en el valle del Río Guayape. Esto contribuyó al declive de Gracias y al ascenso de Comayagua como principal centro de Honduras. La demanda de la mano de obra aumentó, y esto acelero la declinación de la población nativa. Como resultado de esto, fueron introducidos en el país los esclavos provenientes de África. Otros depósitos de oro fueron encontrados cerca de San Pedro Sula y el puerto de Trujillo.

La producción minera comenzó a declinar en 1560, y con ello la importancia de Honduras. A comienzos de 1569, nuevos descubrimientos de plata revivieron brevemente la economía, lo que llevó a la fundación de Tegucigalpa, que pronto comenzó a rivalizar Comayagua como la ciudad más importante de la provincia. El auge de la plata alcanzó su punto máximo en 1584, y la depresión económica regresó poco después. Esfuerzos de minería en Honduras, se vieron obstaculizados por la falta de capital, mano de obra y las dificultades del terreno. El mercurio, vital para la producción de plata, era escaso, además de la negligencia de los funcionarios.

Uno de los grandes problemas para los gobernantes españoles de Honduras, fue la actividad de los ingleses en el norte de Honduras. Estas actividades comenzaron en el siglo XVI y continuaron hasta siglo XIX. En los primeros años, piratas europeos atacaron de forma frecuente los poblados del caribe hondureño. En 1643 una expedición Inglesa destruyó la ciudad de Trujillo, el principal puerto de Honduras. Además, los ingleses hicieron enormes esfuerzos para implantar colonias a partir del siglo XVII en las Islas de la Bahía y el norte de Honduras con la ayuda de los Sambos y los Misquitos quienes atacaban los asentamientos españoles.

A principios del siglo XVIII, la dinastía borbónica, vinculados a los gobernantes de Francia, sustituyeron a los Habsburgo en el trono de España. La nueva dinastía, inició una serie de reformas en todo el imperio, diseñado para hacer la administración más eficiente y rentable, y para facilitar la defensa de las colonias. Entre estas reformas se observó una reducción en el impuesto sobre los minerales preciosos y en el costo de mercurio, que era un monopolio real. En Honduras, estas reformas contribuyeron al resurgimiento de la industria minera en la década de 1730. Bajo los Borbones, el gobierno español hizo varios esfuerzos, para recuperar el control sobre la costa del Caribe.

En 1752, fue construida la fortaleza de San Fernando de Omoa. En 1780, los españoles regresaron a Trujillo, que comenzó a desarrollarse como base de operaciones contra los asentamientos británicos hacia el este. Durante la década de 1780, los españoles recuperaron el control sobre las Islas de la Bahía y sacaron a la mayoría de los británicos y sus aliados de la zona de Río Negro. La Convención anglo-española de 1786, dictó el reconocimiento definitivo de la soberanía española sobre la costa del Caribe.

La independencia

Por cerca de tres siglos Honduras fue parte de la Capitanía General de Guatemala, por lo que su independencia, giró alrededor de los acontecimientos pro-independentistas en las demás provincias. Luego de la ocupación de España por parte de los franceses, se produjeron en Nicaragua, El Salvador y Guatemala (1811-1813) los primeros actos de insurrección en favor de la independencia de Centroamérica. En Honduras, los españoles recurrían a la perpetuidad en el poder con el propósito de ahogar la causa independentista.

Desde 1813 a hasta 1820, no se dieron en Centroamérica otros sucesos notables en relación a la independencia. Fue hasta principios de 1821, cuando México a través del Plan de Iguala declaró su independencia total de España el 24 de febrero. Este suceso, aceleró la independencia de Centroamérica, la cual se consumó el 15 de septiembre de 1821 con una declaración, la cual fue redactada por José Cecilio del Valle.

La euforia de la independencia duró muy poco, ya que en enero de 1822, por iniciativa de los conservadores, y del emperador Agustín de Iturbide, las provincias unidas de Centroamérica se unieron al imperio mexicano. Sin embargo, esta unión duró, hasta la caída del mismo Iturbide en marzo de 1823.

En marzo de 1824, se reunió un congreso en Guatemala y se fundó la República Federal de Centroamérica, compuesta por Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica.37 La nueva República tuvo una corta existencia, y después de varias guerras civiles, se disolvió la Unión el 26 de octubre de 1838, y los cinco estados de la República se erigieron en cinco estados independientes.

Algunos de los estados centroamericanos, intentaron varias veces la reconstitución de la República Federal de Centro América. Pero estas tentativas fracasaron y costaron la vida a varios de sus iniciadores. Un último intento se llevó a cabo, por influencia del Dr. Policarpo Bonilla, Presidente de Honduras, se celebró un tratado con Nicaragua y El Salvador, según el cual, las tres repúblicas constituyeron una federación bajo el nombre de República Mayor de Centro América.

Las tres repúblicas se convirtieron en estados, y la soberanía de la federación recayó en una Dieta compuesta por tres miembros, uno por cada estado, que había de reunirse cada año en la capital de los estados federales. Por invitación de esta Dieta, los tres estados nombraron una delegación que se reunió como Asamblea Constituyente en Managua, y estableció una Constitución, según cuyos términos los tres estados tomaron el nombre de Estados Unidos de la América Central, el 1 de noviembre de 1898.

Esta Constitución…que en la mente de aquellos que la habían formado significaba una consolidación de los tres estados federales y una pronta reorganización de la gran República de la América Central, soñada por Francisco Morazán, tuvo un triste fin. El día después de haberse reunido la Asamblea Constituyente, un movimiento revolucionario, hostil a la nueva federación, tuvo lugar en San Salvador, el cual dio por resultado una nueva administración en este estado. Su primer paso fue retirarse de la Unión, y esta separación ocasionó la disolución de los Estados Unidos de la América Central, pues, siguiendo el ejemplo de El Salvador, los estados de Honduras y Nicaragua reasumieron su soberanía.

La Europa del siglo XVI

La expansión de los europeos hacia el continente americano no fue el resultado de casualidades de la historia, sino que el fruto de la situación de Europa a finales del siglo XV.

La Toma de Constantinopla por los turcos (u otomanos) en 1453, provocó un serio revés a las actividades comerciales que los Estados europeos mantenían con Oriente. De allí, la necesidad de buscar nuevas rutas comerciales que permitieran restablecer esas relaciones económicas.

Fueron los portugueses y los genoveses, quienes emprendieron viajes marítimos (antes que los españoles, holandeses e ingle¬ses) para explorar por el Mediterráneo y el Océano Atlántico, por las costas de Africa. En este continente, empezaron las redadas de, africanos, impulsando el tráfico de esclavos.

Desde los siglos anteriores, en medio de las relaciones feudales, se fueron incrementando un nuevo tipo de relaciones económicas, nuevas formas de producción y de explotación de recursos humanos y naturales, lo cual estimuló el comercio.

Entre. las circunstancias que propiciaron la expansión europea hacia América, podemos mencionar:

1. Desde el siglo XIII, se estrecharon las relaciones comerciales entre Europa y Asia. El intercambio comercial entró en un proceso de crecimiento en los siglos posteriores. Esta situación fue bruscamente alterada en 1453, con la Toma de Constantinopla. Esto, creó la necesidad de encontrar nuevas rutas comerciales.

2. Los avances en las ciencias y las artes, estimulados por el Renacimiento (movimiento cultural), reafirmaron las concepciones geográficas y el perfeccionamiento de instrumentos de navegación.’

Esta percepción del mundo, dio un fuerte impulso a ciencias, las cuales se fueron desembarazando de las ataduras escolásticas, las cuales dominaron el pensamiento medieval en Europa durante más de mil años. Los intentos de navegar por el occidente para llegar a Catay (China), India, Cipango (Japón) y otras partes de Asia, no eran, recientes. Pero fue una tarea apremiante a mediados XV, por las circunstancias políticas que afectaron el marítimo por el Estrecho del Bósforo hacia Oriente.

3. En el s. XV, en el seno de muchas sociedades europeas incrementaron las relaciones de producción capitalista producción mercantil y la actividad comercial adquirió un mayor desarrollo, expresado en: la intensificación comercio, aumento del consumo de productos elaborados y la ampliación gradual de los mercados. Esto, implicó creciente necesidad de más recursos y mercados.

4. El avance del capitalismo en los siglos XV y XVI, consigo el aumento de las diferencias sociales y la formación de nuevos sectores y clases sociales. Algunos se de la nobleza europea se fueron fusionando con la emergente burguesía comercial. Se inició la proletarización una porción de la población rural; y después, el empobrecimiento de sectores sociales del campo y la ciudad. En s. XVI, las presiones demográficas y sociales en Europa, tuvieron su válvula de escape en la migración hacia América, ampliando los procesos de conquista y colonización europea en este continente.

5. La grave situación comercial y económica en que q sumida Europa, tras su aislamiento de los centros comerciales de Oriente, al quedar Constantinopla en manos los turcos. Con el decaimiento del intercambio comercial, se produjo también una alteración sustancial de las actividades manufactureras en las ciudades donde era un importante rubro. El movimiento, comercial que abarcó desde Segovia, Medina del Campo (en la península Ibérica, Londres, Bristol, Flandes, Hamburgo, Novgorod, M Florencia, Venecia, Génova, etc… hacia otros centros comerciales asiáticos, fue afectado seriamente al ser obstaculizada una de las principales vías de acceso marítimo y terrestre entre Europa y Asia. ,

En estas circunstancias históricas, los europeos buscan estabilidad de sus sociedades mediante el fortalecimiento sus economías, a través del restablecimiento de las relaciones con Oriente, interrumpidas por la Toma de Constantinopla.

Pero de todos los países Europeos ¿por qué España?

A principios del siglo VIII no existían ni Portugal ni España; de hecho se encontraban divididos en pequeños feudos en una etapa inicial de feudalismo, hecho que fue aprovechado por los musulmanes para invadir y tomar la península. A partir del año 718 se inicia el proceso de reconquista. Importante para ello fue la unión de los reinos más grandes de España, Castilla y Aragón, que unificaron también el resto de los reinos y enfrentaron a los árabes en una campaña que culmina el 2 de enero de 1492 con la caída del Emirato de Granada.

Castilla jugó un papel importante en la reconquista: llegó a ocupar dos de las tres partes de la península. Los bienes y propiedades de eclesiásticos y señores feudales aumentaron considerablemente; las estructuras económicas sociales tuvieron cambios importantes a partir del siglo XIII; de la misma manera Aragón tuvo un proceso de acumulación similar. En ambos reinos el incremento de las relaciones monetario mercantiles les llevó a ocupar un importante lugar en el comercio europeo. Sin embargo el proceso de reconquista había endeudado al país y detenido el desarrollo mercantil. Aunque había mucha tierra no había quien la trabajara ya que la mayoría de los hombres eran soldados desmovilizados, no campesinos. La única solución era obtener colonias pero… ¿Dónde?

Ante esta quiebra económica es posible que los reyes hayan visto una alternativa de “todo o nada” en el negocio que propuso el Almirante Colón a la Corte Española: financiar un viaje sin garantías de éxito.

EL PROYECTO COLOMBINO

¿Conocía Colon América antes de 1492?

H ay grandes indicios y alguna prueba razonable, como el preámbulo de las Capitulaciones, de que Colón, cuando elaboró su plan descubridor, sabía más de lo que decía. Tal convencimiento, que se extendió ya desde el principio entre los primeros pobladores y cronistas, se corresponde con el llamado «Pre descubrimiento de América». Parece que, entre los años 1477 y 1482, en que Colón no dejó de realizar frecuentes viajes a las islas Madeira, Azores y Canarias, algo trascendental, que él califica de «milagro evidentísimo», le sucedió, si hacemos caso a sus palabras: «Me abrió Nuestro Señor el entendimiento con mano palpable a que era hacedero navegar de aquí a las Indias, y me abrió la voluntad para la ejecución de ello. Y con este fuego vine a Vuestras Altezas».

Los defensores del pre descubrimiento de América sostienen que ese algo trascendental, repentino y milagroso que le sucede a Colón en cualquier momento de estos años fue que alguien, con conocimiento de lo que decía, le informó de la existencia de unas tierras al otro lado del océano. Tal información aportaba detalles bastante ajustados sobre algunas islas y sus naturales, sobre ciertos parajes y, especialmente, acerca de las distancias. Ese alguien fue, según unos, un piloto portugués o castellano (la conocida como «leyenda del piloto anónimo») que al regresar de Guinea se vio impulsado por alguna tormenta hasta las Antillas. Tras un tiempo allí, regresó, se encontró con Colón, le informó y murió.

Según otra teoría, la información colombina procedería, no de un europeo, sino de algún grupo indígena que en un desplazamiento por las Antillas se vio obligado a desviarse océano adentro hasta encontrarse con Colón. Ambas teorías coinciden en señalar que tal encuentro debió producirse a bastantes leguas al Oeste de las Canarias, Azores o Madeira, en una zona que por aquel entonces frecuentaba. Cristóbal Colón se sintió elegido por la Providencia para descubrir aquellas tierras, y, a partir de ahí, comenzó a elaborar su proyecto, sabiendo que la mayor dificultad que iba a tener era cómo articularlo teóricamente para defenderlo ante los mayores expertos del momento: portugueses y castellanos.

Las Capitulaciones de Santa Fe (17 de abril de 1492)

Después de muchas tentativas de que intercediera favorablemente de nuevo el monasterio de La Rábida y fray Juan Pérez, los Reyes Católicos, en un acto personal, no científico, decidieron respaldar el plan colombino. El 17 de abril de 1492 se firmaron las Capitulaciones de Santa Fe o documento-contrato, que estipulaba las condiciones en que Cristóbal Colón haría el viaje descubridor. El documento tiene dos partes, un preámbulo sorprendente que dice así: «Vuestras Altezas dan e otorgan a don Cristóbal Colón en alguna satisfacción de la que ha descubierto en las Mares Océanas y del viaje que agora, con el ayuda de Dios ha de fazer por ellas en servicio de Vuestras Altezas, son las que se siguen». Ese «ha descubierto» es, para los partidarios de la teoría del Pre descubrimiento, la prueba documental decisiva, ya que Colón se atribuye, antes de 1492, descubrimientos en el océano que ahora transfiere a los Reyes Católicos, en virtud de lo cual estos le corresponden dándole una serie de privilegios, que forman la segunda parte del documento:

1º) El oficio de almirante de la Mar Océana, vitalicio y hereditario, en todo lo que descubra o gane, y según el modelo del almirante mayor de Castilla.

2º) Los oficios de virrey y gobernador en todo lo que él descubra o gane. No se habla de hereditariedad. Para cubrir los cargos en las Indias, puede proponer terna a los reyes para que estos escojan.

3º) La décima parte de todas las ganancias que se obtengan en su almirantazgo.

4º) Que todos los pleitos relacionados con las nuevas tierras los pueda resolver él o sus justicias. Este punto nunca se cumplió porque estaba condicionado a los precedentes castellanos.

5º) El derecho a participar con la octava parte de los gastos de cualquier armada, recibiendo a cambio la octava parte de los beneficios.

Con este documento capital y otras mercedes, se dirigió a la villa de Palos a preparar la flota descubridora.

Los preparativos – Los preparativos del viaje de Colon (1492)

Entre los documentos expedidos por los Reyes Católicos el 30 de abril de 1492 podemos destacar una provisión dirigida a los vecinos de Palos de la Frontera, que les ordenaba servir con dos carabelas durante doce meses, en virtud de unas penas impuestas con autoridad.

El costo de la expedición fue estimado en 2.000.000 de maravedís, más el sueldo de Colón. En contra de la idea popular de que fue sufragado por «las joyas de Isabel la Católica, hemos de aclarar que la mitad de dicho dinero lo prestó el ya citado Luis de Santángel con fondos de la Santa Hermandad, la cuarta parte la aportó el mismo Colón -que a su vez los pidió prestados-, y la cantidad restante probablemente la derramaron banqueros y mercaderes italianos residentes en Andalucía.

La provisión del 30 de abril de 1492 fue leída el 23 de mayo de dicho año en la iglesia de San Jorge, en Palos, en lo que podemos considerar el principio de la cuenta atrás de la partida de la expedición.

Asimismo, Colón comunicó las órdenes reales que traía para las otras autoridades de los demás puertos del Atlántico andaluz, conminándoles a que le auxiliasen en cuanto fuera menester.

De todas formas, ni los hombres de Palos de la Frontera, ni los de los demás puertos se mostraron dispuestos a prestarle su colaboración. ¿Por qué? Por dos motivos, fundamentalmente. Por el objetivo indeterminado del viaje y, sobre todo, por el hecho de que Colón fuese desconocido para los marineros de la zona, lo que hacía que no confiasen en absoluto en él.

En estas condiciones, resultó fundamental la ayuda que le prestaron los hermanos Pinzón, cuya amistad le procuraron los monjes de La Rábida. Los Pinzón eran marinos que habían ganado grandes riquezas y prestigio como comerciantes de salazones -desde los mares del norte hasta Italia-, como corsarios e, incluso, por haber participado en las recientes guerras contra Portugal. Colón también contó con la ayuda de los Niño y de los Quintero.

Martín Alonso Pinzón tuvo una intervención tan decisiva tanto en la recluta de hombres como en la de barcos que Colón le prometió que partiría con él las ganancias de la expedición.

Si bien Colón mandó embargar unos barcos en Moguer, no los debió utilizar. Al parecer, fue Martín Alonso Pinzón quien contrató los barcos definitivos, pues él conocía bien las condiciones de los navíos de la región, y hasta es posible que los hubiera tenido a su servicio.

Como es conocido, la expedición partió con tres barcos, dos carabelas y una nao, sí, una nao (una flota de configuración similar a la utilizada por Bartolomé Díaz en 1487-1488).

La nao era La Gallega, rebautizada como la Santa María, propiedad de Juan de la Cosa, natural de Santoña, pero vecino del Puerto de Santa María. La carabela de menor tonelaje era la Santa Clara, rebautizada como La Niña, propiedad de Juan Niño, vecino de Moguer, y la pagaron los vecinos de Palos. La Pinta era de Cristóbal Quintero, vecino de Palos, y probablemente fue requisada, pues sabemos que su dueño iba en el viaje «de mala voluntad». Sobre las características técnicas de estos barcos, hemos de decir que hay estimaciones bastante divergentes, entre otras razones, porque a veces es difícil señalar las equivalencias entre las medidas antiguas y las actuales.

La Santa María tenía una eslora de 29 metros, tres palos, velamen redondo y un tonelaje que Morrison estimó en más de 100 tm. de arqueo -capacidad de carga de 100 toneles-, y que, en cambio, Molinari afirmó que era de 325 tm. Fue comandada directamente por Colón, su contramaestre fue Juan de la Cosa y los pilotos Sancho Luis de Gama y Bartolomé Roldán.

La Pinta tenía una eslora de 22 metros, tres palos, velamen redondo y la mitad de tonelaje que la Santa María, aproximadamente. Fue capitaneada por Martín Alonso Pinzón, el contramaestre fue su hermano Francisco Martín Pinzón y el piloto, Cristóbal García Sarmiento. La Niña tenía una eslora de 24 metros, desplazaba un tonelaje algo menor que el de La Pinta. Tenía tres palos con velas latinas, pero fueron cambiadas en la escala de Canarias por otras redondas. Fue mandada por Vicente Yáñez Pinzón, su contramaestre fue Juan Niño y el piloto, quizá, Pero Alonso Niño.

En total, según las informaciones de Alicia Gould, partieron 87 tripulantes, cuya identificación es segura, y otros 9 marinos sobre los que se tienen dudas. No obstante, otros investigadores han elevado la cifra de expedicionarios hasta 120 hombres.

En su mayor parte, los tripulantes eran andaluces, de Palos y localidades vecinas, aunque había algunos vascos y hombres de otras procedencias. También resulta destacable que viajaron cuatro penados -un homicida y tres acusados de cohecho- porque su existencia, y con una generalización abusiva, ha hecho que algunos estudiosos digan que España, desde el primer viaje, envió a América a individuos marginales de su sociedad. Asimismo, podemos reseñar que la expedición contó con un médico, un cirujano, un escribano, un intérprete que conocía el árabe y el hebreo; y que, en cambio, no se embarcó ningún sacerdote, lo que ha dado lugar a toda una serie de disquisiciones sobre los objetivos del viaje y la mentalidad de Colón.

Primer viaje de Colon: Mayo-Agosto, Palos: 23 de Mayo

El 23 de mayo de 1,492, los vecinos de la pequeña villa de Palos fueron convocados en la iglesia parroquial de San Jorge, donde en presencia de Colón y fray Juan Pérez se leyó la orden real. El pueblo de Palos era requerido para abastecer y armar dos carabelas, a fin de que Colón pudiera salir donde los soberanos le enviaban. La Corona pagaría por anticipado cuatro meses de sueldo a las tripulaciones, en la cuantía normal para la navegación de altura.

Se consiguieron la Pinta (de Gómez Rascón y Cristóbal Quintero) y la Niña (de Juan Niño). Seguramente fue Juan Pérez quien atrajo a la causa a los hermanos Pinzón, pertenecientes a una antigua familia de marineros y armadores de Palos. Las tripulaciones afluyeron incluso para la tercera unidad, la nao la Gallega ( de Juan de la Cosa), fletada por Colón y rebautizada con el nombre de Santa María. Tanto Santángel como Colón pidieron considerables cantidades de dinero a préstamo.

Una circunstancia que contribuyó a retrasar el viaje fue la expulsión de los judíos. En principio se había decidido que todos los judíos no conversos abandonarían el país antes del 30 de junio, pero la imposibilidad de cumplir dicho plazo hizo ampliar la fecha límite hasta el 2 de agosto. Los judíos más ricos fletaron barcos en todos los puertos españoles y los cargaron de gente y efectos personales. Quizá los armadores de Moguer y Palos pensaron que podían obtener mayores beneficios si los dedicaban al transporte de judíos, y por ello no estuvieron bien dispuestos a fletar sus carabelas a Colón, quien a menudo se quejó de las malas cualidades marineras de la Santa María. Según las versiones la cifra de judíos expulsados en 1.492 oscila entre 160.000 y 800.000.

Colón aguardó hasta el último momento a fecha de expulsión, y entonces fijó su salida para el 3 de agosto. Las tripulaciones subieron a bordo la tarde del día 2.

En las tres naves embarcaron noventa hombres, aunque algunos hablan de ciento veinte. En la nao capitana acompañaban a Colón, capitán general, el maestre y propietario Juan de la Cosa y el piloto Peralonso Niño. En la Pinta iba el capitán Martín Alonso Pinzón; Francisco Martín Pinzón era maestre, y Cristóbal García Sarmiento, piloto. La Niña era mandada por Vicente Yáñez Pinzón; el propietario de la nave, Juan Niño, iba como maestre, y Sancho Ruiz de Gama como piloto.

Primer viaje de Colon: una larga travesía, 32 días.

El 6 de septiembre la flotilla zarpó de Canarias y se adentró en el océano. Las embarcaciones navegaron bien, impulsadas por los alisios: casi 50 leguas diarias. El mismo 9 de septiembre, Colón adoptó la táctica de informar menos leguas de las que recorrían, tal y como nos dice Las Casas: «y acordó de contar menos de las que andaba, porque si el viaje fuese luengo, no se espantase, ni desmayase, la gente». El viaje entró en fase rutinaria en los días siguientes. El día 13, los pilotos comprobaron que la brújula no señalaba exactamente a la estrella polar. Habían descubierto la declinación magnética, gracias al avance en longitud. La aguja imantada señalaba el polo magnético terrestre, no a la estrella polar. Colón apaciguó a los pilotos como pudo y se puso a pensar en el asunto, al que le dio una interpretación próxima a la realidad cuatro días después.

El 16 de septiembre llegaron al Mar de los Sargazos y el 22 cambió el viento. Colón escribió en su «Diario»: «Mucho me fue necesario este viento contrario, porque mi gente andaba muy estimulados, que pensaban que no ventaban estos mares vientos para volver a España». El 25 los pilotos hicieron sus cuentas y llegaron a la conclusión de que como mínimo estaban a unas 500 leguas de Canarias, ya que habrían recorrido entre 30 y 40 leguas diarias. Debían haber encontrado el Cipango o Japón, por consiguiente. Colón comentó el asunto con Martín Alonso y concluyó que posiblemente las corrientes les habían desviado de ruta hacia el noreste.

Aquella noche se produjo la primera psicosis descubridora. Los ánimos fueron decayendo y el 6 de octubre ocurrió el primer intento de motín, cuando Colón se negó a seguir el consejo de Martín Alonso de variar el rumbo hacia el suroeste, con objeto de alcanzar Japón. Al llegar la noche, muchos de los marineros de la nao se negaron a seguir el viaje. Colón mandó disparar la lombarda y se le unieron las carabelas. Los contramaestres, capitanes y pilotos lograron hacer entrar en razón a los descontentos, asegurándoles que se cambiaría de rumbo para alcanzar unas islas. Así se hizo, en efecto, al día siguiente, cuando se repitió otra psicosis descubridora. El 9 de octubre se agotó la paciencia de los marineros, que pidieron a sus contramaestres poner fin a aquel viaje. Estos se reunieron en junta y se presentaron ante Colón para pedirle, requerirle, como se decía en la época, que ordenase el regreso a España. Colón se negó y los contramaestres cogieron las armas, dispuestos a obligarle.

El testimonio de Francisco Morales en los pleitos colombinos sobre lo que escuchó a Juan Niño acerca de este particular parece bastante fidedigno: «el dicho almirante les dijo que no hiciesen aquello que querían hacer (matarle), porque en matarlo a él o a sus criados, que eran pocos, no harían mucho… que le diesen término de tres o cuatro días, y que navegasen el viaje que llevaban, e si en este tiempo no viesen tierra, que hiciesen la vuelta que quisiesen». Colón iba emplazado de hallar tierra antes del 13 de octubre. Después del incidente navegaron sin problemas los días 10 y 11. Al llegar aquella noche el Almirante mandó vigilar con mucha atención, pues pensaba que podía aparecer pronto la tierra. El mismo creyó divisarla a las diez de la noche, aunque seguramente lo imaginó. La tierra apareció a las dos de la mañana y la vio primero el marinero Juan Rodríguez Bermejo, según se desprende de los Pleitos. Estaba de guardia en la proa de la Pinta y divisó la arena de una punta de playa que brillaba a la luz de la luna, dando entonces el grito de ¡Tierra! Se disparó la lombarda y la flotilla se agrupó. Amainaron las velas y se pusieron a la corda, a dos leguas de distancia de aquella anhelada tierra, que había aparecido tras 33 días de navegación ininterrumpida por el Océano. La gente se fue a dormir y muchos soñaron. ¿Cómo sería la India?

Primer viaje de Colon: el descubrimiento – Primer viaje de Colon: el descubrimiento (1492)

Colón se aproximó a tierra al amanecer el 12 de octubre buscando un lugar para desembarcar. Fue bordeando lo que parecía una isla hasta su litoral occidental donde halló un sitio adecuado junto a un poblado. Era cerca de mediodía. Pidió la barca armada y rogó a los otros capitanes, Martín Alonso y Vicente Yáñez, que le acompañaran. Una vez en tierra, tomó posesión de ella en nombre de los Reyes Católicos ante el veedor Rodrigo Sánchez de Segovia. El escribano Rodrigo de Escobedo levantó el acta. Luego españoles y naturales se contemplaron con mutuo asombro y se inició un absurdo diálogo (cada cual en su lengua), del que Colón dedujo que estaba en una isla llamada Guanahaní («isla de la iguana»). La bautizó como San Salvador y parece (todavía no lo sabernos con exactitud) que es la misma que los ingleses llamaron luego Watling, una de las Lucayas. Le preocupó que aquellos naturales no parecían indios, ni chinos, ni japoneses. Iban desnudos «como su madre los parió», tal como anotó en el «Diario». Los miró y remiró y concluyó que eran «de la color de los canarios, ni negros, ni blancos», y observó que eran «de muy hermosos cuerpos y muy buenas caras. Los cabellos (tienen) cortos, casi como sedas de cola de caballos». Lo que más le alarmó fue su pobreza, pues iba a un país riquísimo y encontró con unos indios pobrísimos que sólo parecían tener algodón, papagayos y azagayas. Desconocían hasta las armas. Colón concluyó que debía estar en alguna isla de la antesala del continente asiático. Al comprobar que algunos indios mostraban señales de heridas sentenció «y creo que aquí vienen de tierra firme a tornarlos por cautivos». En cualquier caso, estimó que los naturales resultarían buenos siervos y podrían convertirse fácilmente al catolicismo, ya que no parecían tener religión alguna. Colón permaneció todo el día 13 anclado frente al poblado indígena de Guanahaní, hablando y observando a los indios. Al día siguiente decidió seguir en busca de Cipango.

Primer viaje de Colon: explorando San Salvador (1492)

Terminó de rodear San Salvador, verificando que era una isla y al anochecer siguió hacia otras islas de las Lucayas; Santa María de la Concepción (quizá Cayo Rum), Fernandina (quizá Long Island), en donde desembarcó, Isabela (quizá Crooked Island), en la que estuvo varios días. Colón buscaba denodadamente el Cipango, oro y especias. El 21 de octubre tomó la decisión de partir hacia la isla grande de Cipango, que según intuía debía ser la misma que los indios llamaban Colba, «en la cual dicen ha naos y mareantes muchos y muy grandes». El 28 de octubre arribó a la costa septentrional de Cuba, que bautizó como Juana en honor del príncipe de Castilla. La recorrió con dirección Este y al ver aquella costa infinita concluyó que era una península asiática. El 21 de noviembre desertó la Pirita, pues su capitán Martín Alonso decidió buscar el oro por su cuenta. Colón pasó luego con la nao y la Niña a la isla cercana de Haití, que llamó La Española, por recordarle España. La recorrió asimismo por su costa septentrional y con rumbo Este. Al llegar a la bahía de Acul recibió algunos presentes de oro de un cacique, seguramente Guacanagari. Prosiguió su singladura y en la Nochebuena la Santa María encalló en un banco de arena. Toda la marinería se había ido a dormir, tras una cena más copiosa de lo usual, dejando el timón en manos de un inexperto grumete que no vio el banco. Afortunadamente no hubo víctimas. Al día siguiente Colón ordenó construir con los restos de la nao el fuerte de la Navidad, donde decidió dejar 39 hombres que no podía llevar consigo.

Regreso a España – (1493)

Tras despedirse de Guacanagari, a quien ingenuamente encomendó el cuidado de los españoles (debía haberlo hecho al revés), prosiguió su viaje el 4 de enero de 1493. Dos jornadas después apareció la Pinta en Monte Christi. El Almirante recibió contrariado a Martín Alonso, quien se disculpó diciendo que todo había sido contra su voluntad, pero se abstuvo de hacer ningún escarmiento. Colón quería seguir descubriendo, pero las carabelas hacían agua. Aprovechando que soplaban vientos favorables para regresar a Europa ordenó el tornaviaje. Para ello tuvo la intuición de remontarse hasta los 32 y 35 grados de latitud N. con objeto de coger los contralisios que le condujeron a las Azores. El regreso fue muy rápido, aunque lleno de contratiempos. Una gran tormenta hizo que se perdiera la Pinta, que fue a parar a Bayona. Colón condujo la Niña hasta la isla de Santa María, en las Azores, donde los portugueses estuvieron a punto de apresarle. Finalmente logró proseguir viaje y el 3 de marzo arribó a Cintra. Escribió al rey de Portugal comunicándole su arribada y solicitando una audiencia que se le concedió el 8 de marzo. El monarca portugués, tras escucharle, le comunicó que las tierras a las que había llegado pertenecían a Portugal en virtud del tratado existente con Castilla. Antes de partir de Lisboa Colón escribió la primera relación de su viaje, conocida comúnmente como la «Carta de Colón». No la dirigió a los Reyes Católicos, como era de esperar (nadie sabe por qué razón), sino a dos altos personajes de la Corona de Aragón, don Luis de Santángel, escribano de ración, y don Gabriel Sánchez, tesorero de dicho Reino, al último de los cuales llamó equivocadamente Rafael Sánchez, pese a que debía conocerle bien. La relación parece extractada del «Diario de a bordo», pero con inexactitudes e incluso errores posiblemente intencionales sobre el descubrimiento. Está fechada en Canarias (otro dato erróneo), a bordo de la carabela, el 15 de febrero de 1493. La carta se publicó en castellano en Barcelona el año 1493. En los meses siguientes se hicieron once ediciones de la misma (varias en latín) impresas en Roma, Amberes, Basilea, París y Florencia. Por ellas supo el resto de Europa la noticia del descubrimiento. Colón levó anclas en Lisboa el 13 de marzo y dos días después entró en el puerto de Palos. Unas horas más tarde, aquel mismo día, atracó la Pinta. Martín Alonso Pinzón la había llevado hasta Bayona, en Galicia, desde donde notificó a los Reyes el descubrimiento y pidió permiso para ir a verles, pero los monarcas le ordenaron regresar a Palos. El capitán andaluz venía muy enfermo, según las Casas de avariosis, y murió a poco en el monasterio de La Rábida. Nadie explica por qué el Almirante no fue a recibirle, ni a verle. Colón permaneció quince días en Palos, al cabo de los cuales se puso en camino hacia Barcelona para entrevistarse con los Reyes. Su comitiva, un verdadero circo con los indios, los loros, las plumas de colores, las armas extrañas, etc., cruzó la Península y arribó a la ciudad condal. El Almirante informó verbalmente a los Reyes de su hallazgo y les presentó algunas muestras de lo que había en sus nuevos dominios. Los Reyes confirmaron a Colón todos sus títulos y honores, añadieron otros para sus parientes y le pidieron que colaborase en el apresto del segundo viaje, que corría prisa para socorrer a los españoles que habían quedado en la Navidad.

Cuarto Viaje de Colon: Jamaica y Colombia (1502-1504)

El 24 de julio fondearon en una isla del Jardín de la Reina (quizás el actual Cayo Largo) y el 1 de agosto descubrieron la América Central a la altura de la punta de Caxinas (cabo Honduras). El Almirante no buscaba un estrecho, como pretendió Hernando Colón cuando ya era notorio que existía un breve istmo de separación entre el Atlántico y el Pacífico, sino un cabo, el más meridional de la provincia de Chiamba, la larga península que constituía el límite oriental de Asia. Costeando sucesivamente los actuales países de Nicaragua, Costa Rica y Panamá, las cuatro carabelas barloventearon hacia el Este. Cuando los indios le hablaron de la dorada tierra de Veragua y de Ciguare, al otro lado de la cadena montañosa, Colón entendió que Ciguare era lo mismo que Chiamba y que había llegado al lugar donde la península era más estrecha. Supuso que de allí a once días de viaje por las montañas se encontraba el Índico. Asombrosamente, la prolongada península desmentía los mapas asiáticos y torcía al Sudeste y al Este, en vez de hacerlo al Sudoeste y al Oeste.

Durante la navegación fondeaban de noche donde podían o se aguantaban al pairo. Tras zarpar de río Cativa (río Cherebequi) lucharon con temporales durante dos meses. Del 17 al 20 de diciembre anclaron en Puerto Grande (bahía Manzanilla en el moderno Colón, a la entrada del Canal de Panamá). Concentró entonces el Almirante sus esfuerzos en la búsqueda del oro y desde la parte oriental de Panamá, retrocedió al Oeste hasta la tierra que los indios llamaban Veragua, donde le habían informado de la existencia de minas. Este retroceso se convirtió en una de las etapas más duras del viaje, a causa del mal tiempo y de la comida agusanada. Finalmente, el 6 de enero de 1503, fondearon junto al río Belén. Encontraron yacimientos de oro y se dispusieron a fundar una colonia, Santa María de Belén, que quedaría a cargo de Bartolomé. Sin embargo, los indios se manifestaron tan hostiles y los elementos tan inclementes que, tras perder una docena de hombres, el Almirante desistió de la empresa.

El 15 de abril Colón partió de Río Belén con la Capitana, la Santiago y la Vizcaíno; la Gallego, más dañada por el temporal y la broma, fue abandonada. En Puerto Bello renunciaron también a la Vizcaíno y continuaron costeando hasta cabo Marmóreo, probablemente el actual cabo Tiburón, en la frontera entre Panamá y Colombia, para seguir al Norte de regreso a La Española. Pasaron junto a Las Tortugas (Little Cayman y Cayman Brac) y fondearon en la costa sur de Cuba. El 25 de junio, la Capitana y la Santiago, ya inútiles a causa de la broma, quedaron varadas y apuntaladas en la playa de Santa Gloria (St. Ann´s Bay), Jamaica. El 7 de julio Colón terminó su carta a los reyes, que diez días después entregaría a Diego Méndez, criado del Almirante y a Bartolomé Fieschi, antes capitán de la Vizcaíno, que marcharon a buscar socorro a La Española. Iban en canoas nativas, a las que le añadieron batemares, falsas quillas y velas.

Quiso el Almirante mantener una estricta disciplina para evitar conflictos con los nativos y prohibió que la tripulación bajara a tierra sin su permiso. Mediante un organizado sistema de trueques obtenía víveres de los indios. Más de cien hombres yacían amontonados en las cubiertas y toldillas, protegidos con hojas de palmeras; unos cuarenta padecían desnutrición y fiebres. El 2 de enero de 1504 se declaró un motín, encabezado por los hermanos Francisco y Diego de Porras. Sólo el temor al castigo real salvó la vida de Cristóbal Colón y de su hermano. Los amotinados intentaron alcanzar La Española en canoas, pero fracasaron y de regreso a Jamaica establecieron su propio campamento.
Viendo que los extranjeros se habían debilitado por las discordias y, hartos de cuentas, cascabeles y bonetes, los indios manifestaron que no les proporcionarían más víveres.

Colón resolvió el problema de un modo espectacular. Leyó en el Almanach Perpetuum, de Abrahám Zacuto que en el plazo de tres días, el 29 de febrero, se produciría un eclipse total de luna y advirtió a los indios que iba a pedir a su Dios que los castigara, privándoles de la luz lunar. En la tarde anunciada, cientos de indígenas se congregaron ente los barcos. Cuando salió la luna ya estaba parcialmente oscurecida y el pánico cundió entre los nativos al verla menguar. Rogaron al almirante que la hiciera volver y éste pidió a cambio la reanudación de los suministros. Colón aprovechó el eclipse para calcular la posición de Santa Gloria: determinó la latitud con precisión notable, pero se equivocó en la longitud, situando Jamaica en un punto que correspondía al Pacífico, al Oeste de la costa mexicana. Ocho meses después de la partida de Fieschi y Méndez, algunos hombres que habían permanecido fieles al Almirante planearon un nuevo motín. En plena conspiración les visitó un navío enviado por el gobernador Ovando para conocer su situación, pero sin intención de rescatarles; les llevaron, al menos, una carta de Diego Méndez, que prometía un pronto socorro.

En vista de la carta, el Almirante ofreció amnistiar a los amotinados. Pero estos quisieron imponer sus condiciones. Rehusó Colón y, anticipándose, envió al Adelantado al mando de cincuenta hombres armados. Hubo combates: murieron algunos rebeldes y el resto huyó. Francisco de Porras fue capturado y puesto en el cepo. Hasta fines de junio no llegó el navío fletado y pertrechado por Méndez. Habían permanecido más de un año en Jamaica. El viaje fue lento, en contra del viento y las corrientes y el 13 de agosto arribaron a Santo Domingo. Allí Colón fletó otro navío y el 12 de septiembre partió de aquellas Indias a las que nunca regresaría.

El 26 de noviembre de 1504, tres semanas después de la llegada del Almirante a Sanlúcar, fallecía la reina Isabel. Colón quería visitar al rey, pero estaba demasiado enfermo para cabalgar y se entretuvo enviado cartas a su hijo Diego, describiendo sus recelos sobre el desarrollo de las Indias y exagerando sus dificultades económicas. Hasta mayo de 1505 no pudo realizar el proyectado viaje a Sevilla. Cuando el rey Fernando le recibió en audiencia, Colón reclamó los privilegios que antaño le habían sido concedidos en Santa Fe.

La corte se trasladó a Salamanca en octubre y en abril a Valladolid. Colón y sus allegados la siguieron, pero el rey tenía poco tiempo para atender al Almirante y, seguramente, se sentía molesto por sus cartas reiterativas, a las que contestaba con evasivas y cumplidos.

En un último intento por que se hiciera justicia, Colón se dirigió a Juana, la heredera de la corona de Castilla y a su esposo Felipe de Habsburgo, ofreciéndoles sus servicios. El 19 de mayo firmó testamento el Almirante, viendo el fin de su vida próximo y el 20 de mayo de 1506 falleció en Valladolid, siendo enterrado en primera instancia en el convento de San Francisco.

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Llegada de Cristóbal Colón

Con el financiamiento asegurado por los problemas económicos que afectaban a España, Colón significó para los Reyes Católicos la última carta a jugar: el todo o nada. De esta manera, Colón en su primer viaje llega el 12 de Octubre de 1492 a la Isla de Guanahaní, bautizada por él como San Salvador, establecerá una colonia temporal y regresará con nativos, aves y otros elementos de la región como trofeo de viaje.

Colón fue recibido como héroe, y las noticias de una tierra en donde el oro se recogía con las manos atrajo a numerosos grupos de personas dispuestas a viajar a las nuevas tierras. Colón les llamó Indias Occidentales, en la creencia de haber encontrado un camino más corto a las Indias; aseguraba haber llegado a la Isla de Sipango (Japón) y a las costas de Catay (China). Llevaría esta confusión hasta su muerte.

El segundo viaje pletórico de colonos y naves llegó a la isla a encontrar un panorama desolador: los colonos que Don Cristóbal había dejado, abusaron de los nativos quienes llenos de furia e indignación por los vejámenes por que eran objeto, asesinaron a todos los españoles. Este suceso marcaría las futuras relaciones entre nativos y europeos a lo largo del nuevo mundo. Por otra parte, los nuevos colonos, impactados por este peligro sobre el que no estaban advertidos, se encontraron también con que el oro no estaba tal y como se decía, es más, el poco que había no valía la pena el esfuerzo acusado. De regreso a España, colonos y marinos se dieron a la tarea de desmentir las historias de Colón sobre estas tierras, en esta ocasión ya no hubo un recibimiento sino más bien toda la corte y en especial el Rey, desconfiaban del Almirante. Pese a ello, un tercer viaje fue programado y el mismo no trajo a Colón la recuperación de su papel de héroe sino más bien su total descrédito.

Un cuarto y último viaje logró ser obtenido por el Almirante con la advertencia de no tener ningún compromiso posterior, aunque en realidad el Rey en especial, esperaba no volverle a ver vivo. Las peores naves de la flota mercante española fueron obtenidas para esta empresa y Cristóbal Colon abandona el Puerto de Cádiz un 11 de mayo de 1502, al mando de una tripulación compuesta en su gran mayoría por salamantinos o extremeños y andaluces, forzados a participar en la empresa en busca de mejores oportunidades de vida. En esta oportunidad, Don Cristóbal viajaba con cuatro naves llamadas la Capitana, Santiago de Palos, Gallega y la Vizcaína, llegando al actual territorio de Honduras el 27 de Julio de 1502, cuando llega a la que él bautiza como Isla de los Pinos, actualmente llamada Guanaja.

La crónica de Hernando Colón, » Vida del Almirante Don Cristóbal Colón», nos describe el primer encuentro y contacto del nativo Yumbé en las Isla de Guanaja, el 30 de julio del año 1502, «Volviendo a nuestro descubrimiento, digo que habiendo llegado a las Islas de Guanaja, mandó el Almirante Cristóbal Colón al Adelantado Bartolomé Colón su hermano, que fuese a tierra con dos bateles. Allí encontraron gente parecida a la de las otras islas, aunque no con la frente tan ancha. Vieron también muchos pinos y pedazos de tierra llamada Cálcide, con la cual se funde el cobre, la cual algunos marineros, pensando que fuese oro, llevaron mucho tiempo escondidas».

Estando al adelantado en aquella isla, con deseo de saber sus secretos, quiso su buena suerte que llegara una canoa tan larga como una galera, de ocho pies de anchura, toda de un solo tronco, y de la misma hechura que las demás, la cual venía cargada de mercancías de las partes occidentales hacia la Nueva España. Tenía en el medio un toldo hecho de hojas de palma, no distinto del que llevan en Venecia las góndolas, el cual defendía lo que estaba debajo de tal modo que ni la lluvia ni el oleaje podían mojar nada de lo que iba dentro. Bajo aquel toldo estaban los niños, las mujeres y todos los bagajes y las mercancías. Los hombres que llevaban la canoa, aunque eran veinticinco, no tuvieron ánimo de defenderse contra los bateles que les persiguieron. Tomada, pues, la canoa por los nuestros sin lucha, fue llevada a los navíos, donde el Almirante dio gracias a Dios, viendo que en un momento, sin peligro ni fatiga de los suyos, era servido de darle muestra de todas las cosas de aquella tierra. Luego mandó que se sacase de la canoa lo que pareció ser de mayor vista y precio, como algunas mantas y camisas de algodón sin mangas, labradas y pintas con diferentes colores y labores; y algunos pañetes con que cubren sus vergüenzas, de la misma labor y paño con que se cubrían las indias de la canoa, como suelen cubrirse las moras de Granada, y espadas de madera larga, con un canal al lado de los filos; a los cuales estaban sujetas con hilo y pez navajas de pedernal, que entre gentes desnudas cortan como si fuesen de acero; y hachuelas para cortar leña, semejantes a las de piedra que usan los demás indios, salvo que eran de buen cobre; y también de aquel metal llevaban cascabeles y crisoles para fundirlo; y por vituallas llevaban raíces y granos, que comen los de La Española, y cierto vino hecho de maíz semejante a la cerveza de Inglaterra, y muchas de aquellas almendras que tienen por moneda los de la Nueva España, las que parecía que tuviesen en gran estima, puesto que cuando fueron puestos en la nave con sus cosas, noté que al caer una de aquellas almendras, todos se agachaban enseguida a cogerla, como si se les hubiese caído un ojo.

Al mismo tiempo parecía que aunque no volvieran de su estupor, viéndose sacar presos de su canoa a la nave entre tanta gente extraña y feroz como somos nosotros respecto a ellos, como la avaricia de los hombres es tanta, no debemos maravillarnos de que aquellos indios la antepusieran al temor y al peligro en que se veían. Asimismo digo que debemos también estimar mucho su honestidad y vergüenza, porque si al entrar a la nave ocurría que les quitasen algunos de los paños con que cubrían sus vergüenzas, enseguida el indio, para cubrirlas, ponía delante las manos y no las levantaba nunca; y las mujeres se tapaban la cara y el cuerpo, como hemos dicho que hacen las moras en Granada. Esto movió al Almirante a tratarlos bien, a restituirles la canoa, y darles algunas cosas a cambio de aquellas que los nuestros les habían tomado para muestra. Y no retuvo de ellos consigo sino a un viejo, llamado Yumbé, el cual parecía de mayor autoridad y prudencia, para informarse de las cosas de la tierra, y para que animase a los otros a platicar con los cristianos; lo que hizo pronta y fielmente todo el tiempo que anduvimos por donde se entendía su lengua. Por lo que en premio y recompensa de esto, cuando llegamos a donde no podía ser entendido, el Almirante le dio algunas cosas y le envió a su tierra muy contento. Esto sucedió antes de llegar al Cabo de Gracias a Dios, cerca de la costa de la Oreja.»

Mucho se ha discutido sobre el hecho de si ocurrió un «contacto» o un «encuentro» entre españoles y nativos del lugar, pero es innegable el choque entre dos culturas en el que predominara la mas avanzada tecnológicamente; lo que si podemos negar es que haya habido un descubrimiento ya que estas tierras ya habían sido visitadas por europeos en otros tiempos. Las consecuencias de este «contacto» o «encuentro» pueden verse de varias formas, políticamente se dará el reparto de tierras por descubrir entre España y Portugal por parte del Papa Alejandro VI a través de la Bula Intercaetera de 1493 complementada por el Tratado de Tordesillas de 1494 firmado entre los reyes Juan II de Portugal y Fernando El Católico de España. Este tratado fue protestado por las demás naciones europeas, aunque ya en la primera mitad del siglo XVI, Francia e Inglaterra comienzan a hacer incursiones muy al norte del Nuevo Continente y para principios del XVII todas las demás naciones estaban enviando colonos. Económicamente, el contacto implicara la incorporación de las futuras Honduras y Centro América a la economía mundial como proveedores de metales preciosos y productos primarios agrícolas y ganaderos, lo que provocara el surtimiento de variadas formas de explotación al interior de las nuevas sociedades así como el surgimiento de una diversidad racial, caracterizada por una pirámide de poca movilidad social estratificada por color, fisonomía y fenotipo. Culturalmente, el proceso de aculturizacion de los grupos humanos nativos dará por resultado la incorporación de elementos cristiano-occidentales a los elementos autoctonos, dando origen al llamado sincretismo cultural y religioso.

Del Diario de Cristobal Colón, 12 de Octubre de 1492.

«¡ Tierra !»: Rodrígo de Triana

» Esta tierra vido primero un marinero que se decía Rodrígo de Triana; puesto que el Almirante de las diez de la noche, estando en el castillo de popa, vido lumbre, aunque fue una cosa tan cerrada que no quiso afirmar que fuese tierra; pero llamó a Pedro Gutiérrez, repostero destrados del Rey, e díjole que parecía lumbre, que mirase él, y así lo hizo y vídola: díjolo también a Rodrígo Sánchez de Segovia que el Rey y la Reina enviaban en el armada por veedor, el cual no vido nada porque no estaba en lugar dó la pudiese ver. Después quel Almirante lo dijo se vido una vez o dos, y era como una candelilla de cera que se alzaba y levantaba, lo cual a poco pareciera ser indicio de tierra. A las dos horas después de media noche pareció la tierra, de la cual estarían dos leguas. Amainaron todas las velas, y quedaron con el treo, que es la vela grande sin bonetas, y pusiéronse a la corda, temporizando hasta el día viernes que llegaron a una isleta de los Lucayos, que se llamaba en lengua de indios Guanahaní. Luego vieron gente desnuda, y el Almirante salió a tierra en la barca armada, y Martín alonso Pinzón y Vicente Anes, su hermano, que era capitán de la Niña».

CARTA DE COLON a los Reyes de España

De allí (jardín de la Reina), cuando pude, navegué a la tierra firme, a donde me salió el viento y corriente terrible al opósito: combatí con ellos sesenta días, y en fin no le pude ganar más de setenta leguas. En todo este tiempo no entré en puerto, ni pude, ni me dejó tormenta del cielo, agua y trombones, relámpagos de continuo, que parecía el fin del mundo. Llegué al cabo de Gracias a Dios, y de allí me dió Dios Nuestro Señor próspero el viento y corrientes. Esto fué a 12 de septiembre. Ochenta y ocho días había que no me había dejado espantable tormenta, a tanto que no vide el sol ni estrellas por mar; que a los pavíos tenía yo abiertos, a las velas rotas, y perdidas anclas y jarcia, cables con las barcas y muchos bastecimientos, la gente muy enferma y todos contritos, y muchos con promesas de religión y no ninguna sin otros votos y romerías. Muchas veces habían llegado a se confesar los unos a los otros. Otras tormentas se han visto más no durar tanto ni con tanto espanto. Muchos esmorecieron, harto y hartas veces, que teníamos por esforzados. El dolor del fijo, tanta fatiga y durar en ello: nuestro Señor le dió tal esfuerzo que él avivaba a los otros, y en adolescido y llegado hartas veces a la muerte. De una camarilla, que yo mandé facer sobre cubierta, mandaba la ría. Mi hermano estaba en el peor navío y más peligroso.

Gran dolor era el mío, y mayor porque lo truje contra su grado; porque, por mi dicha, poco me han aprovechado veinte años de servicio que yo he servido con tantos trabajos y peligros, que hoy día, no tengo en Castilla una teja; si quiero comer o dormir no tengo salvo el mesón o taberna. Y la más de las veces falta para pagar el escote. Otra lástima me arrancaba el corazón por las espaldas; era de D. Diego mi hijo, que yo dejé en España tan huérfano y desposesionado de mi honra e hacienda; bien que tenía por cierto que allá como justos y agradecidos Príncipes les restituirían con acrecentamiento en todo.

La primera misa en suelo americano

La expedición española llegó el sábado 30 de julio de 1502 a la isla de Guanaja, a la que Colón denominó Isla de Pinos, por la abundancia que en ella había de estos árboles. En esta isla desembarcó su hermano Bartolemé con la tripulación, menos el Almirante por estar enfermo. Colón recibió informes acerca de que hacia el sur había tierra firme y el día 14 de agosto la escuadrilla fondeó en una punta a la que llamó Caxinas. En este lugar fue cantada la primera misa que se oyó en suelo americano.

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Principales Conquistadores

Los nombres de la mayoría de los conquistadores fueron sujetos a cambios válidos para el amanuense del Siglo XVI, a quién le urgía poner la mayor cantidad de información en el papel; de allí observamos que la mayoría de los nombres de los conquistadores están abreviados, por ejemplo «Pedrarias» en lugar de Pedro Arias.

Otro hecho digno de mención, lo es el que se conserva la costumbre de indicar el origen natal del sujeto, lo que la historia ha añadido al apellido, de forma tal que en vez de «Pedrarias Avila» deberíamos encontrar a «Pedro Arias de Avila», es decir Pedro Arias, oriundo de la ciudad de Avila, España. Sin embargo las formas amanuenses y los escribanos del período colonial, fueron evitando los apellidos en tal caso que, a la fecha, algunos lugares pasaron como apellidos y otros se quedaron como tales verbi gratia Hernando de Saavedra, quizás uno de los pocos conquistadores de quien conocemos el apellido.

Gil González de Avila, 1522.

Llegó a Centroamérica con una cédula real conteniendo el título de Gobernador desde el Istmo de Tehuantepec hasta el Istmo de Panamá. Su mayor preocupación fue encontrar un canal entre el océano Atlántico y el océano Pacifico

 

 

 

 

 

 

Cristóbal de Olid, 1524

Enviado por Hernán Cortés a dominar el territorio a beneficio de Nueva España (México) para acabar de una vez con las pretensiones jurisdiccionales de la Española (Santo Domingo) y el Darién (Panamá). Por su traición a Hernán Cortés fue muerto Gil González Dávila y Francisco de las Casas.

 

 

 

 

Hernán Cortés, 1525

Gran conquistador de México, Vino a darle importancia a la conquista de Honduras por creer que aquí se hallaba la unión de los dos océanos además de ser el lugar más rico en oro y plata entre los dos istmos, El pretexto que tuvo Cortés para venir a Honduras fue la traición de Cristóbal de Olid, quien se había puesto de acuerdo con el Gobernador de Cuba para emprender por cuenta de ambos la conquista de Honduras. Cortés regresó al México con la noticia de una rebelión de sus lugartenientes que amenazaba con despojarlo del poder.

 

 

 

Hernando de Saavedra, 1526.

Teniente de Hernán Cortés. Al quedar a cargo del gobierno de Honduras, fue de Trujillo a Olancho fundando en Escamilpa la Villa de la Frontera de Cáceres, que más tarde la destruyó Pedrarias Dávila, Gobernador de Castilla del Oro, quien pretendía extender su jurisdicción a Honduras, incorporándola al territorio de Panamá.

Diego López de Salcedo, 1526.

Nombrado por Audiencia de Santo Domingo para que hiciera salir de Honduras a Hernán Cortés, Pedro de los Ríos, Francisco Hernández de Córdoba y cualesquiera otros capitanes. Al llegar a Trujillo y tomar posesión de su cargo el 26 de octubre, mandó preso a Hernando de Saavedra para Santo Domingo, Las pretensiones de Pedrarias sobre Honduras despertaron las de Salcedo sobre Nicaragua. Arrestó a los emisarios de Pedrarias que venían a exigirle la sumisión de la Provincia, y declaró que la de Nicaragua caía en su jurisdicción, por lo que marchó a tomar gobierno, Pedrarias redujo a prisión a Salcedo y firmó con él un convenio de límites, que no había de obtener aprobación real, y lo dejó volver a Trujillo, donde encontró la Real Cédula del 2 de octubre de 1528 que incorporaba el archipiélago de las Guanajas a la provincia de Honduras.

Andrés de Cereceda, 1530.

Gobernó con Vasco de Herrera y Diego Méndez le disputó el mando. Méndez se levantó y Herrera fue asesinado. Cereceda venció a Méndez y lo hizo ejecutar juntamente con los asesinos de Herrera.

Diego de Albitez, 1532.

Muerto al llegar. Traía autorización del rey de fijar de manera concluyente los límites de su Provincia para evitar futuras invasiones arbitrarias. Por la muerte de Albitez ocupó el cargo de gobernador Andrés de Cereceda. Nombrado Fray Alonso de Guzmán para suceder en la gobernación a Albitez no aceptó.

Lic. Alonso Maldonado, 1536.

Nombrado por el virrey de México para que viniera a residenciar a Pedro de Alvarado, gobernador de la provincia de Guatemala, quien había cometido desobediencias reales y debía ser castigado incluso con la horca. Alvarado, huyendo, llegó a Naco, donde recibió de Andrés de Cereceda, la Gobernación de Honduras.

PEDRO DE ALVARADO, 1536.

Capitán al servicio de Hernán Cortés llegó a Honduras 1536 por la vía de Guatemala. Su participación en la conquista del imperio azteca fue destacada. En Honduras recibe la Gobernatura de manos de Andrés de Cereceda. Funda la ciudad de San Pedro Sula, y dio instrucciones a varios de sus oficiales para fundar ciudades como a Juan de Chávez con Gracias a Dios. Hizo repartimiento de indios y de tierras. Dejó de gobernador a Alonso Ortiz, y en una carabela que hizo venir de Trujillo, partió de Puerto Caballos a Cuba, y de allí a España, a responder por los cargos del juicio de residencia iniciado en su contra. Fue absuelto y regresa a Honduras a ratificar los repartimientos hechos en su condición de Gobernador.

 

 

 

Francisco Montejo, 1536.

Oficialmente, el sucesor de Diego de Albitez, muerto a los cinco días de haber llegado a Trujillo, fue Francisco Montejo. Cereceda no ostentaba títulos para ejercer el cargo de gobernador y menos para entregarle la gobernación a Alvarado, perseguido de la justicia virreinal. Montejo fue nombrado gobernador de Honduras e Igueras. Como estaba tan lleno de asuntos en la gobernación de Yucatán, mandó a Alonso de Cáceres a tomar en su nombre posesión de su cargo, hecho que tuvo lugar en Gracias. No tardó en llegar el gobernador Montejo a la provincia. En San Pedro Sula anuló el repartimiento de indios que hizo Alvarado. Nombró a Alonso de Cáceres pacificador del país. Este capitán fundó en diciembre de 1537 la villa de Santa María de Comayagua, Tocó a Montejo enfrentar y aplastar la insurrección más grande del país, que estuvo a punto de acabar con los conquistadores y colonizadores españoles. El jefe supremo de la insurrección general fue Lempira, indio lenca, de cuya importancia rindió informe el Gobernador Montejo al emperador Carlos V.

 

Alonso de Cáceres, 1539.

Ocupó la gobernación de la provincia de Honduras en lugar de Francisco Montejo, quien pasó con el mismo cargo a Chiapas. El nuevo gobernador hizo un viaje al oriente del país, donde la tranquilidad de las tribus dejaba mucho que desear. En ese recorrido fundó San Jorge de Olancho, en el valle más rico en oro que había en toda la provincia y en los demás territorios del circuito Nicaragua, Guatemala y Yucatán. Cabe aquí agregar que Alonso de Cáceres había quedado con la gobernación de Honduras por designación que hizo en su persona, Pedro Alvarado que había vuelto de España y le habían dado más poderes, con la obligación de armar una expedición que debía aventurarse en el Pacífico en busca de las islas de la especiaría. Ya no tenía disculpas que los empujaban a lo ignoto, porque Fernando Magallanes y Sebastián Elcano le habían dado vuelta a la Tierra. Como al regresar de España, traía Alvarado acuerdos de Gobernador de Honduras y Guatemala al partir a buscar el Jardín de las Especias, dejó con sus cargos a su cuñado Francisco de la Cueva, hermano de Beatriz, esposa de Alvarado.

Licenciado Francisco de la Cueva. 1540.

Simplemente atendió las funciones ordinarias del burócrata que desempeña un cargo interinamente.

Diego García de Célis, 1541.

Como desde el ángulo de la riqueza minera, Honduras tenía más importancia que Guatemala, la unión forzada de los dos países que se había realizado en beneficio de Pedro Alvarado quedó disuelta, viniendo a ocupar la gobernación de Honduras, García Célis, quien sería jefe del gobierno civil y Juan López de Gamboa, del gobierno militar.

Juan Pérez de Cabrera, 1543.

La situación se estaba agitando por parte de los ambiciosos conquistadores, al grado que la Audiencia de Santa Domingo nombró gobernador a Juan Pérez de Cabrera, pero sólo de la Costa Norte. Para hacer este nombramiento, la Audiencia se basó en la real cédula de 1534.

Francisco Montejo, 1544.

García Célis cesó en sus funciones por haber vuelto a la gobernación d e Honduras Francisco Montejo el 9 de abril de 1543. Al sólo volver éste, el Licenciado Alonso Maldonado envió un Teniente suyo a hacerse cargo de la gobernación de Honduras, Montejo y el Cabildo de Gracias no quisieron recibirlo.

Licenciado Alonso Maldonado, 1543-1548.

Toma posesión de la gobernación de Honduras por nombramiento de la Audiencia de México. De San Miguel, en donde se hallaba, vino a Gracias, siendo recibido por el cabildo como gobernador, pero no por Montejos, quien se remitió a la decisión real. Maldonado envió sus Tenientes a las villas y fueron recibidos en Comayagua, San Jorge de Olancho y Minas de Guayape, y no es San Pedro porque aquí habían recibido a Juan Pérez de Cabrera, nombrado gobernador por al Audiencia de Santo Domingo. Maldonado pasó por éstos a Puerto y requirió a Pérez de Cabrera para que lo reconociese. Cabrera se negó al principio, porque su provisión sólo era para el caso que no hubiera otro gobernador provisto.

El licenciado Alonso Maldonado pone fin a la época de los conquistadores y a la vez inicia la época de las leyes como Presidente de la Audiencia de los Confines.

 

Primeras Exploraciones

El descubrimiento en 1492 de nuevas islas y tierras extrañas que no aparecían en los mapas de entonces, motivaron un acontecimiento de expectativas de exploración por parte de los europeos. Ante el éxito del primer viaje de Cristóbal Colón, la corona española y los comerciantes interesados en buscar nuevas rutas comerciales, apoyaron tres expediciones más.

Esto permitió enterarse que la ruta hacia las Indias Orientales sería más fácil, ante la posibilidad de tener sitios de parada y aprovisionamiento. El último viaje del Almirante comenzó en Cádiz el 9 de mayo de 1502 y del cual conocemos los pormenores, primero por la carta enviada por Colón desde Jamaica a los reyes españoles, misma que es conocida como «Lettera Rarissima» y de la cual puede leerse una copia en la Biblioteca Universitaria de Salamanca, España; luego, su hijo Herrando, que le acompañó en la travesía, escribirá después una biografía sobre su padre.

El cuarto viaje nos interesa en demasía: en 1502 se descubrirán las tierras de lo que hoy se llama Honduras. Con certeza sabemos que los expedicionarios europeos estuvieron primero en las actuales Islas de la Bahía, habiendo desembarcado en «la mayor que se llamaba Guanaja, de cuyo nombre tomaron después los que hacen las cartas de navegar el de todas las islas de  Guanaja » Aquí tuvieron el primer contacto con nativos diferentes a los que habían encontrado en las demás islas caribeñas, y de ellos tuvieron las noticias de la existencia de tierra firme. Estas islas sirvieron en ese momento y posterior, como punto de descanso con facilidad de aprovecharlas para suministro de agua y comida. En ningún momento fueron consideradas parte de la tierra firme, y posteriormente formaron parte de nuestro país al pasar el período colonial.

Con el conocimiento veraz de la existencia de una gran masa continental, (Colón lo había intuido ya, leyendo a varios científicos de la antigüedad y del medioevo) la expedición llegó a un lugar de la costa hondureña que llamaron Punta Caxinas porque «había en ella unas manzanillas algo arrugadas, y tiene el hueso esponjoso, y son buenas para comer, especialmente cocidas, a las cuales llamaban caxinas los indios de La Española».  En vista de que en ese punto no vieron cosa de mayor interés, la expedición siguió su rumbo hacia el Este, bordeando la costa llegaron a otro sitio que Colón llamó «Costa de Oreja», debido a que los nativos de la región se horadaban las orejas con agujeros grandes, capaces de caber en ellos un huevo de gallina. Algunas excavaciones arqueológicas actuales han demostrado la verdad de este dato: muchas figurillas de arcilla, jade y piedra representan a personajes con las orejas horadadas. Hoy sabemos que ese grupo de nativos que los españoles vieron, eran ancestros de los actuales indios payas. Fue en este lugar donde el 14 de agosto de 1502 la expedición saltó a tierra «con las banderas y los capitanes y con muchos de la armada para oír misa»  y precisamente aquí (lugar hoy indeterminado) donde la expedición tomó posesión de las tierras en nombre de la corona española, aunque se presume que por mala salud, Colón no bajó a tierra. Don Hernando Colón narra en su obra los detalles del contacto con los indígenas de la zona y la extrañeza de los mismos ante desconocidos, no interesándonos por ahora en presentar esos acontecimientos.

Navegando a lo largo de la costa hacia Oriente, la expedición estuvo en peligro de naufragar debido a una terrible tempestad que les azotó. Colón en su diario narra la aventura: «en todo este tiempo no entré en puerto, ni pude ni me dejó tormenta del cielo, agua y trombones y relámpagos de continuo que parecía el fin del mundo… otras tormentas se han visto, mas no durar tanto con tanto espanto» (4), esto sucedía a mediados de septiembre, temporada caracterizada por fuertes huracanes y tormentas tropicales. Al fin lograron salir del temporal y llegaron a una punta o cabo donde amainó, como describe Colón: «llegué al cabo de Gracias a Dios y de allí me dio Nuestro Señor próspero el viento y corriente». Posteriormente su hijo narró el episodio destacando que el nombre con el cual bautizaron al cabo proviene del agradecimiento que los marineros dieron a Dios por haberlos salvado de una muerte segura. Desde ese momento hasta hoy el cabo se llama Cabo de Gracias a Dios. Bajando hacia el Sur la expedición descubrió los actuales territorios de Nicaragua, Costa Rica y Panamá, regresando después Colón a España en donde murió, en Valladolid, el 20 de mayo de 1506.

Para lo que a esta investigación interesa y si hacemos acopio de las fuentes utilizadas nos damos cuenta que la palabra Honduras no aparece registrada en el diario del almirante Colón, ni incluso para referirse a las inmensas profundidades marítimas del Cabo de Gracias a Dios. Sin embargo, Don Hernando Colón nos proporciona otros datos. Lo citamos in extenso:

«Estas mismas islas (Islas de la Bahía A.S.S.) y la tierra firme la ponen dos veces en sus cartas de marear, como si en efecto fueran tierras distintas, y siendo el cabo de Gracias a Dios el mismo que llaman cabo de Honduras, hacen dos. Y la razón de este error fue, que después que el Almirante hubo descubierto estas regiones, un cierto Juan Díaz de Solís, de cuyo nombre el Río de la Plata se llama Río de Solís, por haberle matado allí los indios, y Vicente Yáñez, que fue capitán de un navío (La Niña A.S.S.) en el primer viaje del Almirante, cuando descubrió las Indias, fueron juntos a descubrir el año 1508, con intención de seguir la tierra que había descubierto el Almirante en el viaje de Veragua hacia Occidente. Siguiendo éstos casi el mismo camino, llegaron a la costa de Cariay, y pasaron cerca del Cabo de Gracias a Dios hasta la punta Caxinas que ellos llamaron de Honduras …»

Si tomamos como ciertas las palabras del hijo del Almirante, diremos que Solís y Pinzón bautizaron la costa caribeña de estas tierras con el nombre de «cabo de Honduras» aduciendo, posiblemente a las inmensas profundidades del mar desde Trujillo a Gracias a Dios, situación ésta que es demostrable a través de los actuales estudios geográfico-marítimos.

Así parece que fueron Solís y Pinzón los que primeramente usaron el nombre de Honduras y no Colón, sin embargo, el no poseer documentación de la época que pueda confirmar lo expresado por Hernando Colón constituye una severa limitación para esta investigación.

Para 1510 ya se tenía conocimiento exacto de lo que era el continente que media-entre Europa, Asia y África, y comenzaba en serio la conquista y colonización del territorio descubierto. Muchos autores coinciden en «el hecho irrefutable de que los ibéricos se expandieron en búsqueda de mercados de especies y principalmente en su afán de acumular metales preciosos -oro y plata- fundamento del mercantilismo.» Pero en Europa no existían formas legales para que un pueblo conquistara a otro sólo para extraer sus riquezas. Era necesario buscar un pretexto para la expansión y el sometimiento del indio. La lucha contra los herejes, la lucha contra los enemigos de la fe cristiana fue la justificación de la guerra despiadada que se desató contra los indígenas de América, creándose toda una ideología que justificó la conquista.

Entre 1509 y 1524 el territorio hondureño se verá libre de conquistadores y colonizadores y servirá sólo como lugar de aprovisionamiento, a la fuerza, de mano de obra esclava indígena. Barcos de españoles vivían en las islas del Caribe, atracaban en las costas hondureñas llevándose violentamente a los indios como esclavos, ya que la población nativa de las islas caribeñas fue exterminada tempranamente por las enfermedades, las luchas y los malos tratos de los españoles. Al respecto leemos en un documento de 1539:
«Suplico a V.M. que luego que vea esta envíe su Real Provisión con todo el favor y penas que pudiere ser para que yo vaya a la dicha provincia de Guatemala para buscar todos cuantos hallare allá, de esta gobernación, as¡ libres como esclavos, herrados y por herrar, que entonces se hicieron y llevaron de esta gobernación para que los pueda sacar de cualquier poder que estuvieron, porque fueron muy injustamente hechos y llevados, so grave penas …y donde los dichos esclavos y libres estuviesen y fueron llevados, porque dicen que en Cuba y en La Habana está mucha parte de ellos, as¡ libres como esclavos, que en aquel tiempo se vendieron y llevaron para allá»…

La conquista de nuestro país comienza formalmente a partir de 1524, cuando Hernando Cortés, luego de conquistar los pueblos del actual México ordena la conquista de Guatemala y Honduras por la razón de que: «como Cortés tuvo nuevas que había ricas tierras en lo de Higueras y Honduras… acordó enviar por capitán a un Cristóbal de Olí…» (9). Desde este momento aparecen los nombres de Higueras o Igueras y Honduras para designar los territorios sujetos a conquista, asimismo que el suelo nacional será víctima de una violencia militar de los mismos españoles entre ,sí para apropiarse del territorio, obedeciendo más que nada a sus intereses personales: Olid desobedece a Cortés y es asesinado, Gil González Dávila lucha contra gente de Hernández de Córdova; luego Cortés hace su conocido viaje a Honduras agudizando las luchas, situación que se resolverá con la intervención directa de la corona española; ésta, interesada en agilizar el proceso administrativo de la colonización y evitar los abusos y crueldades contra los indios, decide enviar autoridades para resolver las diferencias de los capitanes que habían ido al descubrimiento y poblamiento de la nueva provincia, la que será conocida como «Golfo de las Higueras» que incluía el Puerto Caballos y «Cabo de Honduras» que incluía al Puerto de Truxillo y lugares adyacentes. Estos dos nombres se usaron por separado no designando un territorio unido, sino dos lugares distintos en una misma tierra firme: «En otro sí que Francisco de las Casas, capitán de dicho Hernando Cortés, venía de armada por la mar con ciertos navíos contra el dicho Cristóbal Dolid, e con la dicha armada andaba en el paraje e entrada del dicho Golfo de las Higueras».

Esta separación termina el 20 de noviembre de 1525 cuando se nombra a Diego López de Salcedo como Gobernador de la Provincia de Higueras y Honduras, siendo ratificado el 31 de agosto de 1526:

«Don Carlos por la gracia etc. por cuanto mandamos proveer a Diego López de Salcedo del oficio e cargo de nuestro gobernador en la provincia e golfo de las Higueras que es la tierra firme … que la dicha tierra de cabo de Honduras e sus tierras e provincias entran y están devaxo de la dicha vuestra gobernación e que las dichas tierras e provincia e pueblos de cristianos que en ellas están hechas e se hicieren e poblaren es toda una gobernación …

Esto facilitó la unión de las dos regiones, delimitó fronteras con las provincias de Guatemala y Nicaragua y permitió la labor conquistadora de los españoles con fundación de poblados y el derivado sometimiento de las poblaciones indígenas nacionales. Con el proceso expansivo militar, la fundación de ciudades españolas (San Pedro Sula, Nueva Valladolid de Comayagua, Gracias, etc.) la reducción de indios en poblados, la creación del obispado y la presencia de toda la jerarquía administrativa española, el proceso de colonización y explotación de las riquezas del suelo comenzó. De esta manera surge la concepción geo-administrativa-jurisdiccional de la provincia de «Higueras y Honduras» nombre que será el oficial; sin embargo, Don Diego López de Salcedo entra en contradicciones con Pedro Arias De Ávila, gobernador de Nicaragua, de cuyas tierras Salcedo pretendía apoderarse. Todo el plan consistía en apropiarse de León en Nicaragua y crear el «Nuevo Reino De León» (eliminando el nombre anterior) dejando al puerto de Truxillo como capital. Su plan fracasó, muriendo Salcedo después, dejando a la provincia en un caos de nuevas luchas entre españoles por apropiarse de más tierras e indios, situación que se normalizará hasta 1542 con la creación de la legislatura de las «Leyes Nuevas», que pusieron un freno a la codicia de los encomenderos y normalizó la administración. (12).

Entre tanto, para lo que nos interesa, la provincia siguió llamándose igual, así lo prueban los siguientes documentos: «no diré más que en 13 días del mes de septiembre, yo llegue al puerto de Caballos de esta gobernación de Higueras y Honduras…» (13); «Adelantado Don franco de Montejo nro. Gobernador de la provincia de higueras y cabo de honduras» otro de 1562″ Muy Mgfco Señor: Fray Gerónimo de Corella Obispo de esta provincia de Higueras y Honduras…»(15); otro de 1599 «como yo Pedro Ortiz de Elgueta vecino que soy en esta ciudad de San Jorge del Valle de Olancho de la provincia y gobernación de Higueras y Honduras…» (16). En la mayor parte de la documentación, tanto oficial como privada del siglo XVI, el duplo nominal referido será constante, pero a partir de 1600 la nominación «Higueras» o»Igueras» va quedando en desuso, nombrándose a la provincia solamente como «Provincia de Honduras»; en un documento de 1602 leemos: «como yo Juan de Vargas Carvajal, Gobernador y justicia mayor de la Provincia de Honduras» (17); «E sido informado que en la ciudad de Truxillo en la provincia de Honduras ay un castillo …» (18); otro de 1690 «testimonio de los autos que obró el Illmo y Rmo. Sor Obispo de la provincia de Honduras,..» (19) etc. Desconocemos las razones que motivaron al desuso de «Higueras», aunque algunos escribanos del siglo XVIII lo usarán esporádicamente, tal vez queriendo ser más específicos en describir la provincia o simplemente por hacer más elegantes sus escritos.

Por tradición oral y por algunos escritos de la historia nacional nos ha llegado la frase «Gracias a Dios que hemos salido de estas honduras» de la cual se ha afirmado la dijo Colón luego de haberse salvado de la terrible tempestad que les azotó a nuestras costas y que así quedó bautizado el país. Pero ¿Quién dijo realmente esto?, ¿es creíble la frase o no?, ¿Puede demostrarse la veracidad? Todos los escritores, historiadores y otros, que han utilizado la frase para explicar el origen del nombre de Honduras ninguno de ellos han presentado documentos originales que demuestren la existencia y aceptación de la referida expresión, y la han aceptado sin explicación.

Como aporte original de este trabajo, presentamos una información que afortunadamente llegó a nuestras manos. Es un informe descriptivo y general del Reino de Guatemala, firmado y enviado al Rey de España en 1778, por la importancia que posee lo citamos in extenso:

«Provincia de Honduras, valle de la Ygueras de Comayagua. La ciudad de Valladolid es la capital de esta provincia, se gobierna por un gobernador que antes fue capitán general con sueldo de 1654 ps y hoy goza de 3D=Se halla al N. de la ciudad de Guatemala, al Norte de la Prova, de Vera Paz y al poniente de la Nicaragua, y al sur sobre el Mar del norte. El Padre Murillo dice que tiene Leste; Oeste 150 leguas, y por partes 80 N.S. y que se llamó también Provincia de Honduras, porque no hallando fondo los primeros descubridores dijeron gracias a Dios que hemos salido de estas Honduras*; que también se llamó Tierra de Ygueras* por las calabazas que encontraron en aquel Mar desde la del Norte al del Sur …» Para escribir lo anterior el informante se basó en la obra del Padre Murillo titulada «Geografía Histórica, Libro IX de la América, islas adyacentes, tierras árticas y antárticas, e islas de los mares del Norte y Sur» escrita en 1752. Pocos datos biográficos conocemos del citado cura; sabemos que perteneció a la orden religiosa de la Compañía de Jesús y que su nombre completo es el de Pedro Murillo Velarde. Asimismo desconocemos la forma en que obtuvo la información histórico-geográfica de Honduras para su libro. Esto constituye otra limitante a este trabajo en la medida que no podemos profundizar sobre el análisis de la veracidad de la obra, sumado a la imposibilidad de adquirirla.

¿Queda entonces demostrado que el nombre de Honduras proviene de la famosa frase? Es difícil afirmarlo, primero porque no pesa sobre los escritos geográficos e históricos, ni del Padre Murillo ni de los historiadores nacionales como Rómulo E. Durón, Antonio R. Vallejo, Rafael Heliodoro Valle y otros, un análisis documental que reafirme la frase. Por otro lado, hemos demostrado en base a los escritos de Cristóbal Colón y su hijo Hernando, que nunca el Almirante dijo la conocida expresión por lo que aún persiste la duda. .

Asimismo es dudoso que otras denominaciones como «Caxinas» «Guaymuras», «Huntula», «Maiam» y otras más hayan servido como nombres oficiales de Honduras; nunca hemos sabido de su origen exacto y tampoco los hemos visto registrados en documentos coloniales.

Aclaremos, para terminar, que no es pretensión dar por terminada la discusión de tan atrayente dilema histórico, empero que se debe investigar más sobre el asunto, a razón de buscar nuevos documentos e información que ayude a esclarecer el tema. Por último, esto no es más que un aporte investigativo sujeto a revisión.

Fuente: http://www.historiadehonduras.hn

Plataformas de Conquista

España supo aprovechar las condiciones geográficas del continente americano estableciendo fundaciones en puntos estratégicos que más adelante servirán como vías de penetración hacia el sur, norte y oeste, es el caso de las Antillas y luego Panamá.

Las Antillas fueron la puerta de entrada para que los españoles llegaran a América Central con el dominio de Panamá; a partir de 1515 se inicia la exploración hacia el norte con Gil González Dávila y Andrés de Niño que llegan por el Pacífico a la Bahía del Golfo de Chorotega en 1522 al que le van a llamar Golfo de Fonseca en honor a Juan Rodríguez de Fonseca hombre influyente en el Consejo de Indias. Más tarde en 1524 hace su incursión por tierra Francisco Hernández de Córdoba quien había regresado, pero esta vez por el Atlántico. La otra plataforma es la de México por donde hacen su incursión Cristóbal de Olid (1524), Francisco de las Casas (1525) y el mismo Hernán Cortes (1525) quienes convierten al territorio hondureño en escenario de enfrentamiento entre las diferentes plataformas de conquista: Las Antillas, Darien y México.

También en territorio hondureño, los puntos de penetración favoritos, fueron aquellos que servían de rutas comerciales para los indígenas del lugar, de allí que las incursiones españolas así como sus fundaciones más importantes sean parte de rutas comerciales comunes tales como la de Yarumela, Gracias, Choluteca, Texiguat, Ulancho El Viejo y otros. Coincidiendo en la Costa Norte de Honduras, la mayoría se movió hacia el Valle de Sula penetrando al interior del país por el corredor de la Depresión Central de Honduras, llegando así hasta el sur de Honduras; hacia occidente por el actual Departamento de La Paz; hacia La Esperanza e Intibucá así como a Santa Bárbara y Copán; Olancho será parte de las penetraciones hechas por grupos humanos desde la Bahía de Truxillo en un camino que será muy común para la exportación de ganado durante muchos años del coloniaje y que se llamó la Ruta de San Esteban.

Fuente: http://www.historiadehonduras.hn

Resistencia Indígena

Si bien es cierto el nombre del cacique lenca Lempira es el único que ha transgredido a nuestra cultura general, no es el único registrado en los anales de nuestra historia. Pizacura, fue el jefe de la resistencia indígena contra las huestes de Hernán Cortés, cuando este realizó su expedición a las Honduras.

Habiendo llegado Cortés a Trujillo, se dedicó a pacificar la zona, en donde sólo los pobladores de las provincias de Chapagua y Papayeca aplicaron diferentes formas de resistencia: retirarse a las montañas en una primera fase y el combate posterior. Los chapagua se adscribieron pronto a la dominación española, pero los papayecas continuaron manifestando su hostilidad lidereados por Pizacura quién fue capturado; Mazatl asumiendo el cargo de jefe se negó a rendirse y fue capturado y ejecutado por las tropas españolas. Aunque Pizacura recobró su libertad, su pueblo no corrió tal suerte ya que fueron vencidos y esclavizados. En 1526, conquistadores al mando de Diego de Salcedo incursionaron en Ulancho el Viejo en busca de las huestes del cacique Benito, Señor de Silca. También corrió la suerte de sus compañeros al ser capturado, murió al ser lanzado a una jauría que le dio muerte. Pese a ello, la conquista fue detenida temporalmente en esta parte del país.

1530 fue el año de Copán Galel. Tropas de Hernando de Chávez se enfrentaron a los Chortí al mando del jefe supremo Copán Galel y les obligaron a replegarse hasta el actual departamento de Ocotepeque en una resistencia que sólo prolongaría el anunciado final. Cinco años más tarde Francisco de Montejo por entonces Gobernador de la Provincia de Higueras y Cabo de Honduras, envió al capitán Alonso de Cáceres a pacificar a los lencas que mantenían una fuerte resistencia en la zona centro occidental de Honduras. Llegado a fines de 1536, Cáceres emprendió una tenaz lucha que controló la mayoría de las rebeliones exceptuando la del cacique lempira quién operaba en Cerquín con más de dos mil hombres. De acuerdo a la probanza de méritos de Rodrigo Ruiz, el bravo jefe fue derrotado en lucha cuerpo a cuerpo, pese a ello la rebelión continuó hasta el año de 1539 en que se dio por pacificada la zona.

La versión tradicional sale de unos escritos del cronista español Antonio de Herrera y Tordesillas, de 1626. Pero Martínez y Argueta afirman que del siglo XVII, hasta la mitad del XIX nadie escribió sobre Lempira como el cacique defensor del territorio hondureño, sino hasta que “José Milla y Vidaurre, que era un gran poeta, un gran escritor, un gran novelista, en Guatemala escribió toda esa historia de Lempira (basada en lo escrito por Herrera) y aquí la agarraron como texto histórico, por lo que esa es la versión que le enseñan a uno”, afirmaba Mario Felipe  Martínez.

Argueta expresó que por este poema épico los criollos y mestizos supieron de la existencia del personaje de origen lenca llamado Lempira, y Rómulo E. Durón fue de los primeros historiadores que investigó sobre él “y su fuente principal para redescubrirlo fue la Historia de las Indias escrita por el cronista español Herrera”.

Durante muchos años, la existencia de Lempira fue objetada en vista de lo inverosímil que se narraba su muerte, sin embargo la vista del documento encontrado por el Dr. Mario Felipe Martínez Castillo, nos permite conocer la verdad histórica de los sucesos que acaecieron en aquellos días. No se trata de que existan dos versiones sobre la muerte de Lempira: se trata de que se ha esclarecido un mito histórico y la verdad ha salido a la luz, tal como ocurrió y no, como nos la inventaron.

Elempira fue un hombre lenca, jefe guerrero de Cerquín, quien fue comisionado por el cacique Entepica para que organizara la resistencia a la penetración española, en 1537, teniendo como base de operaciones el peñón de Cerquín, aliándose con el sub-grupo Lenca de los Cares. Según las crónicas españolas, logró reunir un ejército de 30,000 soldados, procedentes de 200 pueblos. Su ejemplo sirvió para que otros grupos aborígenes se alzaran también en armas en el Valle de Comayagua. Los intentos hispanos por derrotarlo, dirigidos por Francisco de Montejo y su lugarteniente Alonso de Cáceres, resultaron infructuosos.

La versión de la forma en que, finalmente, lograron vencer a Lempira, durante muchos años fue producto de una investigación basada en la obra del Cronista Antonio de Herrera y Tordesillas en su «Historia general de los hechos de los Castellanos en las islas, tierra firme del Mar Océano», también conocida como “Décadas” por ser diez tomos  publicada en Madrid entre 1601 y 1615 en las imprentas de Juan Flamenco y Juan de la Cuesta en cuatro volúmenes, Herrera afirmó que Lempira murió a traición, mientras hablaba con dos emisarios enviados por Montejo, asesinado por un arcabucero montado en las grupa de un caballo. Pero esta versión generaba más preguntas que respuestas. Durante muchos siglos nadie se acordó de Lempira, aparece por primera vez en la “Historia de Centroamérica” de Pepe Milla quién tomó como fuente la obra de Herrera y Tordesillas; posteriormente, los historiadores hondureños del siglo XIX y XX copian literalmente el texto y así se genera la versión generacional que todos conocimos en algún momento sobre la muerte de Lempira: la traición.

La verdad histórica, sin embargo, fue producto del descubrimiento de la Probanza de Méritos de Rodrigo Ruiz, quien afirma en ese documento haber dado muerte a Lempira en combate cuerpo a cuerpo, cortándole la cabeza como prueba fehaciente. Las Probanzas de Méritos eran documentos legales en donde un participante de la invasión española solicitaba al rey cumpliera su palabra y en función de los méritos de batalla le diera tierra e indios para que se la cultivasen. Ello implicaba no sólo la declaratoria del demandante, sino también de cuantos testigos pudieran incluirse para dar veracidad a la misma; también debían incluirse cartas de veracidad de los oficiales bajo cuyo mando estuvo el demandante y de autoridades del momento que pudieran dar fé del hecho relatado. Así, Don Rodrigo Ruiz mediante notario, presentó su probanza de méritos con más de veinte testigos en un expediente que contiene un gran volumen de páginas.

Esta pieza documental fue localizada por el historiador nacional Mario Felipe Martínez Castillo, y había sido escrita en México en 1558; está catalogada en Patronato Regio Legajo No. 69, Ramo No. 5  en el Archivo de Indias, en Sevilla y consta de 90 folios (páginas). En él, Don Rodrigo narra los eventos que condujeron a que su patrulla enfrentara las huestes de Elempira y como le mató:

“…Si saben que viendo yo el dicho Rodrigo Ruiz lo que se hacía y estábamos en gran peligro todos los españoles pues era público que venían todos los naturales de la provincia a darnos guerra y que no podía ser menos que al salirnos del dicho Real para no volver al asiento de Ciguatepeque como estaba mandado nos habían de matar e tomar vivo algún español por estar como estábamos muchos de ellos heridos e malos que no podían pelear, yo el dicho Rodrigo Ruiz como celoso el servicio de su Majestad poniendo en gran peligro mi persona por evitar tanto mal como se esperaba procure entrar en el dicho escuadrón de los enemigos con mi espada y rodela y fui a la parte y lugar do estaba animando a su gente el dicho capitán llamado Elempira el que traía vestida y las armas de los españoles que había muerto y peleando con él le mate y córtele la cabeza la cual por traerla al dicho general recibí muchas heridas así en la cabeza como en el rostro con todo lo cual la saque en las manos y nunca la dexe aunque venia peleando y herido de peligrosas heridas de las cuales llegue a un punto de muerte y la cabeza le di al general en sus manos digan lo que saben e vieren para el juramento que tienen hecho y si esto paso así en verdad…”(se respeta la ortografía del documento original).

Con base en su contenido, el Dr. Martínez Castillo concluye: «el levantamiento de Cerquín fue totalmente cierto… el Capitán indígena que lideraba a los pueblos de la provincia de Cerquín se llamaba Lempira». Con la muerte de Lempira se consolidó el dominio territorial español sobre la región central y occidental de Honduras y se fundaron nuevos poblados, entre ellos Gracias, en 1539. Fernando Cruz sostiene que: «En Honduras se ha tomado acertadamente a Lempira, un lenca, como símbolo de la nacionalidad. Por falta de investigación histórica y de divulgación de lo que ya se ha investigado, su figura parece abstracta y etérea, a veces revestida de falsos ropajes en otras ocasiones…». Filánder Díaz Chávez lo ha llamado: «guerrero de la dignidad nacional».  Para Roberto Zapata, Lempira «es el pilar de la nacionalidad, porque fue él quien inició las luchas por la libertad y la defensa de Honduras». Sobre el significado del nombre Lempira, Jorge Larde y Larín sostiene que en la lengua lenca, lempa quiere decir «señor» (título de alta dignidad o jerarquía); y era, «cerro o sierra». Uniendo ambos vocablos resulta Lempaera, y haciendo la ligación correspondiente Lempira…Lempira, pues, era indio de pura raza lenca o potona, y tal nombre significa «Señor de la Sierra». Lo cierto es que en el documento referenciado, se nombra a un tal lempira, por lo que tampoco puede considerarse que el nombre haya sido falso.  (Martínez Castillo, Mario Felipe, Los últimos días de Lempira y otros documentos, Ediciones Nueva Universidad, 1ª. Edición, 1987).

A continuación, ponemos a disposición la versión de Herrera y Tordesillas sobre la muerte de Lempira:

“El Adelantado Montejo, en viéndose pacifico Gobernador de Honduras, quitó los repartimientos a cuantos los tenían por don Pedro de Alvarado, como se dijo, y echó de la tierra todos los indios, que voluntariamente fueron de Guatemala, y trató de pacificar los pueblos que aún no estaban seguros e usó mucha diligencia, e industria como persona de prudencia; y cuando pensó, que toda la tierra estaba con quietud, de que mostraba mucha gloria, como lo había escrito al Vicerrey don Antonio de Mendoza, se levantó un valiente indio en una provincia llamada Cerquín, en los términos de la ciudad de Gracias a Dios, puesta entre Sierras dificultosa para ser conquistada. Este indio, llamado Lempira, que significa señor de la sierra, convocó a todos los señores de la comarca, con los cuales, y los naturales juntó 30,000 hombres; persuadióles el cobrar libertad, siendo cosa vergonzosa que tantos y tan valerosos hombres, en su propia tierra se viesen en la miserable servidumbre de tan pocos extranjeros; ofreció de ser su capitán, y ponerse a los mayores peligros; aseguró, que si estaban unidos sería cierta la victoria para ellos, y prometiendo de seguirle, unos por voluntad y otros por temor, se comenzó la guerra, y mataron algunos castellanos que hallaron descuidados por la tierra. El Adelantado Montejo, sabido del levantamiento, envió desde Gracias a Dios al Capitán Cáceres con algunos soldados castellanos para que pusiese a Lempira en obediencia, el cual ya había mandado fortalecer un peñón muy nombrado que le llamaban Cerquín, y desde allí se defendía con daño de los castellanos, que padeciendo en el sitio, que duró seis meses, grandes trabajos, por haber invernado en campaña, pudiera ser que no acabaran tan fácilmente la jornada, si no sucediera la muerte de Lempira, la cual sucedió de esta manera:»

«Había muchos principales que le seguían en esta guerra, unos contra su voluntad, porque no los tuviesen por cobardes, otros por respeto que tenían a Lempira; y otros hubo que le dijeron que dejase aquella guerra, y tomase por amigos a los castellanos, pues a cabo había de perder; pero él era tan animoso que jamás mostró flaqueza, ni quiso dar oídos a los medios de paz que los castellanos le ofrecían, antes los tenía en tan poco, que desde su fuerte los decía muchas injurias. Visto su mucho atrevimiento, y que no se hallaba modo para aprovecharse de él, el capitán Cáceres ordenó que un soldado se pusiese a caballo, tan cerca, que un arcabuz le pudiese alcanzar de puntería, y que este le hablase, amonestándole, que admitiese la amistad que se le ofrecía; y que otro soldado, estando a las ancas, con el arcabuz le tirase; y ordenando de esta manera, el soldado trabó su plática, y dijo sus consejos y persuasiones, y el cacique le respondía, que la guerra no había de cansar a los soldados ni espantarlos, y que el que más pudiese vencería; y diciendo otras palabras arrogantes, más que de indio, el soldado de las ancas le apuntó cuando vio la ocasión, y le dio en la frente, sin que le valiese un morrión, que a su usanza tenía, muy galano y empenechado; cayó Lempira rodando por la sierra abajo, armado de aquellos sayos o corceletes de algodón, basteados, muy provechosos para la guerra de indios, que usan los castellanos. Con esta muerte de Lempira, que el día antes anduvo muy triste, se levantó gran alboroto y confusión entre los indios, porque muchos huyendo se despeñaron por aquellas sierras, y otros luego se rindieron».

«Mucho antes que los castellanos llegaran aquellas partes de Gracias a Dios, los indios tuvieron noticias de ellos, y no por eso dejaban las pasiones y guerras; porque en particular, los de Cerquín tenían por imposible, que se pudiese llegar a donde estaban, por la multitud de ellos, y porque primero abrían de pasar por muchas tierra, y vencer muchas gentes, y en especial a los Cares y Potones, aunque entre ellos había guerra cruel, en la cual tenía Lempira tanta fama de valiente, que afirmaron, que en una batalla mató 120 hombres de su mano: y certificaron indios viejos que se tenía por cierto, que Lempira estaba hechizado, o como dice el vulgo encantado; porque en infinitas batallas en que se halló jamás fue herido, ni le pudieron flechar. Era de mediana estatura, espaldudo, y de gruesos miembros, bravo y valiente, y de buena razón, nunca tuvo más que dos mujeres y murió de 38 a 40 años. Y los indios tenían por cierta la opinión, que si no muriera Lempira, Cerquín no se ganara tan presto; para esta guerra se pacificó y confederó con los Cares sus enemigos: juntó los hombres de más de 200 pueblos, y de señores, y caballeros conocidos tenía más de 2000. Su congregación fue en la Sierra de las Neblinas, en su lenguaje Piraera; adonde estaba una gran población, cuyo Señor era Entepica, que en muriendo este, se dividió en muchos pueblos. Aquí se concertó la guerra, y nombraron por general a Lempira, el cual muchas veces acometió a los Castellanos, a los indios mexicanos y guatemaltecas, que andaban con ellos, en los cuales hacia mucho daño, y los suyos le recibían; pero como eran tantos, no lo echaban de ver; Alonso de Cáceres le envió una embajada rogándole, que aceptase la paz, y obedeciese al Rey de Castilla, prometiendo de tratarle bien: fue la respuesta matar a los mensajeros, porque no quería conocer otro señor, ni saber otra ley, ni tener otras costumbres de las que tenía; y cuando no se acertara la suerte de haberle muerto, como se ha dicho, con él se pasara muy gran trabajo». Tomado de: «Historia General de los hechos de los Castellanos en las Islas y Tierra firme del Mar Océano», (Madrid, 1601), 4 tomos, de Antonio de Herrera y Tordesillas, nombrado primer historiador de las Indias por el Rey Felipe II.

La duda sobre este documento es la siguiente: ¿Cómo podían mantenerse 30,000 indios en la montaña? ¿Que comían? ¿Cómo supieron que la bandera blanca significaba paz? Si había indios obligadamente debieron estar en el campamento mujeres y niños… ¿De qué iba a vivir toda esa gente? ¿Cómo es posible que un arcabuz con potencia de tiro horizontal de 20 varas lograra disparar a más de 200 metros diagonalmente vertical?¿En qué idioma hablaron para entenderse? Más pareciera que esta crónica está encaminada a hacer ver más heroica la gesta española que la indígena, cosa que sería lógica si el que pagaba por la misma, era el Rey de España.

La probanza de Don Rodrigo Ruiz claramente establece una muerte que no deja lugar a dudas, y sobretodo presenta datos más fidedignos que la de Herrera y Tordesillas.

LOS MITOS DEL CACIQUE LEMPIRA

“Invencible, soberbio, grandioso, de alma audaz y de cuerpo de acero; para herir al temible guerrero fue precisa la odiosa traición…”. Así dice la segunda estrofa el himno a Lempira.

Pero, habría que preguntarse si Lempira murió a traición, si reunió un ejército de 30,000 hombres e, incluso, si realmente era un cacique.
No podemos dejar totalmente de lado las dos versiones en torno a la figura de Lempira, es por ello que nos abocamos a dos historiadores: Mario Argueta y Mario Felipe Martínez.

Las versiones

La versión tradicional sale de unos escritos del cronista español Antonio de Herrera y Tordesillas, de 1626. Pero Martínez y Argueta afirman que del siglo XVII, hasta la mitad del XIX nadie escribió sobre Lempira como el cacique defensor del territorio hondureño, sino hasta que “José Milla y Vidaurre, que era un gran poeta, un gran escritor, un gran novelista, en Guatemala escribió toda esa historia de Lempira (basada en lo escrito por Herrera) y aquí la agarraron como texto histórico, por lo que esa es la versión que le enseñan a uno”, dijo Martínez.

Argueta expresó que por este poema épico los criollos y mestizos supieron de la existencia del personaje de origen lenca llamado Lempira, y Rómulo E. Durón fue de los primeros historiadores que investigó sobre él “y su fuente principal para redescubrirlo fue la Historia de las Indias escrita por el cronista español Herrera”.

La segunda versión se desprende de lo investigado por el historiador Mario Felipe Martínez en el Archivo de Indias, de Sevilla, España, quien por espacio de diez años, entre 1970 y 1980 estuvo buscando documentos sobre la historia de Honduras y Lempira, y fue ahí donde encontró la probanza de méritos del español Rodrigo Ruiz, quien hace mención de un capitán llamado Elempira, con quien peleó cuerpo a cuerpo. Todo esto el historiador lo registró en su libro “Los últimos días de Lempira”. He aquí las dos versiones contrapuestas.

Mitos y realidades sobre la historia de Lempira

En la escuela nos enseñaron que Lempira era un cacique. Martínez apuntó que esto es falso, ya que era un soldado común y corriente a quien por ser joven y fuerte los jefes ancianos “lo nombraron jefe de batallón”. Esto el historiador lo sustenta con la probanza de méritos de Rodrigo Ruiz, quien lo menciona como “indio capitán”, a lo que Martínez agregó que el español no pudo equivocarse en llamarlo de esta manera, ya que él español estuvo con Hernán Cortés en México, así como en las peleas que hubo con Cuauhtémoc y Moctezuma, luego lo mandaron con don Pedro de Alvarado a la conquista de Guatemala y posteriormente bajar a Honduras, “estando Ruiz en tantos lugares y habiendo tenido contacto con reyes y todas las demás jerarquías, ¿no iba a saber quién era cacique y quién era un simple indio?”.

Además, el historiador agregó que don Pedro de Alvarado registra que “el más grande señor de estas tierras es el cacique Sicumba, que domina todo el Valle de Sula”, y de igual forma mencionó a otros caciques que los españoles registran.

Otra de las enseñanzas escolares sobre Lempira, es que reunió un ejército de 30,000 hombres, con quienes luchó en contra de los españoles durante seis meses.

Respecto a esto el historiador dijo tajantemente que “ni Honduras ni Centroamérica pueden organizar un ejército así”, y agregó que de haber sido cierto esta sería una zona arqueológica inmensamente rica, “porque hubieran restos de comales, de piedras de moler, restos de todo lo que se necesita para poder hacer todo ese tipo de ayuda para un ejército”.

Y en su libro “Los últimos días de Lempira”, cita lo escrito por Ruiz, quien registró sobre los indígenas que se resistían con Lempira lo siguiente: “copia de dos mil hombres con mano armada nos dieron una guazábara, en la cual nos mataron a Francisco de Mesa y a Juan Gasparín y salimos de dicha guazábara muchos heridos”. Por lo que el ejército de Lempira no era de 30,000 hombres, por esta y la anterior razón.

También los libros escolares registran que después de luchar durante seis meses, los españoles se valieron de la traición para matar a Lempira.

Martínez manifestó en relación a esto tres razones por lo que esto es falso: La primera es que si hubieran peleado por seis meses, ¿cómo no se iban a dar cuenta los indios que en el mismo caballo iban dos hombres, y que uno de ellos iba oculto en la parte de atrás?

La segunda es que el Congolón, donde estaba Lempira cuando llegaron los emisarios españoles mide más de 150 metros, y un arcabuz de aquella época tiene un disparo de corto alcance: 50 metros.

La tercera razón es que en su probanza de méritos Rodrigo Ruiz registró que “yo el dicho Rodrigo Ruiz como celoso del servicio de su Majestad poniendo en gran peligro mi persona por evitar tanto mal como se esperaba, procuré entrar en dicho escuadrón de los enemigos con mi espada y rodela y fui a la parte y lugar donde estaba animando a su gente el dicho capitán llamado Elempira, el que traía vestida y las armas de los españoles que había muerto, y peleando con él le maté y córtele la cabeza, la cual por traerla al dicho general recibí muchas heridas así en la cabeza, como en el rostro, con todo lo cual la saqué en las manos y nunca la dejé, aunque venía herido de peligrosas heridas de las cuales llegué a punto de muerte, y la cabeza di al general en sus manos”, tal y como lo relató Ruiz en su probanza de méritos, sobre el enfrentamiento que tuvo con Lempira.

Ruiz también escribió sobre Lempira que alborotaba a los pueblos de la provincia, y sacó de los sepulcros a Gasparín y a Mesa, les quitó sus vestiduras para ponérselas él y luego los colgó de unos pinos.

Otro punto que se pone en duda es que Alonso de Cáceres ordenó que Lempira fuera muerto a traición. Martínez registró que cuando sucedió la muerte del indígena, Alonso de Cáceres estaba pacificando el valle de Comayagua, basado en la probanza de Ruiz.
Y una de las creencias más sobresalientes es que Lempira defendió la soberanía nacional, por eso debe ser llamado héroe.

Por su parte, el historiador Mario Argueta dijo que “para el siglo XVI no había una unidad geográfica, habían distintas regiones pobladas por diferentes etnias, y Lempira defendía su hogar, sus tierras ubicadas en el sur oeste hondureño”. El historiador Mario Martínez es del pensar que

“Lempira no defendió la soberanía nacional, defendió su pedacito de tierra, Honduras no existía, existía el país de las Hibueras, el país de Naco, el país de Sula, el país de Olancho, eran un montón de pequeños cacicazgos que generalmente eran enemigos los unos de los otros”.

Lempira, héroe nacional

Argueta considera que “Lempira tiene todos los méritos para que sea visto, respetado y estudiado como el primer héroe hondureño y como el primer defensor de la soberanía nacional”.

No obstante, Martínez expresó que “héroe no, el héroe debería de ser Sicumba (cacique del Valle de Sula), o Toreba (cacique que vivió en la zona de Trujillo) que fueron los que sí me mencionan los españoles y que se enfrentaron a ellos y les causaron muchas bajas, porque, por ejemplo el cacique Benito en Olancho les mató 15 caballos, 15 caballos era como destruir hoy 15 tanques de guerra, y que les causó muchísimo daño y, entonces a ellos no los toman en cuenta para nada”, y agregó que ellos sí eran mencionados en la época de la colonia.

No cabe duda que Lempira era un hombre aguerrido, pero la historia novelesca que se cuenta sobre su muerte, debería verse a la luz de las investigaciones de Martínez, quien sustenta esta nueva versión en los documentos de Ruiz, que datan de 1558, y que están en el Archivo de Indias, en España.

Algunos centros educativos enseñan las dos versiones, aunque en otros se guarda con celo la tradicional, a pesar de que muchos maestros conocen la actual.

Fuente: http://www.historiadehonduras.hn

El Virreinato de la Nueva España

A la cabeza de la organización de los territorios del Nuevo Mundo bajo el control de la Corona española estaban los virreinatos, Nueva España y el Perú, hasta el siglo XVIII que se crean Nueva Granada y Río de la Plata. Los virreinatos se dividían en demarcaciones regionales llamadas gobernaciones. Cada gobernación tenía a su cargo un territorio con un determinado número de poblaciones agrupadas bajo los corregimientos.

Desde el punto de vista de la administración de justicia el territorio se dividía en audiencias y según la burocracia militar en capitanías, localizadas en gobernaciones de cierta importancia. La Audiencia y la Gobernación de Filipinas dependieron del virreinato de Nueva España. Las ciudades fueron desde el principio los centros neurálgicos de todas las divisiones administrativas y en ellas se sitúan las sedes de todos los organismos civiles, eclesiásticos y militares. Cada ciudad era gobernada y administrada por una institución directamente importada de España: el cabildo. Entre los territorios del virreinato de Nueva España y las islas Filipinas se originó un fluido de ideas, personas y mercancías que crearon durante siglos un lazo de unión permanente de Asia con América.

El Caribe en el Islario del Mundo. Alonso de Santa Cruz. Siglo XVI. BN. El virreinato de Nueva España, creado en 1535, reunió bajo una denominación genérica a vastos y diversos territorios, desde el reino de Guatemala hasta las ricas regiones mineras del norte, organizadas alrededor del núcleo de la ciudad de México. Además, comprendía el espacio del Caribe en su práctica totalidad.

Fuente: http://www.historiadehonduras.hn

 

Fundación de ciudades Coloniales 1524- 1578

Las primeras fundaciones realizadas en Honduras son:

Triunfo de la Cruz (1524) por Cristóbal de Olid; Puerto de Caballos (1525), hoy cerca de Puerto Cortés por Gil González Dávila; Truxillo (1525) por Francisco de las Casas.

De estas fundaciones sólo Truxillo conserva infraestructura colonial de tipo defensivo y del mismo tipo arquitectónico es la Fortaleza de San Fernando de Omoa, construida a fines del siglo XVIII (1775). Durante el siglo XIX en Santa Bárbara se edificó una fortaleza que tomó como modelo los sitios de defensa españoles de la costa del Atlántico.

Villa de Jerez de la frontera de la Choluteca y Mis Reales Tamarindos (1535) por Cristóbal de la Cueva;

San Pedro de Puerto Caballos de Usula (1536) por Pedro de Alvarado;

Gracias a Dios, hoy Gracias (1537) por Gonzalo de Alvarado;

Santa María de la Nueva Valladolid de Comayagua (1537) por Alonso de Cáceres;

Estas fundaciones responden a un estilo arquitectónico de tipo renacentista o trazado en forma de damero, que, según la legislación indiana, debía reunir algunas condiciones geográficas como topografía plana, montañas alrededor, ríos caudalosos y abundante población indígena.

Las fundaciones que responden a intereses económicos son conocidas como estilo de planta minera. Estos asentamientos se van a realizar en lugares cuya topografía es irregular como Santa Lucía, El Corpus, Apoteca y Cedros. Los ejemplos típicos son:

Ciudad de la Villa del Real de Minas de San Miguel de Tegucigalpa de Heredia (1578) por Juan de la Cueva

Mineral de Yuscarán (1730-1740).

“Ordenanzas de descubrimientos, nueva población y pacificación de las Indias” (1573)

Las Ordenanzas de descubrimientos, nueva población y pacificación de las Indias se establecieron con el objetivo de ofrecer una solución oficial y definitiva a la penetración en Indias a través de una ordenación metódica de la experiencia acumulada en prácticamente 75 años de penetración indiana y que hasta aquel entonces se sustentaban en la política de asentamiento basada en el régimen de Capitulaciones.

Estas ordenanzas se caracterizaron por suponer una solución que moderaba la penetración violenta en favor de la penetración pacífica y exclusivamente evangelizadora: Se introdujo por primera vez el término “pacificación” en contraposición al de “conquista”. Además se daba por terminada la penetración violenta para sustituirla por el asentamiento y la penetración pacífica:

En conclusión, por medio de estas ordenanzas, se establecía el final de la “etapa de Conquista” para regular la etapa de colonización indiana.

Están constituidas por 148 capítulos y atienden a tres asuntos:

1) Regulación de los descubrimientos (Capítulo 1 al 31)

2) Regulación de los asentamientos (Capítulo 32 al 137)

3) Regulación de las pacificaciones (Capítulo 138 al 148).

1) Regulación de los descubrimientos

Se institucionaliza el régimen de capitulaciones.

Se refuerza el sistema de primar la iniciativa privada en las expediciones por encima de la organización y mantenimiento de las mismas a costa de la Corona, aunque se mantiene el régimen de expediciones a costa de la Corona exclusivamente para para religiosos de las órdenes que deseen ir a descubrir tierra con objeto de predicar el evangelio.

Se normaliza de manera minuciosa el modo de hacer los descubrimientos, tanto por tierra como por mar.

Se suprime oficialmente el término “conquista” para desligar el asentamiento de un proceso de penetración violenta.

2) Regulación de los asentamientos

Es el núcleo principal y consiste en una reglamentación minuciosa que atiende a los distintos aspectos que presenta el establecimiento de poblaciones.

Dedica diez capítulos a una serie de normas generales con carácter de recomendación más que de orden tajante- para la elección del lugar en el que establecer la población.

Dedica doce capítulos a normas que regulan la formación de los Concejos, sus oficiales, pobladores, etc. en función de la categoría que se reconozca al asentamiento (ciudad, villa….).

Otros capítulos se emplean en regular la institución indiana de los Adelantados, reforzando este cargo con la inclusión en el mismo de los cargos de Capitán general y Gobernador, e incentivando la buena labor de los mismos con la concesión de títulos nobiliarios y encomiendas de tributo.

Desde a la Reconquista sabían los españoles de la época de los Descubrimientos que para cumplir con el compromiso asumido por la Corona de predicar el evangelio a los indios era imprescindible conquistar la tierra, lo cual se lograría poblando.

Era claro el propósito de los asentamientos como estrategia de ocupación para configurar un sistema de dominación.

En tal sentido se establecieron diferentes normas para establecer asentamientos, pero sería con las ordenanzas filipinas de 1973 que se indican las normas para los pobladores y otras de carácter urbanístico: condiciones para ser vecinos, extensión de los terrenos para los pobladores, número mínimo de personas para fundar la población y la estructura urbana.

En relación a la estructura urbana, se establece la forma reticulada como patrón de la misma, en lugar de seguir el modelo medieval castellano, mezcla de trazado musulmán con el monasterio cristiano (“ciudad convento”) que, con la ventaja del espacio en tierras americanas, constituirá ciudades abiertas.

Es modelo de ciudad hispanoamericana, con su clásico diseño en CUADRÍCULA en torno a la Plaza Mayor.

Evolución de la normalización en el asentamiento poblacional

Inicialmente las ciudades americanas fueron surgiendo con distinto carácter, primero como Factorías Comerciales (al estilo portugués), luego como lugares de ocupación de un espacio conquistable, más tarde como centros desde los cuales se realizaba la expansión dominadora y finalmente como centros administrativos, pero sin que nadie las regulara.

De hecho en la práctica inicialmente ya se dieron algunas normas aisladas a fray Nicolás de Ovando, los Jerónimos y Pedrarias.

El primer funcionario castellano en aplicar normas para fundar ciudades en América fue fray Nicolás de Ovando, gobernador de Santo Domingo (Isla Española): … Fundó ciudades y villas conforme al modelo del municipio castellano, gobernadas por cabildos municipales, repartió tierras a los colonos, con la condición de que residieran en ellas y las hicieran producir, les adjudicó solares urbanos… Todo eso sucedió antes de 1504

En 1513 Pedrarias Dávila recibió instrucciones al respecto y en 1529, Carlos I dio ordenanzas relativas al mismo asunto.

Más tarde, en las Leyes Nuevas (1542), expidió su Instrucción y reglas para poblar. Código para todas las colonias.

Felipe II en 1573 expidió sus Ordenanzas de Poblaciones, cuyo título oficial es El orden que se ha de tener en descubrir y poblar. Se le considera como el primer código de urbanismo de la Edad Moderna. Una verdadera ley urbanística con minuciosas prescripciones que quedarán fijas en los dos siglos sucesivos. El texto de esta ley es en parte un compendio de las nociones teóricas en la cultura del tiempo y en parte el balance de una experiencia ya consolidada, por lo tanto describe un modelo útil en el plano operacional (dos ciudades argentinas ya realizadas -Mendoza en 1561 y San Juan de la Frontera en 1562- son virtualmente idénticas en las prescripciones de 1573)

El proceso de urbanización colonial prosiguió sin interrupción hasta 1630, cuando Hispanoamérica contaba ya con 330 ciudades y disminuyó posteriormente.

Hay que señalar que en general las normas de 1573 dejaron de cumplirse con exactitud en América, lo mismo que las expedidas en 1680.

Etapas evolutivas en el diseño de la ciudad colonial hispanoamericana

1) Las primeras poblaciones se establecen en las tres islas mayores del Caribe: Santo Domingo, Cuba y Puerto Rico. La mayor parte de las fundaciones cambian varias veces de lugar hasta asentarse definitivamente y su trazado tiene carácter semi regular alrededor de una Plaza Mayor.

2) Una segunda etapa está representada por las primeras ciudades fundadas en el continente, 1519, como Veracruz y la antigua Panamá; en ellas ya se adivina la tentativa de formalizar un modelo basado en un entramado regular de calles y manzanas alrededor de una Plaza Central.

3) En una tercera etapa, ya se pone en práctica la ciudad trazada a cordel y regla. Esta ciudad regular se trasluce en el trazado proyectado por Alonso Bravo en 1521 para México, sobre las ruinas de la ciudad lacustre de Tenochtitlan. El esquema es una malla rectangular uniforme con el gran vacío de la Plaza Mayor, una estructura urbana desconocida en Europa: la retícula ortogonal.

4) Finalmente, en 1535, con la fundación de Lima, se consolida el modelo más generalizado, el de la cuadrícula, en el que destaca el gran desarrollo de las parcelas destinadas a solares urbanos y asignados a cada poblador, lo que da lugar a ciudades de bajísima densidad y abiertas hacia un territorio sin límites.

5) Las ciudades portuarias en conexión con las flotas y galeones del tráfico comercial, dado su carácter estratégico, son dotadas ya a partir de mediados del siglo XVI de defensas; de ahí que muchas de ellas se vean rodeadas de perímetros amurallados, fortalezas, castillos, etc.: la Habana, Veracruz, Cartagena de Indias, Portobelo, Panamá, Lima, etc. Estos aditamentos delimitan los bordes de las ciudades, constituyendo una excepción al modelo clásico, abierto al paisaje que lo rodea. No obstante, en general no interfiere en la estructura regular de la traza.

Los pueblos de indios y misiones. Fueron realizados siguiendo el modelo regular, aunque destaca más que en los otros el lugar ocupado por los espacios religiosos.

6) En el siglo XVI el impulso poblacional es muy intenso, decae en el XVII y toma nuevas fuerzas en la segunda mitad del siglo XVIII. Como característica fundamental de este siglo, cabe señalar la reducción del tamaño de las manzanas y su división en mayor número de parcelas; se mantiene la cuadrícula. Destaca en este siglo la incorporación de infraestructuras de saneamiento o alcantarillado y mejora de las de abastecimiento de agua. También la dotación de espacios verdes, paseos, alamedas, etc., influencia de la Ilustración.

No todas las ciudades responden al modelo regular de trazado. Las excepciones las constituyen los núcleos de rápido crecimiento como Guanajuato y otras que deben adaptarse a topografías particulares, como la Guaira, o bien las fundaciones tempranas.

Las Ordenanzas filipinas de 1973

Las Ordenanzas, además de establecer unas normas que mantuvieran la uniformidad de criterio, se dieron, además, para formalizar la nueva política de la Corona: acabar con los descubrimientos y poblar en lo que ya estaba bajo control español.

Establecieron una serie de normas de sentido común preferentemente en relación a la elección del sitio y el trazado de la ciudad:

Estas normas dieron lugar lo que se conoce como modelo clásico de la Ciudad Hispanoamericana

1) Elección del sitio y capacidad humana del asentamiento

– Se prescribía la búsqueda de un lugar saludable, provisto de buenas aguas, abundante en animales y frutos comestibles, enclavado a una cierta altura, moderada, y que disfrutara de clima benigno.

Estos requisitos se establecían a través de una inspección atenta del terreno, combinada de ser posible, con el aprovechamiento de la experiencia atesorada por los naturales, que más de una vez determinaban el poblar sobre asentamientos indígenas o al menos a guiarse por sus criterios de localización, aunque con todo, existía una gran diferencia en las características de ocupación de los españoles y los indígenas, ya que los aborígenes tenían una relación más perfecta desde el punto de vista de la integración ecológica que los españoles, que siempre trataron de adoptar el medio a sus necesidades. Esto determinó la existencia de poblaciones indígenas en lugares inhóspitos e inhabitables a criterio español.

– Se debía establecer las poblaciones a no más de cinco leguas de otras existentes.

– Se reglamentó que tuvieran un mínimo de 30 vecinos, es decir entre 120 y 240 habitantes (de acuerdo al módulo que se aplique de cuatro o de ocho habitantes por vecino). Se tenía por tanto muy en cuenta la realidad de que muchas de las ciudades españolas eran poblaciones que difícilmente tenían unos 200 habitantes.

2) Trazado de la ciudad

– Mientras que entre 1513 a 1523 se recomendaba que las poblaciones fueran ordenadas, en las Ordenanzas de Felipe II de 1573 se establecía el plano en DAMERO o diseño en CUADRÍCULA: calles rectilíneas que se cruzaban en ángulo recto. Esto da lugar a cuadriláteros edificables.

La RETÍCULA, fue utilizada en España para las nuevas poblaciones fundadas de los siglos XII a XIV, y tenía claras ventajas:

1) Permitía una distribución equitativa de los lotes

2) Aseguraba la expansión racional de la urbe

3) Favorecía la ventilación de la ciudad: La concepción sanitarista de la época identificaba el origen de muchas enfermedades con los malos aires, (de los que deriva el nombre malaria). Por esta razón el diseño de las ciudades se debía hacer de modo favoreciera su ventilación, de forma que al circular el aire, el contaminado fuera reemplazado por aire limpio. Con el diseño en cuadrícula, con calles rectas y anchas (o por lo menos, más anchas que las de ciudades europeas) se lograba este objetivo.

– La ciudades debían trazarse A REGLA Y CORDEL Es decir se establecía un trazado geométrico, a cordel, en el que se empleaba como unidad de medida un cordel de longitud equivalente a una vara de Castilla, es decir de 0,8359 m. Este cordel lo custodiaba el fundador hasta el momento de ser empleado porque le había sido expresamente entregado por su superior precisamente para ese menester.

– En el centro de la retícula se ubicaba la Plaza Mayor, un cuadro vacío del damero. Por lo regular era cuadrangular (la rectangular fue menos frecuente) y abierta (en contraposición con la castellana, que era cerrada). Allí se construían los edificios que simbolizaban el poder: Cabildo o Ayuntamiento, Gobierno (Casa del Gobernador o Virrey), Palacio de Justicia (Alcaldía, Audiencia) e Iglesia (parroquial, obispal, arzobispal). Solía estar provista de soportales

-A partir de la Plaza Mayor se trazaban calles paralelas y perpendiculares, parcelando el terreno en manzanas o cuadras. Estas se otorgaban a los vecinos por méritos, divididas en caballerías o peonías.

– Una peonía era un solar de cincuenta pies en ancho y ciento en largo, cien hanegas de tierra de labor de trigo o cebada, diez de maíz, dos huebras de tierra para huerta, y ocho para plantas de otros árboles de tierra desecada a la tierra de pasto para diez puercas de vientre, veinte vacas y cinco yeguas, cien ovejas o veinte cabras.

– Una caballería era un solar para casa de cien pies de ancho y doscientos de largo y todo lo demás como cinco peonías.

– Con respecto a la adaptación al clima se establece que:

1) De la Plaza Mayor salgan cuatro calles principales, una por medio de cada costado; las cuatro esquinas miran a los cuatro vientos principales, para que las calles no estén expuestas a los cuatro vientos.

2) También se indica el ancho de las calles en función del asoleamiento que en cada situación se necesita: En los lugares fríos sean las calles anchas y en las calientes angostas. En esto se siguen los antecedentes de la arquitectura islámica y su adaptación bioclimática. En efecto, las calles estrechas de las ciudades árabes son una defensa contra el sol intenso de esas regiones.

Aunque no se recomendaba establecer ciudades costeras, en ocasiones esto fue imprescindible en el caso de tratarse de puntos estratégicos de tráfico marítimo o la defensa. En ese caso eran debidamente fortificadas. De hecho, aspecto característico de las ciudades era que no se fortificaban a excepción de las costeras, y se abrían limpiamente a los campos circundantes. Su protección radicaba en los edificios nobles de la Plaza de Armas.

Disposiciones de Felipe II en las Ordenanzas de 1573

Elijan el sitio de los que estuvieren vacantes y por disposición nuestra se pueda ocupar, sin perjuicio de los indios y naturales o con su libre consentimiento; y cuando hagan la planta del lugar, repártanlo por sus plazas, calles y solares a cordel y regla, comenzando desde la plaza mayor y sacando desde ellas las calles a las puertas y caminos principales y dejando tanto compás abierto, que aunque la población vaya en gran crecimiento, se pueda siempre proseguir y dilatar en la misma forma. La plaza mayor tiene que estar en el centro de la ciudad: su forma en cuadro prolongada, que por lo menos tenga de largo una vez y media de ancho, porque será a propósito para las fiestas de a caballo y para otras celebraciones… Su grandeza será proporcional al número de vecinos y tomando en cuenta que las poblaciones pueden ir en aumento. No tiene que ser menos ancha que doscientos pies y 300 de largo, ni mayor de 800 pies de largo y 532 de ancho… Que de la plaza salgan cuatro calles principales, una de cada costado y dos por cada esquina. Que las cuatro esquinas miren a los cuatro puntos cardinales, porque saliendo así las calles de la plaza no estarán expuestas a los cuatro vientos. La plaza y las cuatro calles principales que de ella han de salir serán provistas de portales para comodidad de los tratantes que suelen concurrir; y que las ocho calles que saldrán de las cuatro esquinas sean libres, sin encontrarse con los portales de forma que hagan la acera derecha con la plaza y la iglesia.

Que en los lugares fríos las calles sean anchas, en los calientes angostos; y donde hubiere caballos convendría que para defenderse en las ocasiones, sean anchas…

En las ciudades del interior la iglesia no debe estar en el perímetro de la plaza, sino a una distancia tal que se presente libre, separada de los otros edificios de manera que pueda ser vista de todas partes. De esta forma resultará más bella e imponente. Tendrá que ser bastante levantada del suelo, de manera que se tenga que subir una serie de escalones para alcanzar su ingreso… El hospital de los pobres donde se encuentran los enfermos no contagiosos será construido en el lado norte, de manera que resulte expuesto al sur…

Los solares fabricarles alrededor de la plaza principal no tienen que ser concedidos a privados, sino reservados, a la iglesia, las casas reales, los edificios municipales, las bodegas y las habitaciones de los comerciantes, que deben de ser construidas antes que las demás…

Los solares restantes fabricables serán distribuidos al azar entre aquellos que son habilitados para construir alrededor de la plaza principal… Los solares no asignados deben ser conservados para los colonos que podrán venir posteriormente, o bien para disponer a nuestro antojo… Los solares y los edificios construidos arriba deben ser dispuestos de manera que los alojamientos puedan gozar de los vientos del Norte y del Mediodía. Las casas (de los españoles) deben ser proyectadas de manera que sirvan de defensa y fuerza contra aquellos que quisieran estorbar u ocupar la ciudad…

Todos los edificios, en la medida que sea posible, tienen que ser uniformes, con miras a embellecer la ciudad… A cada ciudad se le debe asignar un terreno común, de una amplitud adecuada, porque, si inclusive creciera mucho, que haya siempre suficiente espacio para la recreación de los habitantes y el pasto de los animales, sin interferir con la propiedad privada.

3) Regulación de las pacificaciones

Se establecen normativos con objeto de concluir la guerra indiana, a través de una serie de actuaciones soportadas en la acción misionera con intención de conseguir que las penetraciones y el contacto con los indios se desarrolle pacíficamente

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Administración Colonial

Al final del proceso de conquista, las poblaciones indígenas fueron sujetas al poder español de forma indiscriminada y con amplios márgenes de poder. Los diferentes grupos indígenas se vieron reducidos a su mínima expresión si acaso no fueron aniquilados del todo, el choque entre Europa y América resultó nocivo para los últimos quienes vieron destruidos su orden social, sus creencias, su sentido de la justicia y en algunos casos hasta su lengua.

A manera de ejemplo podemos citar que a mediados del siglo XVI «…la población del centro y occidente de Honduras…disminuyó de 600,000 habitantes en el momento de la conquista a 32,000 después de este proceso…»(Linda Newson, pag.180) Ello provocará que las características demográficas del continente sean modificadas a largo plazo al introducir nuevos grupos humanos tanto europeos como africanos a la vez que disminuía gradualmente la población nativa y se daba origen a la manifestación racial propia del período colonial; el mestizaje.

El Real y Supremo Consejo de Indias, junto con la Casa de Contratación, funcionaba en España. La primera aconsejaba al monarca en todos los asuntos relativos a las colonias, preparaba la legislación que se aplicaría en América, proponía a quienes ocuparían altos cargos y efectuaba los juicios de residencia. Era la última instancia judicial y también intervenía en los asuntos de carácter administrativo de la Iglesia americana. La segunda se encargaba de todos los asuntos de carácter comercial y del control del paso de pasajeros al Nuevo Mundo.

La Casa de Contratación comenzó a funcionar mediante real cédula, el 20 de enero de 1503, se creó en Sevilla la Casa de Contratación, organismo rector del comercio peninsular con las Indias. Contó inicialmente con un tesorero, un factor y un escribano-contador para controlar el movimiento de personas y bienes hacia las nuevas tierras. ntre otras misiones los funcionarios tendrían cuidado de que no faltasen las mercancías necesarias en las expediciones a Indias, concederían licencias para zarpar, nombrarían a los capitanes de las embarcaciones fijándoles sus obligaciones y recibirían las riquezas indianas como perlas, oro y plata.

A partir de ese momento todo el comercio de exportación e importación con América quedaría centralizado en Sevilla. Asimismo, la Casa de la Contratación fiscalizaría todas las embarcaciones con destino a las colonias o procedentes de ellas que, necesariamente, debían zarpar o rendir viaje en la capital sevillana con el objeto de facilitar dicho control.

La elección de Sevilla como sede de la Casa de Contratación está relacionada con la designación del puerto de Guadalquivir como único punto para las mutuas transacciones entre la península y las Indias. Las favorables condiciones de la capital hispalense -centro neurálgico de la región andaluza-, su activa población donde pululaban hombres de negocios de distintas nacionalidades (genoveses muchos de ellos), la tradición marinera y mercantil proyectada en navegaciones por el Atlántico y las costas africanas, la seguridad de un puerto interior resguardado de posibles ataques de piratas berberiscos, entre otras razones, la convirtieron en el principal lazo de unión entre España y sus posesiones de ultramar.

Según las ordenanzas dadas en Alcalá de Henares en 1503, el factor se encargaba de la negociación de los artículos provenientes de los territorios descubiertos y era una especie de gerente de la empresa comercial americana. El tesorero recibía «todas las cosas e mercaderías e mantenimientos e dineros e otras cualquier cosas que hubiere o vinieren a la dicha casa», mientras el contador-escribano debía reflejar en los libros «todas las cosas que el dicho tesorero recibiere y las que fueren a su cargo de cobrar… y asimismo todas las cosas que el dicho factor despachare e hiciere a la dicha negociación».

En América, el rey estaba representado por virreyes y gobernadores, quienes, a cargo de territorios de diversa extensión, debían vigilar la administración en materias de gobierno, judiciales, militares, eclesiásticas y económicas.

El virreinato constituyó la máxima expresión territorial y político-administrativa que existió en la América española y estuvo destinado a garantizar el dominio y la autoridad de la monarquía peninsular sobre las tierras recientemente descubiertas. El virreinato estuvo encabezado por la figura del virrey, representante personal y especie de alter ego («el otro yo») del monarca en las Indias. En los primeros tiempos el nombramiento de virrey se hacía de por vida, luego dicho mandato se limitó a tres años y más tarde se extendió gradualmente hasta los cinco años. El virrey, además, pertenecía a la nobleza española cercana al monarca y ejerció la autoridad suprema dentro de su jurisdicción indiana. Fue el jefe civil y militar dentro de su unidad administrativa, dependiendo de él también la justicia, el tesoro y los aspectos seculares del gobierno eclesiástico

El primer virreinato otorgado en América recayó en don Cristóbal Colón como parte de las concesiones que la Corona le hizo en las Capitulaciones de Santa Fe, antes de iniciar su primer viaje rumbo a las Indias. Sin embargo, el virreinato colombino fue de corta duración, extinguiéndose definitivamente en 1536. En cambio, se establecieron en 1535 y 1543, los dos grandes virreinatos de Nueva España y del Perú, unidades que subsistieron durante todo el período colonial. Posteriormente se agregaron el de Nueva Granada y el de Río de la Plata.

En 1535 fue establecido el virreinato de Nueva España. Su territorio abarcó una gran extensión cuyo centro natural sería el valle de México. Sobre los cimientos de la monumental Tenochtitlan se erigió la ciudad de México, sede de la corte virreinal durante todo el período colonial. El primer virrey fue don Antonio de Mendoza, conde de Tendilla. Los límites del virreinato comprendieron, por el sur, toda la América Central (Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Honduras y Costa Rica), salvo la gobernación de Castilla de Oro con la estratégica ciudad de Panamá. Por el este, incluyó al golfo de México y al mar de las Antillas. Sin embargo, el territorio isleño compuesto por las pequeñas y grandes Antillas (Cuba, Santo Domingo y Puerto Rico entre otras), no formó parte de Nueva España, constituyendo gobernaciones independiente

Al norte, la frontera del virreinato fue avanzando gradualmente y a medida que las huestes españolas doblegaban la resistencia que oponían los temidos pueblos chichimecas. La jurisdicción de Nueva España incluyó, finalmente, gran parte de la zona occidental de los actuales estados de California, Texas, Nuevo México, Arizona, Utah, Nevada y parte de Colorado, pertenecientes a Estados Unidos desde 1848. Hacia el oeste Nueva España limitaba con el Océano Pacífico hasta que se le agregó la administración de las Islas Filipinas, conquistadas en 1564 por la expedición de López de Legazpi.

En la segunda mitad del siglo XVI, el virreinato de Nueva España empeñado en la consolidación de sus fronteras y la búsqueda de recursos mineros y agropecuarios, allanó el camino a su futura preeminencia dentro del mundo colonial. En efecto, tras un siglo XVII caracterizado por altibajos económicos que afectaron tanto a la metrópoli como a sus colonias, México se convirtió, a partir de las primeras décadas del siglo XVIII, en la unidad política hegemónica de ultramar, superando al virreinato del Perú.

Las Reales Audiencias asesoraban a los virreyes y gobernadores y ejercían la máxima autoridad judicial en sus respectivos territorios. Estaba formada por cuatro oidores o magistrados de la más alta jerarquía. De sus fallos podía apelarse, solo en cuestiones de gran importancia, ante el Consejo de Indias; pero en la práctica los procesos eran finiquitados en el mismo tribunal. La Real Audiencia fue el más alto tribunal judicial de apelación en las Indias, pues contó con jurisdicción civil y criminal y una amplia competencia extendida incluso al ámbito eclesiástico. Esto último debido a una de las facultades que el Real Patronato otorgó a la corona. La creación de las Audiencias indianas, tuvo como principal objetivo reafirmar la supremacía de la justicia del rey por sobre la de los gobernadores. Sobre la Audiencia sólo estaba el Consejo de Indias, al que únicamente se podía recurrir en los casos de mayor categoría. Al mismo tiempo, este tribunal real asesoró a la autoridad política del territorio asignado a su jurisdicción y se constituyó en un organismo consultivo de vital importancia para los virreyes y gobernadores.

Las Audiencias americanas estaban organizadas, al modo del Consejo de Indias, como autoridades colegiadas. Se componían de letrados profesionales que, en principio, fueron cuatro oidores y un fiscal presididos por el virrey o gobernador de la zona. Con el transcurso del tiempo el número de estos funcionarios aumentó en los territorios más extensos. Cada año, rotativamente, un oidor debía realizar viajes de inspección y judiciales por las provincias que formaban parte de la jurisdicción de la Audiencia.

La primera Audiencia indiana fue establecida en Santo Domingo en 1511. A partir de 1527 y hasta 1563, en especial la Audiencia de los Confines en la ciudad de Gracias a Dios en Honduras en el año de 1542 (ver foto); también se dio la fundación de nuevas Audiencias en México, Panamá, Guatemala, Lima, Guadalajara, Santa Fe, Charcas, Quito y Chile, marcó el proceso de la colonización y del poder monárquico en América. Su rango aumentó al hacérselas depositarias del sello real, tal como acontecía en las cancillerías peninsulares.

En las ciudades existían los cabildos, que eran organismos representativos de la comunidad y que velaban por las materias de interés común, tales como aseo, ornato, manejo de bienes públicos, etc., y representaban los intereses de los vecinos. En las áreas rurales de cada ciudad existía un corregidor que, además de encargarse de administrar justicia, debía procurar el bienestar de los indígenas.

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Real Audiencia de los Confines

La Real Audiencia de Santiago de Guatemala, conocida simplemente como Audiencia de Guatemala, era el más alto tribunal de la Corona española en la zona conocida como Reino de Guatemala, en el actual territorio de Guatemala, Belice, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica y el estado mexicano de Chiapas. Fue creada el 13 de septiembre de 1543 y tenía su sede en la Ciudad de Guatemala.

La Recopilación de Leyes de Indias de 1680, en Ley VI (Audiencia y Cancillería Real de Santiago de Guatemala en la Nueva España) del Título XV (De las Audiencias y Cancillerías Reales de las Indias) del Libro II, recoge la Real Cédula del emperador Carlos I del 13 de septiembre de 1543, fijando los límites y los funcionarios de esta Audiencia:

En la Ciudad de Santiago de los Caballeros, de la Provincia de Guatemala, resida otra nuestra Audiencia y Cancillería Real, con un Presidente, Gobernador y Capitán General: cinco Oidores, que también sean Alcaldes del Crimen: un Fiscal: un Alguacil mayor: un Teniente de Gran Chanciller, y los demás Ministros y Oficiales necesarios, y tenga por distrito la dicha Provincia de Guatemala: y las de Nicaragua, Chiapa, Higueras, Cabo de Honduras, la Vera-Paz y Soconusco, con las Islas de la Costa, partiendo términos por el levante con la Audiencia de Tierra firme: por el Poniente con la de Nueva Galicia: y con ella, y la Mar del Norte por el Septentrión: y por el Mediodía por la del Sur. Y mandamos, que el Gobernador y Capitán General de las dichas Provincias, y Presidente de la Real Audiencia de ellas, tenga, por si solo la gobernación de aquella tierra, y de todo su distrito, así como la tiene nuestro Virrey de la Nueva España, y provea los repartimientos de Indios, y otros oficios, como lo solía hacer la dicha Real Audiencia, y los Oidores no se entrometan en lo que á esto tocare, ni el dicho Presidente en las materias de justicia, y firme con los Oidores lo que proveyeren, sentenciaren y despacharen.

La Audiencia de los Confines de Guatemala y Nicaragua fue erigida por Real Cédula del 20 de noviembre de 1542 a la vez que la Real Audiencia de Lima. Ambas audiencias se repartieron el territorio de la suprimida Real Audiencia de Panamá. Las gobernaciones de Guatemala, Honduras, Chiapas y Nicaragua, existentes al momento de su fundación fueron suprimidas, pero fueron restauradas luego: en 1552 Honduras, en 1561 Soconusco, en 1565 Nicaragua y en 1574 Costa Rica.

El 13 de septiembre de 1543 se ordena que la audiencia sea trasladada desde Santiago a la Villa de Valladolid de Comayagua y se ordena la incorporación de la provincia de Yucatán, pero no se concreta hasta 1550.

La Audiencia se traslada provisoriamente a Gracias a Dios el 16 de mayo de 1544, hasta que por Reales Cédulas de 25 de octubre de 1548 y 1 de Junio de 1549 se estableció en la ciudad de Santiago de Guatemala.

Por Real Cédula de 7 de julio de 1550 la provincia de Yucatán fue separada de la Real Audiencia de México e incorporada a la de Guatemala, lo mismo que la provincia de Soconusco, por Real Cédula del 20 de enero de 1553.

El 8 de setiembre de 1563 la Audiencia fue trasladada a Panamá con estos límites: hacia el este el río Darién y la costa hasta el río Ulúa; y por el oeste la costa desde Buenaventura hasta la bahía de Fonseca. El resto de los territorios de la Audiencia de los Confines pasaron a Nueva España.

El 15 de enero de 1568 fue reestablecida pero Yucatán, sin embargo, pasó a depender definitivamente de la Audiencia de México, hasta que a principios del siglo XIX.

En el siglo XVI la Audiencia de los Confines comprendía las provincias, alcaldías mayores y corregimientos de:

Provincias:

Comayagua (Honduras)

Nicaragua

Costa Rica

Soconusco

Alcaldías Mayores:

San Salvador

Ciudad Real de Chiapas

Villa del Real de Minas de San Miguel de Tegucigalpa

Sonsonate

Verapaz

Suchitepéquez

Amatique

Minas de San Andrés de Zaragoza

Corregimientos:

Totonicapán

Quezaltenango

Atitlán

Tecpanatitlán

Escuintla

Guazacapán

Chiquimula

Acasaguastlán

Realejo

Matagalpa

Monimbo

Chontales

Quesalguaque

Tencoa

Nicoya

Quepo

Chirripó

Pacaca

Turrialba

En 1660 los corregimientos de Quepo, Chirripó, Pacaca y Turrialba fueron suprimidos e incorporados a la gobernación de Costa Rica, mientras que el corregimiento de Tencoa se une a la gobernación de Comayagua y los de Monimbó, Chontales y Quesalguaque a la de Nicaragua.

A principios del siglo XVIII son suprimidos las alcaldías mayores de Amatique y San Andrés de la Nueva Zaragoza y los corregimientos de Escuintla y Guazacapán, formándose la alcaldía mayor de Escuintla, y de Atitlán y Tecpanatitlán.

En 1753 del corregimiento del Valle de Guatemala se forman las alcaldías mayores de Chimaltenango y Zacatepequez.

En 1760 se unió el corregimiento de Acasaguastlán al de Chiquimula.

En 1764, tras separar de la Alcaldía Mayor de Ciudad Real el territorio de Chiapas y los Zoques, se erigió la Alcaldía de Tuxtla.

A partir de 1785 se comenzó a aplicar el sistema de intendencias.

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Leyes Nuevas 1542

Las Leyes Nuevas son un conjunto legislativo promulgado el 20 de noviembre de 1542 que pretende mejorar las condiciones de los indígenas la América española, fundamentalmente a través de la revisión del sistema de la encomienda.

Desde comienzos del siglo XVI se alzaron voces en España denunciando los abusos que sufrían los indios en la América de la conquista. La Junta de Burgos y su fruto legislativo, las Leyes de Burgos (1512-1513), trataron de conciliar el derecho a conquistar América con la prevención de los abusos mediante, entre otras cosas, la creación de la encomienda. Esta figura jurídica tenía tres claros objetivos: de un lado, respetar la condición de súbdito libre del rey de España (esto es, no esclavo) del indio; de otra, evangelizar al indio, tarea que correspondía al colono a cargo de la encomienda; y finalmente explotar los territorios conquistados mediante el trabajo del indio, al que estaba obligado.

Aunque el propósito era bueno, el resultado no lo fue. Simplemente legalizó una situación ya existente en la que el indio estaba obligado al trabajo forzado. Durante el reinado de Carlos V, el debate se reavivó. El rey, influido por la campaña que estaba llevando a cabo el fraile dominico Bartolomé de las Casas, procedió a revisar la legislación colonial. El propósito de Las Casas era abolir la encomienda puesto que consideraba que se estaba degradando a los indios forzándoles a abandonar su medio natural e instalarse en las encomiendas, al tiempo que la introducción del dinero rompía las estructuras sociales y comunales de los mismos. La institución colonial tal como existía era intrínsecamente perversa e inútil desde un punto de vista económico, puesto que estaba acabando con la población nativa de las Indias. Su postura no era un hecho aislado, sino que se enmarcaba dentro de un debate acerca de la propia legitimidad de la conquista y colonización (así, Francisco de Vitoria pronuncia en 1539 una lección sobre la colonización en la que concluye que la independencia y soberanía de los estados, asimilando como tales a las naciones indias, es inviolable).

En 1542 logra su propósito mediante la promulgación por parte del rey de las Leyes Nuevas (20 de noviembre). Estas leyes recordaron solemnemente la prohibición de esclavizar a los indios y abolieron las encomiendas, que dejaron de ser hereditarias y debían desaparecer a la muerte de los encomenderos actuales. Las principales resoluciones en beneficio de los indígenas fueron:

* Cuidar la conservación y gobierno y buen trato de los indios.
* Que no hubiera causa ni motivo alguno para hacer esclavos, ni por guerra, ni por rebeldía, ni por rescate, ni de otra manera alguna. Que los esclavos existentes fueran puestos en libertad, si no se mostraba el pleno derecho jurídico a mantenerlos en ese estado.
* Que se acabara la mala costumbre de hacer que los indios sirvieran de cargadores (tamemes), sin su propia voluntad y con la debida retribución.
* Que no fueran llevados a regiones remotas con el pretexto de la pesca de perlas.
* Que los oficiales reales, del virrey para abajo, no tuvieran derecho a la encomienda de indios, lo mismo que las órdenes religiosas, hospitales, obras comunales o cofradías.
* Que el repartimiento dado a los primeros conquistadores cesara totalmente a la muerte de ellos y los indios fueran puestos bajo la real Corona, sin que nadie pudiera heredar su tenencia y dominio.

Consecuencias

La promulgación de las Leyes Nuevas causó una sublevación de los colonos del Perú (liderada por Gonzalo Pizarro), que llegó a eliminar al propio virrey Blasco Núñez Vela, el cual pretendía aplicarlas (si bien es probable que esta rebelión tomase únicamente el asunto de la eliminación de las encomiendas para tratar de conseguir más independencia respecto de la corona española). En la corte española cundió la alarma y Carlos V fue convencido de que eliminar la encomienda significaría arruinar económicamente la colonización. Finalmente, el 20 de octubre de 1545, se suprime el capítulo 30 de las Leyes Nuevas, donde se prohibía la encomienda hereditaria.

Consecuencia de ello fue la convocatoria de una nueva Junta, la Junta de Valladolid (1551-1552) donde se enfrentaron las posiciones de Bartolomé de las Casas y Juan Ginés de Sepúlveda, todo ello enmarcado en la polémica intelectual conocida como de los justos títulos o polémica de los naturales, en que habían intervenido ilustres autores, como Francisco de Vitoria.

Desde entonces, la legislación colonial española trató de mejorar la condición de los indios en América. A menudo se ha calificado este corpus jurídico como hipócrita, puesto que no pudo impedir la explotación del indio por parte de los colonos y funcionarios. El punto positivo sería que, al menos, existieron y no siempre fueron papel mojado mientras estuvieron vigentes.

La legislación colonial española de Indias

La legislación española que se desarrolló para la administración y buen gobierno de las Indias, asi como en lo relativo al monopolio comercial entre la península y los posesiones de ultramar, estaba integrada por Reales Cédulas, Reales Órdenes, Pragmáticas, Instrucciones y Cartas relativas al derecho público de Hispanoamérica:

a) Las Reales Cédulas Eran expuestas al Rey por el Consejo de Indias; se referían a una cuestión determinada y se caracterizaban claramente por la fórmula: Yo el Rey, hago saber… .

b) Las Reales Ordenes: Fueron creadas en la época de los Borbones y emanaban del Ministerio por orden del Rey.

c) Las Pragmáticas Se llamaba así a aquellas decisiones con fuerza general de ley general que tenía por objeto reformar algún daño o abuso.

d) Las Ordenanzas Fueron dictadas por los Virreyes o por las Reales Audiencias y legislaban sobre asuntos que llegaron en algunos casos a constituir verdaderos códigos.

La particularidad que tenía la legislación indiana es que se destinaba a legislar para cada caso y cada lugar. El hecho de no integrar un programa orgánico de gobierno, sumado a las enormes distancias entre la metrópoli y sus dominios ultramarinos determinó frecuentes confusiones. Esto era común en algunos casos cuando las autoridades aplicaban disposiciones que ya habían sido derogadas, lo cual ocurría por no tener conocimiento sobre las mismas.

Debido a que muchas veces las autoridades encargadas de dictar las leyes desconocían las reales condiciones sociales, políticas y económicas del medio americano, las disposiciones resultaban inaplicables, convirtiéndose en fuente de resistencias y aun de rebeldías ante la ley. Las autoridades encargadas de hacerla cumplir optaban por un acatamiento teórico declarando suspendida su vigencia. En estos casos el Virrey disponía al final del texto la célebre frase:

Se acate pero no se cumpla.

Todos estos inconvenientes fueron advertidos por diversos funcionarios y juristas quienes abogaron por lograr un ordenamiento y codificación de la legislación indiana y así eliminar las abundantes superposiciones y contradicciones legales que dificultan las tareas de gobierno.

La legislación colonial, las leyes de Indias, se soportó básicamente en cinco grandes pilares:

1) Las Leyes de Burgos – 1512

2) Las Ordenanzas de Granada – 1526

3) Las Leyes Nuevas de Indias – 1542

4) Las Ordenanzas de Poblaciones – 1573

5) Las Ordenanzas de Alfaro – 1612

6) La Recopilación de las Leyes de los Reinos de las Indias – 1680

Las Leyes de Burgos y las Leyes de Granada atienden a una etapa esencialmente de Conquista y de incipiente desarrollo colonial, de modo que en su contenido buscan poner orden en un momento histórico de frenética actividad conquistadora, y no tanto del asentamiento puro, que vendría poco más tarde. Reflejan la tensión existente entre el deseo de cumplir con los designios divinos de convertir las almas de aborígenes de unos territorios que se preveían más amplios de lo que sugería hasta hacía poco años, a relativamente poco de su descubrimiento, y el ansia de riqueza y reconocimiento social por parte de los españoles, así como el interés creciente de la corona, que vislumbraba posibilidades infinitas aun cuando realmente sus ojos continuaban puestos en un control religioso-militar en diferentes puntos de la bullente Europa de la época.

En especial las Leyes de Burgos, tuvieron una trascendencia muy próxima a los intereses de las huestes conquistadoras. A partir de ellas se definió el texto del Requerimiento, curiosa disposición que debía leerse bajo notario en cada lugar geográfico donde el Conquistador se encontrara frente a una nueva tribu o agrupación poblacional en terrenos no conquistados, con el fin de dar la oportunidad a los nativos de ser conquistados de una manera pacífica, es decir por aceptación de los principios cristianos y del derecho de la corona española a administrar, por delegación papal, las nuevas tierras, evitándoles de ese modo la guerra, de la que por lo general no iban a salir muy bien librados.

Las Leyes Nuevas de Indias corresponden a una etapa más madura de dominio, donde se atiende y se pretende llamar al orden al Colono, al Conquistador o Aventurero venido de España que no repara en medios para obtener la riqueza del nuevo mundo. Estas leyes, no prosperaron debido a las limitaciones que imponían y sería tal el cuestionamiento y enfrentamiento encontrado en América que tras ser recortadas, al poco fueron derogadas. Fue literalmente un pulso entre la Corona, las Órdenes Religiosas y los Colonos. Fueron las leyes más polémicas entre la sociedad colonial bien asentada, ya que le quitaban al español afincado en tierras americanas muchos de los privilegios asumidos desde hacía años, sin los cuales no veían manera de sacar adelante ninguna actividad próspera. Esencialmente ese recorte de antiguos derechos, consistía en ofrecer más libertad a la población indígena oprimida por tratamientos que si bien no eran oficialmente de esclavitud, no distaban mucho de poder ser confundidos con ella, tal como la práctica real de las encomiendas. Cualquier beneficio a favor del indígena era automáticamente un perjuicio para el Colono, que en muchos casos era un Conquistador que había abandonado las armas para empezar a vivir de renta o sacar el máximo de beneficio a sus indiscutibles esfuerzos y riesgos iniciales.

Ya en 1680, inmersos en una etapa de total madurez colonial, y reflejando una dimensión administrativo legal de modo más global, se contó con la Recopilación de las Leyes de los Reinos de las Indias que se publicó durante en el reinado de Carlos II el Hechizado, el último rey de la dinastía de los Austrias, y que reúne de modo muy detallado y preciso disposiciones originadas y ampliadas desde el reinado de los Reyes Católicos hasta el mismo Carlos II, de modo que aparecen los retazos legislativos revisados una y otra vez de Carlos I, Felipe II, Felipe III y Felipe IV. Leerlas es sumergirse en un océano de normas del que y aquí lo mejor- entre líneas se puede sustraer la filosofía y el modo de hacer de los años de dominación española en América y Filipinas. Se aprecia la burocracia en toda su extensión, pero también un sistema que parecía ser infalible pero que desde Felipe V, el primer rey de la dinastía borbónica, hubo de ser revisado para evitar que sucumbiera en un momento en que otras potencias europeas parecían tomar protagonismo en un océano, el Atlántico, que había sido dominio absoluto de los peninsulares.

Las leyes pudieron influir decisivamente en el desarrollo de la Historia que conocemos, o quizás la Historia facilitó su creación para dar sentido en su nuevo camino americano, es difícil saber quién fue primero, porque a diferencia de otras naciones, España tuvo auténtica vorágine por ordenar y legislar todo aquello que alcanzaba de la mano de sus súbditos.

Personalmente creo que vale la pena adentrarse en la Recopilación de Leyes de los Reinos de las Indias, de 1680, porque ahí está la esencia de muchos errores pero también de muchos éxitos de los españoles con respecto a sus posesiones de ultramar.

Se trata de un viaje al pasado para entender a una sociedad sobre la que se asienta nuestra cultura contemporánea.

Las leyes de Burgos (1512)

Ordenanzas Reales para el buen regimiento y tratamiento de los indios

El 27 de enero de 1512, en Burgos, se dictaron una serie de Ordenanzas englobadas bajo el título de Leyes de Burgos, para un gobierno más justo con relación al indígena. La causa para su promulgación era el problema jurídico que se había planteado por la Conquista y Colonización de Indias, en donde el derecho común castellano no podía aplicarse.

Las Leyes de Burgos contienen un conjunto normativo de gran importancia para la protección de los indígenas

El ámbito de implantación de las leyes debía comenzar por la isla de La Española, para extenderse más tarde a Puerto Rico y Jamaica.

Las Ordenanzas autorizan y legalizan la práctica de los repartimientos en encomienda de indios por parte de los colonizadores pero se esforzaron en establecer una minuciosa regulación del régimen de trabajo, jornal, alimentación, vivienda, higiene y cuidado de los indios en un sentido altamente protector y humanitario:

– Las encomiendas deben ser de un mínimo de 40 y un máximo de 150 indios.

– Para cada 50 indios repartidos, el patrón español debía construir cuatro chozas de medidas determinadas y suministrar a cada persona una hamaca para dormir.

– Dieta a base de pan y ajo diario, y los domingos carne guisada.

– Se prohibió terminantemente a los encomenderos la aplicación de todo castigo a los indios, el cual se reserva a los Visitadores establecidos en cada pueblo y encargados del minucioso cumplimiento de las leyes.

– Las mujeres embarazadas de más de cuatro meses eran eximidas del trabajo.

– Prohíbe trabajo de mujeres y niños menores de 14 años

– Los indios debían trabajar 9 meses al año para los españoles y los 3 restantes en sus propios terrenos o a sueldo

– Se ordenó la catequesis de los indios, se condenó la bigamia y se les obligó a que construyan sus bohíos o cabañas junto a las casas de los españoles.

– Se respetó, en cierto modo, la autoridad de los caciques, a los que se eximió de los trabajos ordinarios y se les dio varios indios como servidores.

Las Ordenanzas de Granada (1526)

En Noviembre de 1526, la Corona dictó doce ordenanzas dirigidas a los Capitanes españoles de la Conquista en las que se les conminaba a enseñar buenas costumbres a los naturales, apartarlos de los vicios e instruirlos en la fe cristiana.

En estas ordenanzas se disponían:

– Castigos a todos los Conquistadores que cometiesen tropelías con los aborígenes

– Libertad para todo indígena esclavizado injustamente

– Presencia de dos clérigos en las huestes conquistadoras encargados de que se dispensase un buen trato a los nativos

– Lectura una y más veces del texto del Requerimiento

– Prohibición de hacer esclavos

– Alistamiento de las tropas en España para evitar la despoblación de las Indias

– Tener en cuenta a la hora de actuar el parecer de los Oficiales Reales (de entrada) y de los clérigos

– Veto al trabajo indígena en las minas, pesquerías y granjerías, etc..

Estas normas fundamentales se insertaron desde 1526 hasta 1540 en las Capitulaciones, junto a las Instrucciones y el texto del Requerimiento.

La CAPITULACIÓN, mezcla de contrato y de carta de merced, fue la forma que la Corona arbitró para que un particular realizara determinadas tareas dentro de ciertos compromisos a cambio de mercedes o privilegios.

Fundamentalmente se establecieron Capitulaciones para Descubrir o Poblar.

Sólo en casos excepcionales, las Capitulaciones podían establecerse por autoridades indianas.

El Estado autorizaba un determinado quehacer, prometía ciertos cargos y mercedes y el particular adquiría unos compromisos. Para la Corona era una cómoda fórmula para llevar adelante la expansión territorial y la colonización sin arriesgar nada, pues el riesgo y el gasto de la empresa corrían a cargo del particular. De ahí la fórmula siempre presente: a su costa y mención. El particular aportaba capitales, hombres, trabajo, riesgo; y el Estado, salvo contadas excepciones, únicamente emitía una autorización y unas promesas.

Normalmente, en una capitulación modelo se observaban cláusulas de tipo general, clausulas delimitando una zona geográfica, y clausulas con compromisos, exigencias y mercedes. Se contemplaban cuatro elementos: el humano (indígenas), el geográfico, el económico y el político.

Las Capitulaciones solían ir acompañadas de unas Instrucciones.

Las INSTRUCCIONES consistían en una serie de normas que el Descubridor, Conquistador o Gobernante, recibía del Estado regulando su actividad y sirvieron para definir la política oficial.

En ellas lo mismo se señalaba cómo había de realizarse la navegación que la necesidad de respetar otras jurisdicciones, el interés por la conversión y atracción de los indígenas, o la conveniencia de tomar posesión de lo descubierto, etc.

A base de Instrucciones, por ejemplo, se prohibían los juramentos, las blasfemias o se prescribía el buen trato al indígena.

El Requerimiento (1513)

El Requerimiento fue el primer texto legal que intentó justificar la guerra contra el indígena.

Origen

Para comprender la entidad e importancia del Requerimiento, es conveniente analizar el contexto histórico en el que se gestó y la problemática a la que intentó dar respuesta.

En 1511 los dominicos residentes en La Española hicieron estallar lo polémica sobre la justicia de la Conquista de América, al cuestionar el modo en que los aborígenes eran tratados por los españoles. (Sermón de Antonio de Montesinos)

El Requerimiento fue la primera respuesta oficial de la Corona a esta cuestión.

Tan fuertes fueron en España la resonancia de esta polémica, que incluso se pensó suspender la gran expedición, que con apoyo de la Corona, debía dirigir Pedrarias de Ávila en 1513 con destino a Tierra Firme. De hecho no salió la expedición hasta que se le entregó el texto al Adelantado. Fue la primera exploración en la que se formalizó la lectura del Requerimiento.

La redacción fue encargada a un oficial de la misma Corona, con toda probabilidad el jurista y consejero real Juan López de Palacios Rubios, quien en situaciones semejantes se había encargado de sustentar la justicia de las empresas reales.

Desde la fecha de su creación, cada Conquistador estaba obligado a llevar en su bagaje ese documento en cada expedición de descubrimiento y conquista, aunque de hecho, ya antes de la creación de este documento, había Conquistadores que utilizaban una fórmula similar.

Contenido, fundamento y puesta en práctica del Requerimiento

El Requerimiento era en esencia un texto de nueve puntos establecido como una llamada razonada al sometimiento indígena sin necesidad de enfrentamientos.

La exposición y argumentación venían plasmadas en un escrito redactado en castellano que, mediante intérprete, debían leerse al nativo al comienzo de una empresa de Conquista.
Contenido

El documento contiene una referencia a la historia del mundo desde su creación por un Dios único y una exposición del establecimiento del Papado, que conduce a describir la donación hecha a los Reyes de España de las islas y Tierra Firme por el papa Alejandro VI.

En su parte medio el documento requiere que los indios acepten dos obligaciones. La primera es reconocer a la Iglesia como gobernante y superior de todo el mundo y al alto sacerdote llamado Papa y en su nombre al Rey y a la Reina Juana en su lugar como superiores, señores y reyes de todas las islas y Tierra Firme del Mar Océano en virtud de dicha donación. La segunda es permitir que se les predique la fe.

Finalizaba con una exhortación formal a los aborígenes de que se sometieran a su nuevo señor y adoptasen el cristianismo. Si los indios aceptaban se les respetarían sus costumbres, propiedades y haciendas, pero si se negaban se le amenazaba con guerrear contra ellos con todos los recursos y despojarles de sus propiedades y reducirles a la esclavitud, incluyendo a las mujeres y niños.

Tras la lectura, un escribano debía levantar acta notarial sobre la ejecución -conforme a las instrucciones- del Requerimiento, dejando constancia de que los indios habían sido advertidos. Ese formalismo burocrático, ese legalismo que llevaba a levantar un acta notarial por cualquier hecho de cierta importancia, aunque este sucediera, como es el caso, habitualmente en medio de una selva, o antes de una batalla, era un rasgo característico del espíritu español de la época.

Levantada el acta notarial, se les concedía a los indígenas un tiempo para que pensasen en todo esto y, si lo aceptaban, pasaban a ser cristianos y súbditos del Rey y no había guerra. Si lo rechazaban, se les haría la guerra. No había más alternativas.

Texto completo del Requerimiento de 1513

Texto del Requerimiento de 1533 para ser empleado en unas campañas de Francisco Pizarro

Sobre textos previos al Requerimiento oficial

El documento pasó a ser desde el año de su creación en imprescindible en cualquier campaña de Conquista.

Fundamento

La fuerza legal del documento se basaba en que el Papa, puesto en el poder por Dios mismo, había delegado el poder en las nuevas tierras al rey de Castilla, tanto para que ejercitase el poder temporal como para que cuidase de la conversión de los habitantes a la fe de Cristo. El rey de Castilla tenía, pues, no sólo el derecho, sino también el deber de ejercer ese poder que le fue delegado por el Papa, en interés general de la cristiandad; y de ahí se desprendía la legitimidad de la Conquista, aun de la guerrera, pues se trataba de una nueva cruzada. El responsable de llevar a término la acción, fuera cual fuera, era el Adelantado (el Conquistador), quien recibía la autoridad del Rey.
Puesta en práctica

No hay más que ver el detalle del Requerimiento para comprender fácilmente que en la práctica pudieran sucederse todo tipo de anécdotas y abusos por parte de los Conquistadores.

La mayor de las veces no se disponía de traductor del documento de modo que los indígenas observaban azorados y sin entender ni una palabra la lectura de semejante requerimiento; o simplemente se leía sin preocuparse de que prestaran la más mínima atención; y en otras ocasiones los Conquistadores leían el documento a varios kilómetros de la aldea que pretendían tomar, para no tener así ninguna respuesta y poder actuar contra los vasallos rebeldes.

A veces no hubo tiempo ni para para traducirlo porque el indígena atacaba de inmediato. En otras ocasiones se suscitaban cuestiones difíciles de responder por los mismos Conquistadores. No faltaba el aborigen listo que preguntaba por ese Papa que donaba unas tierras que no eran suyas, o comentarios como que muy bien que lo de un solo Dios, gobernador de cielo y tierra, pero que el Papa debía estar borracho cuando entregaba lo que no era suyo, y que el Rey más loco por aceptar lo del borracho y que  se acercara allí a tomar las tierras que le pondrían la cabeza en un palo.

Ni que decir tiene que, si se quería, excusas para empezar la guerra, las tenían después del discurso del Requerimiento.

Extinción del Requerimiento

El Requerimiento desapareció formalmente en 1542, cuando se promulgaron las Nuevas Leyes de Indias, y a través de unas ordenanzas en 1573 se sustituyó por una invitación a someterse, explicándole las ventajas que obtendría de ponerse bajo la tutela de la Iglesia y de los Reyes de España; incluso se cambiaron los términos, ya no se hablaba de conquistar, sino de pacificar.

Las Leyes Nuevas (1542)

El 20 de noviembre de 1542 se promulgó en Barcelona la Pragmática Leyes y ordenanzas nuevamente hechas por su majestad para la gobernación de las Indias y buen tratamiento y conservación de los indios o vulgarmente llamadas Las Leyes Nuevas .

Es una especie de constitución política del Nuevo Mundo, que en cuarenta capítulos establece las normas básicas de la organización del Consejo de Indias y del gobierno de América -se crea un Virreinato en el Perú y las audiencias de Lima y los Confines-, proclama la libertad de los indios y suprime las encomiendas, y regula la forma de hacer los nuevos Descubrimientos y de gratificar a los Conquistadores.

En esa época el espíritu del Requerimiento había paliado un poco, aunque el derecho al Descubrimiento y posterior donación, continuaban constituyendo los pilares para justificar la presencia española en el Nuevo Mundo. El soberano mostraba preocupación por los desmanes indianos y para colmo, el Consejo de Indias, primerísimo órgano del Gobierno en las Indias, acusaba síntomas de corrupción e ineficacia.

Hasta ese momento, eran las disposiciones de las Leyes de Burgos de 1512 las que pretendían encauzar las acciones de los españoles en las Indias y corregir ciertos errores y en la práctica no afectaban mucho a la vida del Conquistador-Colono y se toleraban por los desplazados al Nuevo Mundo.

Pero las Leyes Nuevas vinieron a trastocarles sustancialmente el status

Por indicación del Emperador, se constituyó una junta cuya misión era estudiar el problema de las Encomiendas, cuestiones sobre la esclavitud indígena, la forma de realizar los descubrimientos y las normas sobre la Conquista. Tres medidas álgidas, entonces discutidas con vehemencia, presentó fray Bartolomé de Las Casas ante la Corona, en 1542: Se trataba de suprimir de una vez por todas:

1) La esclavitud de los indígenas

2) La nuevas encomiendas

3) Las Guerras de Conquista.

Así fue como con las Leyes Nuevas (también llamadas Las 40 Leyes) se determinan finalmente: la creación de un Consejo de Indias, la fundación de dos nuevas Audiencias, la prohibición de la esclavitud de los indios, moderación en los repartimientos, y prohibición de nuevas encomiendas. También se establecían las condiciones del asentamiento de Colonos en nuevas tierras, y los tributos y servicios que los indios debían pagar como súbditos del Rey.

Entrando en su detalle, las principales resoluciones de las Leyes Nuevas en beneficio de los indígenas fueron:

– Sobre la esclavitud:

– Cuidar la conservación y gobierno y buen trato de los indios

– Que no hubiera causa ni motivo alguno para hacer esclavos, ni por guerra, ni por rebeldía, ni por rescate, ni de otra manera alguna. Que los esclavos existentes fueran puestos en libertad, si no se mostraba el pleno derecho jurídico a mantenerlos en ese estado.

– Que se acabara la mala costumbre de hacer que los indios sirvieran de cargadores (tamemes), sin su propia voluntad y con la debida retribución.

– Que no fueran llevados a regiones remotas con el pretexto de la pesca de perlas.

– Sobre las encomiendas:

– Que los oficiales reales, del virrey para abajo, no tuvieran derecho a la encomienda de indios, lo mismo que las órdenes religiosas, hospitales, obras comunales o cofradías.

– Que el repartimiento dado a los primeros Conquistadores cesara totalmente a la muerte de ellos y los indios fueran puestos bajo la real Corona, sin que nadie pudiera heredar su tenencia y dominio.

En resumidas cuentas, lo peor de todo para los Conquistadores/Colonos era que con las Leyes Nuevas de Indias:

1) Se confirmaba la libertad esencial de los indios, prohibiendo su esclavitud bajo todo concepto.

2) Se dejaba de heredar la Encomienda. Se suprimía la Encomienda hereditaria al prohibir que pasara de padres a hijos.

Antes de que los encargados de hacerlas cumplir llegaran a las Indias, los nuevos y viejos Conquistadores y Colonos debatían lo que se les venía encima. Se consideraba incluso rechazar las leyes por las armas.

De un modo u otro las Leyes Nuevas fueron violentamente rechazadas por los conquistadores-encomenderos. Lo que los motivaba era tener tierras y trabajadores que se las cultivaran. Podían ser esclavos o encomendados, pero los requerían bajo su inmediato dominio para beneficiarse con mayor rapidez de los productos de la tierra y enriquecerse. Soñaban luego con fundar un linaje y que sus posesiones fueran heredadas por sus hijos, igual que hacían los grandes señores terratenientes de la península. Todo su patrimonio lo representaban aquellos indios con los que labraban y cultivaban sus haciendas, ganado para alimentar y mantener a sus familiares. Estando como estaban, endeudados, la miseria que les amenazaba era definitiva, pues sin los indios no podrían liquidar las deudas contraídas.

Los Conquistadores y Pobladores consideraban como disfavor y perjuicio que les quitasen los esclavos que habían tomado en buena guerra o que habían comprado a los propios oficiales reales.

Los encomenderos de toda América hispana se unieron en contra de fray Bartolomé de las Casas y lograron que en 1545 se derogasen las Leyes Nuevas

Algunos capítulos de Las Leyes Nuevas de Indias de 1542

…7. Y porque nuestro principal intento y voluntad siempre ha sido y es de la conservación y aumento de los indios y que sean instruidos y enseñados en las cosas de nuestra sancta Fé cathólica y bien tratados como personas libres y vasallos nuestros, como lo son, encargamos y mandamos a los del dicho nuestro Consejo [de las Indias] tengan siempre muy gran atención y especial cuidado sobre todo de la conservación y buen gobierno y tratamiento de los dichos indios y de saber cómo se cumple y ejecuta lo que por Nos está ordenado y se ordenare para la buena gobernación de las nuestras Indias y administración de la justicia en ellas, y de hacer que se guarde, cumpla y ejecute, sin que en ello haya remisión, falta, ni descuido alguno.

20. Porque una de las cosas más principales que en las Audiencias han de servirnos es en tener muy especial cuidado del buen tratamiento de los indios y conservación de ellos, mandamos que se informen siempre de los excesos y malos tratamientos que les son o fueren fechas por los gobernadores o personas particulares, y cómo han guardado las Ordenanzas e Instrucciones que les han sido dadas y para el buen tratamiento de ellos están fechas, y en lo que se oviere exçedido o excediera de aquí adelante tengan cuidado de lo remediar castigando los culpados por todo rigor, conforme a justicia; y que no den lugar a que en los pleitos de entre indios o con ellos se hagan procesos ordinarios ni haya alargas, como suele acontecer por la malicia de algunos abogados y procuradores, sino que sumariamente sean determinados, guardando sus usos y costumbres, no siendo claramente injustos, y que tengan las dichas Audiencias cuidado que así se guarde por los otros jueces inferiores.

Ordenamos y mandamos que de aquí adelante por ninguna causa de guerra ni otra alguna, aunque sea so título de rebelión ni por rescate ni de otra manera, no se pueda hacer esclavo indio alguno, y queremos sean tratados como vasallos nuestros de la Corona de Castilla, pues lo son.

22. Ninguna persona se pueda servir de los indios por vía de naburia ni tapia ni otro modo alguno contra su voluntad.

23. Como hemos mandado proveer que de aquí adelante por ninguna vía se hagan los indios esclavos, así en los que hasta aquí se han fecho contra razón y derecho y contra las Provisiones e Instrucciones dadas, ordenamos y mandamos que las Audiencias, llamadas las partes, sin tela de juicio, sumaria y brevemente, sola la verdad sabida, los pongan en libertad, si las personas que los tuvieren por esclavos no mostraren título cómo los tienen y poseen legítimamente. Y porque a falta de personas que soliciten lo susodicho los indios no queden por esclavos injustamente, mandamos que las Audiencias pongan personas que sigan por los indios esta causa, y se paguen de penas de Cámara, y sean hombres de confianza y diligencia.

24. Mandamos que sobre el cargar de los dichos indios las Audiencias tengan especial cuidado que no se carguen. O en caso que esto en algunas partes no se pueda excusar, se ha de tal manera que de la carga inmoderada no se siga peligro en la vida, salud y conservación de los dichos indios; y que contra su voluntad de ellos y sin ge lo pagar, en ningún  caso se permita que se puedan cargar, castigando muy gravemente al que lo contrario hiciere. Y en esto no ha de ayer remisión por respecto de persona alguna.

25. Porque nos ha sido fecha relación que de la pesquería de las perlas haberse hecho sin la buena orden que convenía se an seguido muertes de muchos indios y negros, mandamos que ningún indio libre sea llevado a la dicha pesquería contra su voluntad, so pena de muerte. Y que el obispo y el juez que fuere a Veneçuela ordenen lo que les paresçiere para que los esclavos que andan en la dicha pesquería, así indios como negros, se conserven y çessen las muertes. Y si les paresçiere que no se puede excusar a los dichos indios y negros el peligro de muerte, çesse la pesquería de las dichas perlas, porque estimamos en mucho más, como es razón, la conservación de sus vidas que el interese que nos pueda venir de las perlas.

Las Ordenanzas de Alfaro (1612)

Felipe II, ante las reiteradas denuncias de algunos funcionarios y miembros del clero, dispuso que el presidente de la Audiencia de Charcas inspeccionara las regiones de su jurisdicción con el objeto de producir un informe respecto del trato que se estaba dando a los indígenas.

Con considerable retraso -en 1610- el presidente de la citada Audiencia encomendó al Oidor Francisco de Alfaro la misión de cumplimentar la Ordenanza Real. Recorrió la región del Tucumán, Cuyo, Buenos Aires y Paraguay y en la ciudad de Asunción (1612), dio forma a las Ordenanzas que llevan su nombre.

En ellas, el Oidor Alfaro se refería a la legislación sobre el trato con el indio.

– Se reitera la supresión del trabajo servil de los indios.

– Se establece que no podían ser trasladados a más de una legua de distancia de su residencia habitual.

– Se declara nula la compraventa de indios, fijando que todos aquellos que hubiesen sido trasladados de una encomienda a otra serían devueltos a su lugar de origen.

– Se establece que el indio tendrá libertad de elegir patrón, pero no podía comprometerse a servir al mismo más de un año.

– Se establece el pago de una tasa anual de cinco pesos que podían ser pagados en productos de tierra o, en su defecto, con treinta días de trabajo, debiendo encargarse del cobro la justicia mayor o los alcaldes.

– Se reglamenta la formación de pueblos indígenas regidos por el alcalde indio.

– Se reglamenta la mita estableciéndose que la remuneración no podía pagarse en especies y el mitayo debería ser atendido o enviado a su lugar de origen.

Las Ordenanzas de Alfaro tuvieron mucha oposición. Tanto en el Rio de la Plata como en el Paraguay se levantaron voces interesadas en impedir la reivindicación del indígena, pero las Ordenanzas se terminaron aprobando, aunque con algunas modificaciones.

Recopilación de Leyes de los Reinos de las Indias (1680)

Desde inicios del XVI, se habían dictado innumerables leyes casuísticas y variables para satisfacer tanto las necesidades del gobierno, como las propias de la vida económica y social.

Pero llegó un momento en que surgió un desorden legislativo por la complejidad y número de leyes, ya difíciles de aplicar y conocer. De esta manera hubo que rescatarlas y ordenarlas.

El interés de los Austrias por reunir las disposiciones legales, hechas para América, generó la publicación de Recopilación de las Leyes de los Reinos de las Indias (1680), compendio de carácter oficial, que contuvo el derecho vigente de aquel momento y que rescataba casi por completo su formulación original.

Más de un siglo llevó su proceso de creación y correspondió a Carlos II, último rey de aquella dinastía, el promulgarla: Reúne leyes establecidas por los Reyes Católicos, Carlos I, Felipe II, Felipe III, Felipe IV y Carlos II.

Recopilación de las leyes de los Reinos de las Indias

La Recopilación de las Leyes de las Indias reunió las Pragmáticas y Cédulas Reales, los autos acordados, las Ordenanzas, así como cualquier otra fuente legal, con registros de quiénes las habían puesto en vigor y cuándo se originaron; constituyó así un cuerpo legal del conjunto de disposiciones legislativas reunidas y ordenadas en 9 libros, que contienen alrededor de 6.400 leyes, constituyendo un elemento indispensable para conocer los principios políticos, religiosos, sociales y económicos que inspiraron la acción de gobierno de la monarquía española:

Libro I. Se refiere a los asuntos religiosos, tales como el regio patronato, la organización de la Iglesia americana; la situación del clero (regular y secular) y diversos aspectos relacionados con la cultura y la enseñanza, entonces muy conectada con la religión.

Libro II. Se ocupa de la estructura del gobierno indiano con especial referencia a las funciones y competencia del Consejo de Indias y las audiencias.

Libro III. Resume los deberes, competencia, atribuciones y funciones de virreyes y gobernadores. Igualmente hace referencia a la organización militar indiana.

Libro IV. Se ocupa de todo lo concerniente al descubrimiento y la conquista territorial. En consecuencia fija las normas de poblamiento, reparto de tierras y las relacionadas con las obras públicas y minería.

Libro V. Legisla sobre diversos aspectos del derecho público (límites jurisdiccionales) y funciones, competencia y atribuciones de los alcaldes, corregidores y demás funcionarios menores.

Libro VI. Se ocupa fundamentalmente de la situación de los indígenas (condición social, régimen de encomiendas, tributos, etc.).

Libro VII. Resume todos los aspectos vinculados con la acción policial, especialmente los relacionados con la moralidad pública.

Libro VIII. Legisla sobre la organización rentística y financiera.

Libro IX. Se refiere a la organización comercial indiana y a los medios de regularla, con especial referencia a la Casa de Contratación y a los sistemas de comercio.

Cada ley lleva como encabezamiento un resumen de su contenido. Seguidamente se indica el nombre del rey legislador y la fecha originaria de la ley recopilada. A continuación viene el texto de la disposición generalmente es un extracto o fragmento del original condensado de dos o más leyes anteriores.

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Real de Minas

Cuando empezó a poblarse el Real de Minas, la primera autoridad designada por el Rey de España en 1579, ordenó que se trazara una plaza central a cuyo alrededor se construirían la iglesia parroquial, los edificios de la alcaldía, las residencias del Alcalde Mayor y de los funcionarios peninsulares.

Las primeras familias pudientes del poblado se hicieron entonces de los predios más cercanos a la plaza, mientras otros se posesionaron de terrenos en la periferia que por aquel entonces eran La Ronda, La Moncada, Los Dolores y La Joya.

Familias como los Midence, los Fiallos, los Zelaya, los Santelises, los Lardizábal, los de la Rosa, los Borjas, los Vijil, los Quezada y varias cofradías de la iglesia católica denunciaron ante el alcalde las parcelas para obtener los títulos de propiedad en las proximidades de la plaza y comenzaron a levantarse casas y edificios de adobe techados con tejas.

Don Miguel de Midence, coronel de las Armas españolas, ascendiente de don Tomás Midence el ciudadano que se desempeñaba como alcalde de Tegucigalpa en 1821 cuando se declaró la independencia, obtuvo el terreno frente a la plaza mayor al costado sur y contiguo al «Portal de la Plaza» que se le adjudicó a la Cofradía del Señor de la Fe, sitio donde hoy está el Palacio del Distrito Central.

Los herederos de don Miguel de Midence, construyeron en 1778 en el solar adjudicado, una enorme casa de esquina de dos plantas dejando un paso cubierto o corredor para el paso de peatones sosteniendo la parte superior con rollizas columnas de madera siguiendo la línea de la calle de «Los Naranjos» y compartiendo pared medianera con el edificio levantado para el Cabildo en el sitio conocido como «El Portal de la Plaza».

Los parroquianos comenzaron a conocer ese lugar céntrico de Tegucigalpa con el sugestivo nombre de «Los Corredores» y rápidamente se convirtió en un centro de comercio para los tegucigalpenses de aquella época.

Antes de habilitar sitios para mercados, como Los Dolores, en «Los Corredores» los sábados y domingos se instalaban los vendedores de granos, de carnes destazadas de cerdo y res, frutas, aves, huevos y otros productos y en la planta baja se instalaron cantinas, pulperías y otros negocios.

A finales del siglo XIX, la segunda planta fue destinada por la familia Midence para operar un hotel que se conoció como el Hotel Honduras y cuyas habitaciones principales quedaban con vista al Parque Morazán, siendo en aquella época con el Gran Hotel, el Progreso y el New York los más importantes hospedajes de la ciudad.

«Los Corredores» por su ubicación en el corazón de la capital se tornó en un sitio predominante por su proximidad a la plaza como también lo fueron el edificio que ocupaba el Tribunal Superior de Cuentas y a finales de los años veinte la construcción de pura piedra levantada por la familia Soto y que se conoció como «La Samaritana».

Desde el gran balcón del Hotel Honduras se observaban los desfiles cívicos y las procesiones de los días festivos del catolicismo como la del Patrón San Miguel y las de Semana Santa que partían a la Catedral Metropolitana.

Desde 1912 hasta 1934, le dio vistosidad a «Los Corredores» el hermoso quiosco que existió en la plaza Morazán en la esquina nororiental formando un complejo panorámico como se aprecia en la.

En «Los Corredores» funcionaban en la planta baja allá por los años cuarenta, negocios que para muchos de nosotros que lo vivimos constituyen recuerdos imborrables. En la esquina estaba «El Café de París», una de las cafeterías y refresquerías más concurridas de la ciudad donde se degustaban sabrosos pastelitos, refrescos naturales y embotellados y el delicioso y aromático café de máquina.

Para los que preferían los tragos fuertes y las cervezas, en la parte central de «Los Corredores» pasaban sus momentos de diversión en la cantina «La India», contiguo se abrió la Farmacia «Reforma» del Dr. Juan Manuel Durón, había un negocio donde se vendían bicicletas y se hacían llaves y en el extremo oriental del corredor estaban los billares de Tabarán.

Para ingresar a la segunda planta donde estaba el Hotel Honduras se utilizaba un portón contiguo a la cantina «La Mascota» con acceso a unas gradas de madera que en los últimos años para cubrir la carcoma se revistieron con linóleo. Hoy, en el lugar donde «Los Corredores» representó desde la época colonial un símbolo de la arquitectura tegucigalpense hasta finales de los años sesenta cuando un voraz incendio lo consumió, se levanta el que conocemos como el edificio Midence Soto una torre de nueve pisos ocupada por una diversidad de negocios, oficinas públicas y privadas.

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Santa Maria de la Nueva Valladolid de Comayagua

Santa María de la Nueva Valladolid de Comayagua, simplemente Comayagua, fue fundada por orden del adelantado de Yucatán, Don Francisco de Montejo, quien recomienda a su capitán, Alonso de Cáceres, que fundase una villa en un paraje que estuviera equidistante de los océanos y en medio de Nicaragua y León de Nicaragua.

Don Alonso de Cáceres, pacificado el país de las Higueras u Honduras, encuentra un valle de diez leguas de largo por cuatro de ancho, muy propósito para ser la fundación de la villa o ciudad ya que poseía abundantes ríos, dos de ellos muy caudalosos. Tierras feraces para la labranza, buenos pastizales, abundantes frutos de la tierra, buen aire y cielo claro. Así dispuso escoger el mejor sitio en parte elevado y que llenara los requisitos establecidos por la corona que estipulaba: cualquier fundación debe de ser un acto jurídico, constando que la elección del sitio es de tierra baldía.

Así pues, el 8 de diciembre de 1537, en nombre del rey de España Carlos 1 y de Santa María de la Concepción, tomo posesión, de una parte del lado norte del valle y quedo asentada la fundación, hoy Comayagua cuanta con una población de 87.805 habitantes.

Los indios que vivían en las cercanías incendiaron las chozas de paja, recién construidas, y hubo que esperar dos años para principiar a poblar de nuevo y hacer los repartimientos de los lotes.

Cuando el rey Felipe II, por carta del 3 de septiembre de 1543 manda que la audiencia de los confines resida en la villa de la concepción de Comayagua, en la misma provisión, se le da el nombre de Nueva Valladolid, en honor de Valladolid (España), done al momento de firmar la carta de fundación de la Audiencia, residía la Corte.

Debido a su posición estratégica, protegida de los asaltos de los piratas, en tierras feraces muy aptas para la agricultura y la ganadería, con la presencia de ricas minas de plata en su cercanía, la Villa fue creciendo en población, aunque con un aspecto deplorable. Casas de bajareque y techos de teja, inclusive su iglesia. A pesar de esto, Felipe II le da él título de ciudad en 1557, época en que ya contaba con un convento de Mercedarios, fundado por Fray Jerónimo Clemente en el año de 1553 y una iglesia de cantería, construida en 1551 a un costo de 1500 pesos oro.

Cuando Fray Jerónimo de Corrella tercer obispo nombrado por Honduras y segundo que residía en el país llega a Truxillo, en 1550 sede que había sido escogida para la Diócesis de Honduras, encuentra la ciudad saqueada por los piratas ingleses y franceses, sin ninguna protección ni iglesia erigida en catedral por haber sido invalidadas las bulas de su santidad al no tomar posesión del obispado de Trujillo el obispo electo. Fray Alonso de Guaman, pide permiso a la audiencia de Guatemala para trasladare a Gracias a Dios, donde había una iglesia y casas con comunidad, el obispo Pedriza primer en residir en Honduras a partir de 1536 había principiado una casa para su vivienda; sin embargo la Audiencia de Guatemala le permite que se traslade, no a Gracias a Dios, sino a la ciudad de Comayagua, que ésta en el centro del obispado y con iglesia capaz.

No se sabe exactamente el año en que se verifico el traslado. Algunos historiadores dicen que fue el año de 1559, y otros de 1562. Por documentos que se han descubierto recientemente se sabe que el obispo Corrella después de más de tres años de recorrer su obispado con residencia en Trujillo, Puerto Caballos, San Pedro Sula y Gracias a Dios en 1555, ya ésta en Comayagua y en 1560 viaja a México para ser consagrado obispo, por lo cual la iglesia de Comayagua en 1564 se convierte en la primera catedral de Honduras, pasando a llamarse desde entonces obispado de Comayagua. Sin embargo, la Real Cédula, autorizando dicho traslado ésta fecha diez años más tarde en Madrid el año de 1572, y todavía dos años más tarde hay un inquieto al Rey pidiéndosele autorice el traslado, en vista de lo cual, el Rey pide un informe de la capacidad y acomodo de la iglesia de Comayagua para ver si conviene o no el traslado.

Lo más probable es que el obispo Corrella se trasladó a Comayagua, hacia 1555 y desde allí, viendo las ventajas que esta ofrecía, allá iniciado las gestiones para su traslado. Entre 1559 y 1562, aparecen una serie de informes de la Audiencia de Guatemala aduciendo el magnífico clima de la ciudad y lo abundante que era en bastimentos. Como un traslado de esta índole requería una serie de incurrimientos por parte del Rey, antes las autoridades civiles, eclesiásticas y militares, la confirmación definitiva del traslado se debió dar solo después de estudiar en el consejo de indias, de las ventajas que este traslado ofrecía.

El Obispo Corrella había obtenido del Rey 800 ducados, y como llevaba en su séquito de criados canteros y pintores, se dio en un inicio a la tarea de reconstruir el templo que los Mercenarios tenían al lado de su convento que servía de parroquia siendo el único que existía en la ciudad.

Poco a poco Comayagua empieza a tomar forma de verdadero poblado. El gobierno civil y eclesiástico va a residir en ella.

Los oficiales de la Real Hacienda ante la explotación de los ricos minerales de plata en las cercanías de ciudad, disponen trasladar la Caja Real que había está funcionando en San Pedro Sula, para la ciudad de Comayagua en el año de 1574. Aunque ya desde antes se había gestionado que la fundición del oro y la plata estuvieran en la Villa de la Concepción de Comayagua.

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Arte Colonial

Una vez que España conquistó y sometió a los pueblos indígenas de América procedió a eliminar sistemáticamente las manifestaciones culturales de los pueblos americanos y en su lugar se implantó en definitiva, el elemento social y cultural de España en el nuevo continente. Es cielo que sobrevivieron muchos elementos y tradiciones precolombinas durante el período colonial, empero, en el mayor de los casos esas tradiciones se entremezclaron con los rasgos culturales españoles formando a la larga una cultura sincrética en América, aunque claro está dominada por la influencia española.

Como mencionamos anteriormente, durante el período colonial, la Iglesia Católica fue la institución más poderosa en la transmisión de valores culturales.

Su influencia se denotaba profundamente sobre el mundo artístico e intelectual, ya que controlaba la enseñanza formal y dominaba casi todos los instrumentos de expresión cultural.

En efecto desde principios de la colonización, España procuró trasplantar su patrón cultural a las colonias americanas y fue precisamente, a través de la iglesia, que se logró ese propósito.

En este sentido, en el aspecto educativo, desde el inicio de la colonización se instituyeron en el Nuevo Mundo Escuelas y  universidades similares a las que existían en España y acordes con el sistema educativo imperante en Europa. En ese tiempo  la creación de instituciones educativas incumbía a la Iglesia y a las autoridades del Estado. Así el sistema educativo de América experimente la creación de Universidades, Colegios y Escuelas.

En todos los casos, las universidades fueran creadas conforme al modelo de la Universidad de Alcalá de Henares, que para ese tiempo era la más importante y prestigiosa de España. Dichos centros eran regidos tradicionalmente por la iglesia Católica, particularmente por los Jesuitas y Dominicos, por ello, los cursos fundamentales se regían en base al sistema Escolástico de enseñanza, que centraba toda la formación educativa en la Teología y la Jurisprudencia. En los mismos, se enseñaba por lo tanto con mayor énfasis Gramática Latina, Retórica, Filosofía Jurisprudencia v Teología. También los aborígenes debían recibir instrucción escolar. En América la creación de escuelas incumbía entonces a las instituciones eclesiásticas y a las, autoridades del Estado. Había también escuelas privadas que impartían los primeros rudimentos de educación.

La corona que conocía la importancia de una formación escolar elemental, exigía para la admisión como maestro, la prueba de cualidades morales y profesionales así como limpieza de la sangre. Para el siglo XVIII aumentó considerablemente el número de escuelas primarias en las ciudades americanas.

En general el analfabetismo entre la población banca en América, no era mayor que en metrópoli. Los indios y mestizos que vivían lejos de, las ciudades españolas empero, no recibieron casi ninguna formación escolar.

Las escuelas superiores (colegios) fueron en su mayor parte establecimientos de los dominicos y más tarde de los jesuitas. Tras la expulsión de estos muchos de los colegios dirigidos por ellos pasaron a ser propiedad del Estado. Para les hijos de los caciques y otros indios distinguidos, se crearon colegios especiales.

Al término de la época colonial había en América española 26 instituciones superiores dotadas de privilegios universitarios. A fines del siglo XVIII el nivel de la enseñanza en el nuevo mundo parece haber sido apenas inferior al de Europa.

Los libros impresos en Europa solían ingresar  a América en el año de su impresión, a pesar de las prevenciones que tomaba la inquisición contra la divulgación de ideas no compatibles con la ortodoxia de la iglesia.

El racionalismo y la ilustración europea dejaron su influencia ante todo en la filosofía y las ciencias naturales. En los diversos campos de la ciencia sobresalieron científicos eminentes. La eclosión de las ciencias llenó de orgullo patriótico a los criollos. A partir de presentaciones religiosas fue surgiendo un teatro hispanoamericano, en la literatura destacan la Araucana y la poesía de Sor Juana Inés de la Cruz en México.

En resumen, los europeos trasplantaron con una celeridad asombrosa a un continente recién descubierto el cristianismo y la -cultura antigua que constituyeron los cimientos de la vida colonial en formación.

Apuntes sobre el desarrollo cultural y las manifestaciones artísticas de honduras en el período Colonial.

La primera Universidad que surgió en América fue a de Santo Domingo en 1538. Posteriormente surgieron ha Universidad de Lima, en 1551 y la de México en el mismo año, en el caso particular de Centroamérica, se creó la Universidad de San Carlos de Borromeo en Guatemala en 1676.

Por otro lado, a pesar de que en el caso de Centroamérica se fundó la Universidad de Guatemala en 1676, en el resto de Provincias del istmo no se fundaron centros de enseñanza superior, sino que se establecieron Colegios Mayores, por lo tanto, todas las demás provincias quedaron opacadas ante el esplendor cultural e intelectual de que gozó Guatemala.

Precisamente «en el caso de Honduras se fundó el Colegio Tridentino de San Agustín de Comayagua en el año de 1679,  el cual servía fundamentalmente para la preparación de sacerdotes, aunque también asistían elementos civiles, inclusive indígenas hijos de los caciques» (Mario Felipe Martínez, 1973: 222).

Vale afirmar que durante el periodo colonial la iglesia en Honduras nunca fue una institución tan rica como en el resto de América, por lo tanto, tenía que recurrir al Real Erario para la adquisición de fondos para la construcción y mantenimiento de las iglesias, hospitales, orfelinatos etc.

Sin embargo, a pesar de las limitaciones anteriores, la mayor labor realizada por la iglesia en Honduras es la relacionada al desarrollo de las artes, principalmente la escultura, la pintura y la arquitectura.

El arte escultórico en el período colonial de Centroamérica logró desarrollar una escuela altamente calificada, cuyo principal exponente fue el guatemalteco Quirio Catano, autor del todavía venerado Cristo de Esquipulas en 1595. En el caso de Honduras, destacó la Escuela de Comayagua, la cual estuvo fuertemente influenciada por la escuela guatemalteca derivada del escultor Quirio Catano.

A través del desarrollo de arte escultórico, los artistas hondureños se dieron a la tarea de esculpir la mayor parte de estas estatuas de santos e Imágenes de casi todas las iglesias coloniales de Honduras, así como también de los principales personajes de la época.

Paralelamente al desarrollo del arte escultórico, también se dio un apogeo del arte pictórico en Honduras, que si bien es cierto no alcanzó la estatura de la escuela pictórica de México y Perú, si ha dejado una huelle indeleble que no tiene que envidiarle al que se desarrolló en el resto de la capitanía General de Guatemala.

En efecto, durante el periodo colonial, sobre todo entre finales del siglo XVIII y principio; del XIX se nota un auge estilístico particular en la pintura. Para el caso de Honduras, entre los principales pintores de esa época se pueden mencionar a Villa franca, De Soto, Zelaya, Cubas, así como otros más que por razones de no firmar sus pinturas desconocemos sus nombres.

Hay que apuntar que la mayor parte de estos pintores radicaban en la Capital Provincial, Comayagua, por ser ésta el centro de poder no solamente político, sino también religioso.

De hecho, la preponderancia del trabajo artístico de los pintores estaba enfocada eminentemente a la pintura religiosa. Recordemos que en ese tiempo estamos ante una sociedad dominada enteramente por la moral cristiana, por lo tanto, la exclusividad del trabajo pictórico se centraba en ternas religiosos, como por ejemplo la representación de santos, pasajes de la vida de Jesús o alegorías bíblicas, no obstante, también hubo pintores hondureños coloniales que no solamente trabajaban para la Iglesia, sino que también para las familias y autoridades civiles de la Provincia.

Para el caso, se tiene constancia que hacia principios del siglo XIX, el pintor Toribio Torres oriundo de Comayagua celebró un contrato para copiar los retratos de 12 Obispos de Comayagua que estaban en la Sala Capitular de la Catedral de dicha ciudad, y a la vez también se dedicaba a elaborar cuadros de las principales familias de !a ciudad.

Con el aporte de la generación de los pintores coloniales hondureños se consolidó una escuela pictórica hondureña al final de este período.

El ejemplo más notable que dejó ese movimiento fue la figura del pintor José Miguel Gómez, quien a juicio del historiador Mario Felipe Martínez es el mejor pintor colonial de Honduras, el cual tuvo la época de mayor apogeo hacia finales del período colonial.

Este pintor logró desarrollar un estilo pictórico sumamente particular. La mayor parte de su temática son representaciones de San José. De hecho, él es reconocido por su tradición San Joseísta, de la cual aún podemos admirar cuadros en las Catedrales de Comayagua y Tegucigalpa, así como en la iglesia de los Dolores.

Es importante acotar que muchas de las pinturas elaboradas por los pintores hondureños eran destinadas a las iglesias parroquiales de Honduras sin embargo. También venían a la Provincia aunque en menor escala, pinturas de artistas de Guatemala, México y esporádicamente de España.

Otras de las manifestaciones artísticas que florecieron en el período colonial en Honduras fueron la orfebrería y la platería.

Recordemos que Honduras fue el Centro minero más importante de la Capitanía General de Guatemala, por lo tanto, se fabricaban regularmente objetos de plata que eran indispensables para los rituales de la Iglesia, corno por ejemplo cálices, copones, candelabros, custodias etc.

En el caso de artículos domésticos y comunes, la orfebrería descolló en la elaboración de vajillas de mesa, joyas que en filigrana de plata y oro producían los mejores aritos, pulseras, anillos y cadenas de toda la región centroamericana. Esta tradición platera y orfebre se desarrolló en el Valle de Río Piedras (hoy La Paz, Comayagua y Tegucigalpa.

Fuente: http://www.historiadehonduras.hn

 

Mestizaje

La actual población hondureña es el resultado de múltiples y complejos procesos de cruzamiento racial; mismo que se inician con el poblamiento de Honduras por parte de indígenas venidos de las tierras altas de México y Guatemala, incorporando su propia naturaleza como primer componente étnico. Posteriormente, durante la conquista de América por parte de los españoles, así como el posterior coloniaje, trae consigo la introducción de nuevos elementos raciales: el blanco representado por el español y que, al mezclarse con el indio da origen al mestizo; la importación de negros también va a generar subtipos raciales: con el indio da el Zambo y con el blanco el Mulato.

La interacción racial entre todos estos grupos van a generar una mezcla compleja de definir y que por ahora, enfrasca a historiadores y antropólogos en si el resultado de esta mezcla debe catalogarse como ladino o como mestizo; problema que la sociedad colonial resolvió dándoles el mote de PARDOS.

La estructura social de Centroamérica durante el período colonial fue la de una economía agraria pre-industrial o sub-desarrollada, en la que el ingreso, el estatus, el poder y el aspecto racial colocaban a la gente en uno u otro estrato o clases sociales que básicamente eran dos:

1. Una élite de terratenientes, mineros, alta burocracia y alto clero: (peninsulares y criollos).

2. Una masa de pobladores rurales en comunidades indígenas, en haciendas o plantaciones: (indios, negros, mestizos y castas).

Entre estos dos estratos o clases sociales existía un pequeño grupo de comerciantes, burócratas y bajo clero. La conquista, ocupación y administración de América Central, permitió a los españoles construir una sociedad de superiores e inferiores, de señores y masas, de libres y esclavos, de sujetos a impuestos y de exentos, de blancos y de no blancos. Para entender mejor la estructura analizaremos brevemente los estratos:

1. PENINSULARES: Blancos nacidos en España, constituido generalmente por migrantes que vinieron como conquistadores, campesinos, artesanos, militares, mineros, funcionarios, etc…, predominando los hombres sobre las mujeres. La inmigración española a las Indias Occidentales prosiguió durante todo el período colonial, ya que en la naciente sociedad hispanoamericana en Centroamérica encontraban mayores posibilidades de movilidad social y mejoramiento económico de la que podían encontrar en la sociedad española de la península. Solo una minoría de Ibéricos se benefició con las posesiones ultramarinas de España  los que sirvieron como funcionarios públicos.

2. CRIOLLOS: Blancos nacidos en las Indias Occidentales (América). Se empleó este término en un inicio como referente a los hijos de españoles, en su mayoría conquistadores y primeros pobladores, o sea los llamados criollos viejos. La constante inmigración dio origen a los criollos nuevos quienes no participaron de la conquista pero se vieron más beneficiados por el Rey de España; esto creo un conflicto entre ambos grupos de criollos ya que los primeros se consideraban con mayores derechos sobre los bienes terrenales que los segundos lo que les daba más valor que cualquier abolengo o título nobiliario. Durante todo el período colonial se dieron conflictos y tensiones entre estos dos grupos. El creciente número de criollos y mestizos fue visto por los peninsulares como una posible amenaza a su dominación; quizás por ello cuando en el siglo XVII ocurre la contracción económica tanto en las Indias Occidentales como en España, se incrementó la competencia por el acceso a la riqueza, el status y la seguridad, por lo que se exacerbaron los criterios de pureza de raza y fenotipo en ambos lugares, tanto en España como en sus colonias. De acuerdo a Severo Martínez Peláez, las viejas familias herederas de la conquista fueron perdiendo terreno en lo económico y en lo político, pero las nuevas generaciones de criollos sin alcanzar las más altas posiciones de mando lograron enriquecerse y retener la posición que había correspondido a los antiguos criollos. Los inmigrantes españoles presionaban sobre los criollos, pero no como una clase antagónica que aspira a derribar y destruir a su enemigo sino con el propósito de introducirse en la clase de los criollos. La presión que ejercían los inmigrantes sobre los criollos y la lucha de éstos defendiéndose, resultó en la renovación de la clase criolla con nuevos elementos y su conservación como clase social. Los criollos viejos, herederos de la conquista en forma directa, fueron lentamente desplazados del primer plano por españoles que vinieron después, pero que al convertirse también en terratenientes y explotadores de siervos indígenas, se asimilaron a la estructura de clase preexistente sin alterarla en lo más mínimo.

3.- Mestizos: la mezcla de razas en América, bajo los efectos y las consecuencias de la conquista era inevitable. Al principio su número era limitado, la mezcla racial poca y la residencia de los europeos de corta duración. Sin embargo la mezcla racial en América pronto produjo un estrato social que se hizo numéricamente significativo y ocupacionalmente necesario, pero que tanto en la práctica como en la teoría era objeto de discriminación racial y económica por parte de los blancos, por ejemplo; si bien por una parte los mestizos estaban exentos de pagar tributo, (cuyo pago era obligatorio en el caso del indígena) por otra el Estado les negaba la posesión de tierras. Esto se explica ya que los mestizos eran un contingente humano en crecimiento constante. Esta política originó que el mestizo no teniendo más que su fuerza de trabajo se vio obligado a desplazarse a las haciendas y a vivir y trabajar en ellas a cambio de tierra en usufructo; en otras palabras se volvió arrendatario. Debido a que los peninsulares y criollos se constituyeron en la clase empresarial que manipulaban el trabajo indígena y negro, esto originó que los mestizos, llamados – también castas fueran empleados como auxiliares asalariados en la minería, agricultura, como vaqueros, arrieros, tejedores, herreros, pequeños comerciantes, donde el empleo era escaso se convirtieron en vagabundos, robando frecuentemente a las comunidades indígenas. Rechazados tanto por los indígenas como por los blancos tuvieron que sobrevivir desarrollando su agresividad, crueldad y astucia.

4.- El Indio: Aquellos caciques indígenas que colaboraron con los conquistadores recibieron a lo largo del período colonial un trato preferencial por parte de los españoles, fueron conservados en sus puestos de dirigentes locales para exigir tributos y trabajo a las masas indígenas, facilitando así el sistema español de dominación indirecta. Los indígenas fueron concentrados en los llamados pueblos de indios o reducciones, lo que facilitaba la recolección del tributo y del empleo de la mano de obra indígena. Debido a que la organización de los pueblos indígenas como pieza clave de la estructura de la sociedad colonial, exigía la existencia de tierras en las que los indígenas pudieran trabajar para sustentarse, para tributar y para esta en condiciones de ir a trabajar a las haciendas así como para que permanecieran en sus pueblos, la corona dispuso que tuvieran tierras ejidales. Las consecuencias inmediatas de la conquista y la ocupación de las regiones más densamente pobladas de las civilizaciones indígenas fueron catastróficas. Una combinación de enfermedades epidémicas (viruela, sarampión, tifoidea), de trabajo excesivo y la consiguiente debilitación física y el choque cultural inducido por el re modelamiento de una sociedad comunitaria conforme a líneas individualistas orientadas hacia el lucro produjo en los siglos XVI y principios &l XVII un descenso demográfico intenso entre la población indígena; esto trajo como consecuencia un incremento en la importancia de las castas en la población total alrededor de 1,650; después de esto la lenta recuperación de la población indígena y la afluencia de los europeos que se mezclaban con las castas le dio a ese grupo un mayor porcentaje de la población total, sobre todo en Honduras, El salvador y Nicaragua, no así en Guatemala, donde por lo menos un 55 por ciento de la población total está constituida por indígenas; ni en Costa Rica, donde la población indígena desde las primeras etapas de la colonia fue bastante reducida, constituyéndose en mayoritaria la raza blanca.

Con respecto a la actitud del Indio hacia el trabajo que le era impuesto por quienes lo habían conquistado, se crearon prejuicios que aún en la actualidad son esgrimidos. Estos son: a) Que los indios son haraganes; b) que no trabajan si no se les obliga, que son inclinados al vicio, especialmente a la embriaguez, y que aumentan entre ellos las borracheras y los escándalos si no se les tiene ocupados en el trabajo obligatorio; c) que los indios no padecen pobreza, que viven conformes y tranquilos.

Estos tres prejuicios tenían por objetivo, de acuerdo a Severo Martínez , adelantarse, interceptar la consideración de que los indios trabajarían de buena gana y vivirían en mejores condiciones si en vez de ser obligados a trabajar fueran asalariados libres. Esto último hubiera significado un encarecimiento de la mano de obra, y era esto lo que los españoles trataban de evitar. En síntesis estos prejuicios tenían por objetivo justificar el trabajo forzado.

5. El Negro: El africano fue desarraigado de sus comunidades de origen y traído a América contra su voluntad. Hay noticias de importación de esclavos negros desde el momento mismo de la promulgación de la Leyes Nuevas en Guatemala en 1543. Fueron introducidos en gran escala en aquellas colonias donde los indios habían sido exterminados, como en el caso de Cuba; también en aquéllas en que hubo grandes centros mineros, como en Nueva España (México), y también en aquéllas en que se desarrollaron grandes plantaciones principalmente de algodón, como en el Sur de los Estados Unidos, o de caña de azúcar como en el Noreste de Brasil o Cuba.

En lo que respecta a Centroamérica, debemos tener en cuenta que fue conquistada 20 años después de las Antillas y que la afluencia de colonos desde ese momento hasta la promulgación de las Leyes Nuevas fue comparativamente reducida, lo que quiere decir que hubo menos esclavistas. En segundo lugar y con excepción de Honduras, fue una colonia pobre en minas. Y finalmente, no fue grande el desarrollo de las plantaciones agrícolas en las zonas más cálidas del área.

El negro que llega a Centroamérica en el período colonial procedía de las Antillas y tenía su antecedente cultural en la llamada cultura Yoruba. Fue a partir de 1545 que la afluencia de negros a Honduras alcanzó una relativa consideración. Llegó principalmente a la Costa Norte, entonces poco poblada, y a la zona minera de la región central; el africano pronto se mezcló con la población indígena y mestiza y sus descendientes están establecidos principalmente en los departamentos de Colón Atlántida, Yoro y La Paz. La esclavitud en Honduras fue siempre de poca importancia y los censos del siglo XVIII acusan su desaparición progresiva y la insignificante proporción que constituían los esclavos dentro de la población nacional. Durante el siglo XVIII el núcleo más importante de Honduras lo constituían los esclavos reales de Omoa; a fines del mismo siglo se estableció en el actual departamento de Colón un fuerte núcleo africano llamado «Vicentino» ya que en 1796 los ingleses habían ocupado la Isla de Roatán, poblándola con negros procedentes en su mayoría de la antigua posesión francesa de San Vicente en las Antillas Menores; posteriormente fueron transportados a Colón.

En el Noreste de Honduras, región sólo ocasionalmente visitada por los españoles y además poco poblada, el negro se integró con la población indígena constituyendo los Zambos.

El mestizaje entre los diversos grupos se amplía pasando a formar parte de un todo nacional sin que sus integrantes se den cuenta. El hondureño de hoy, es una mezcla de diferentes grupos étnicos, aunque su conducta no refleje sino que el modo de comportamiento de la sociedad mayoritaria en la cual vive. Los grupos originales de carácter racial puro, es decir, blancos, indios y negros, se han vuelto una minoría en relación a toda la gama de mestizos conformantes de los diferentes estratos sociales existentes, lo que ha provocado una relación uniforme al interior de ellos. Aquellos indígenas que han participado del segmento mayoritario se han «ladinizado» olvidando su lengua y costumbres y asumiendo la de los ladinos, nombre que los indios dan al resto de la población. Hay que sumar a ello, un segundo proceso de mestizaje protagonizado por aquellos grupos humanos que se adscriben a la sociedad hondureña desde mediados de siglo pasado, los inmigrantes, que sobretodo en la zona sur y centro de Honduras se mezclan con la población añadiendo nuevas características genéticas al hondureño actual y nuevos modos de pensar, entre ellos, la búsqueda de una identidad nacional. Por desgracia, si bien es cierto que durante la Reforma Liberal se da la oportunidad de buscar la nación, el sentimiento de no pertenencia existente entre los mestizos por su origen (ni español ni indio) provoca que el sistema de educación entonces, pase a ser justificativo de una clase social y no la génesis de un conglomerado nacional.

Fuente: http://www.historiadehonduras.hn

 

Costo de la Conquista

Al final del proceso de conquista, las poblaciones indígenas fueron sujetas al poder español de forma indiscriminada y con amplios márgenes de poder. Los diferentes grupos indígenas se vieron reducidos a su mínima expresión si acaso no fueron aniquilados del todo, el choque entre Europa y América resultó nocivo para los últimos quienes vieron destruidos su orden social, sus creencias, su sentido de la justicia y en algunos casos hasta su lengua.

A manera de ejemplo podemos citar que a mediados del siglo XVI «…la población del centro y occidente de Honduras…disminuyó de 600,000 habitantes en el momento de la conquista a 32,000 después de este proceso…»(Linda Newson, pag.180) Ello provocará que las características demográficas del continente sean modificadas a largo plazo al introducir nuevos grupos humanos tanto europeos como africanos a la vez que disminuía gradualmente la población nativa y se daba origen a la manifestación racial propia del período colonial; el mestizaje.

Religion

  1. Relación Iglesia- EstadoEl cometido y la justificación misional del descubrimiento y conquista implicó una importante participación de la iglesia en la organización de la vida americana. Como los papas se encontraban entretenidos en las intrigas políticas y el combate a la REFORMA PROTESTANTE, abandonaron a las coronas hispanas y portuguesas a las actividades misionales dirigidas «in situ». La corona administraba los diezmos eclesiásticos americanos para objetivos de evangelización.

Mucho importaba al estado elevar la formación de los sacerdotes creando seminarios y universidades, pues sin religión la dominación española carecía de cimientos firmes. Aunque no fue una generalidad tuvo que prohibirse a los sacerdotes practicar actividades económicas individuales aprovechándose de los indios (forzadas ventas de productos como hacen los corregidores, repartimientos y hacer vida marital con las indias). La celebración de asambleas eclesiásticas en América se dificultó por la necesidad de contar con la autorización real y la censura que la corona practicaba contra sus resoluciones cuando eran inconvenientes a los intereses reales.

A diferencia del clero secular que ocupaba los principales cargos en la jerarquía eclesiástica americana, las órdenes religiosas (en particular los jesuitas)  despertaron las sospechas de la corona en lo tocante a su fidelidad.

B. Órdenes Religiosas y Misiones

En los inicios se presumió que el sojuzgamiento bélico de los indígenas era la premisa del trabajo apostólico y las encomiendas el complemento para tal objetivo. Sin embargo, los españoles no estaban dispuestos ni capacitados para él trabajo misional, más bien obstaculizaron al adoctrinamiento indígena para que no los distrajera de su jornada laboral convirtiéndose los encomenderos en acérrimos enemigos de los misioneros. De las órdenes monacales (agustinos, franciscanos, mercedarios, dominicos, jerónimos, capuchinos, Jesuitas) procedió la fuerza, para la expansión del cristianismo en América. Desde el siglo XIII se estaba experimentando con la iglesia católica una renovación de los principios del cristianismo primitivo que sugería una predica abnegada e incesante. Los jesuitas que llegaron a América en 1566 fueron los que más conversos lograron y les defendieron In Suramérica) de los esclavistas portugueses.

C. Asentamientos Misioneros y Estados Misioneros

Para Fray Bartolomé de las Casas el orden de vida colonial era el Estado misionero, en el que se prepararía al indígena para el modo de vida moral y cristiano

Los evangelizadores veían en los indios seres de uno inocencia edénica a quienes el reino de los cielos pueda estarles destinado, La iglesia apostólica de la antigüedad se renovaría a través de ellos, a pesar de la crisis de la, separación de los protestantes.

Para los misioneros el asentamiento de españoles no sería esencial. Estas aspiraciones chocaban con la resistencia de las autoridades españolas. El Estado misionero pronto encontró circunstancias favorables en las reducciones jesuitas. Los padres se esforzaban por la prosperidad material de sus feligreses para lo cual difundían adelantos técnicos (bueyes, molinos arados). La corona se valía del celo misionero de los jesuitas para someter tribus indias indómitas y tomar posesión efectiva de regiones apartadas. La historia de las misiones jesuitas en la región sur occidental de Sudamérica adquiere perfiles dramáticos por la hostilidad de los portugueses a las mismas que en constantes redadas esclavistas les proporcionaba magníficos dividendos. De los cerca de 100 mil indígenas que vivían en las reducciones jesuitas, sólo escaparon 10 mil hacía el Sur con los padres, perdiendo España en 1632 un dilatado territorio que corresponde actualmente al estado de Alto Paraná en Brasil. En Uruguay los jesuitas armaron y organizaron la resistencia indígena contra los portugueses derrotándolos en 1641, Las misionas jesuitas disfrutaban de una amplia autonomía administrativa y aspiraban a una existencia separada, A los españoles les estaba vedado el ingreso y no se repartían de ellas indies a encomenderos. Una parte de su excedente los destinaba a la corona y la otra para comercializarlo.

No se usaba la guerra sino la educación gradual para habituar a los indígenas al trabajo productivo La creciente autonomía autosuficiencia económica los hizo sospechosos de querer fundar un imperialismo teocrático en América por lo que se les expulsó del continente en 1767.

D. La Inquisición

Era la institución eclesiástica encargada de asegurar un control sobre la conducta moral e ideas de los súbditos. Ejercía su autoridad a través de confidentes y delatores. Decidía sobre la vida o purificación (por el dolor de la tortura) de herejes, enemigos del estado o de la iglesia. Los inquisidores debían ser cristianos viejos y demostrar la limpieza de su sangre. Flor el fanatismo y el espíritu de la contrarreforma, la tolerancia y el libre pensamiento no eran tenidos como valores éticos, siendo la inquisición francamente popular. Logró impedir que el protestantismo se difundiera en América hispana, perseguía además, la hechicera, la blasfemia, la adivinación y la idolatría. Se consideraba no competente para juzgar a Los indios en su calidad de neófitos en la Fe. Fue abolida en 1813.

E. La Iglesia en Honduras

Centroamérica también se organizó eclesiásticamente con el propósito de hacer más eficiente el proceso de evangelización, por lo tanto, el istmo fue dividido en cuatro Obispados: el de Nicaragua, con sede en León (1531 ), Honduras en Trujillo (1571), Guatemala en Santiago (153cG) y Chiapas en Ciudad Real(1538)

Esta estructura Jurisdiccional quedaría sin mayores cambios durante el resto del periodo colonial.

En el caso de Honduras, el Obispado fue trasladado de Trujillo hacia Comayagua en 1570 con lo cual, esta última se convirtió en la ciudad colonial más importante de Honduras no solamente en el aspecto religioso, sino en el civil, ya que también se convirtió en la capital de la Provincia de Honduras.

Las tres órdenes religiosas más involucradas en la campaña misionera del istmo fueron los Franciscanos, los Mercedarios y los Dominicos, aunque también estuvieron presentes en la Capitanía General de Guatemala otras órdenes religiosas como los Jesuitas, los Agustinos y los Jerónimos, pero sin un papel importante en la campaña misionera.

De acuerdo a Linda Newson, la calidad moral y preparación de los misioneros mercedarios y franciscanos en Honduras, distaba mucho de la calidad de sus contrapartes jesuitas en Suramérica. Esto por la importancia marginal de la provincia para los intereses reales.

Ambas órdenes religiosas se propusieron evangelizar a los indígenas que habitaban la Tegucigalpa (Actualmente Olancho, Colón y Gracias a Dios), sin embargo los intentos casi siempre fueron infructuosos debido a la hostilidad de los Indígenas que habitaban esa región durante los siglos XVI y XVIII.

Muchas quejas sobre sacerdotes que hacían vida marital con indias, o que practicaban con los nativos actividades comerciales ilícitas, eran reportadas por parte de las autoridades de la provincia.

El carácter primitivo de los nativos hacía sumamente peligrosa el cometido misional especialmente con tribus caníbales como los xicaques.

Por otro lado en muchas ocasiones los misioneros olvidaban el carácter pacífico y voluntario de las misiones y se hacían acompañar de soldados para cazar a los indígenas. Además, frecuentemente juntaban en una misión a indígenas de tribus enemigas con lo que condenaban al fracaso sus esfuerzos.

Finalmente, Newson, acota que fue más el daño hecho a los nativos de la zona oriental debido fundamentalmente a las epidemias de viruela y sarampión que dejaron los sacerdotes. A pesar de lo anterior, el trabajo misionero y de conversión progresaba paulatinamente y la Conquista Espiritual Se hacía efectiva. Dicha conquista representaba en el fondo un choque de dos culturas y tradiciones irreconciliables. Por una parte se obligaba a los indígenas a abandonar su propia religión y todas sus creencias por una nueva fe, él cristianismo Hay que resaltar que el sentido religioso de los indígenas americanos era politeísta, en cambio el cristianismo es monoteísta. Esta contradicción provocó que en un principio los indígenas se resistieran a aceptar el cristianismo, o en última instancia aceptaran los sacramentos como mecanismo para salvarse del esclavismo o los maltratos.

De una forma u otra, la Iglesia utilizó ciertos artificios para convertir a los indígenas valiéndose de una serie de símbolos que suplantarían y representarían a los antiguos ídolos indígenas. Así la diosa Luna sería la virgen María, el Dios del maíz seria Jesús, el Dios de Sol sería una custodia, los antiguos templos o estelas serían las iglesias etc. Por varios motivos, la Iglesia toleró muchas de las sobrevivencias religiosas prehispánicas llegando a permitir que las iglesias se utilizaran para ciertos ritos indígenas. Por una parte, temían la posibilidad de un levantamiento indígena si trataban de interferir, pero lo más importante, no querían perder la buena voluntad de los feligreses, quienes con sus prestaciones financieras sufragaban los costos de las misiones o parroquias a través de los diezmos, limosnas etc. Todo este proceso provocó un sincretismo religioso y cultural entre las creencias autóctonas y el cristianismo Importado de Europa, sincretismo que aún hoy en día se percibe en pueblos indígenas de Honduras, como el caso de los Lencas, en donde se denotan rituales como el Guancasco, el cual a las claras es un ritual mezclado con elementos cristianos y las religiones precolombinas.

Por otra parte la iglesia, además de institución de poder político en la época colonial, también constituyó una entidad de poder económico. En efecto, mediante una serie de imposiciones, la iglesia captaba Ingresos no solamente para subsistir, sino inclusive para competir con las élites económicas civiles. Ere los mecanismos más comunes de generación de ingresos estaban los diezmos, los cobros por oficios de bautismos, casamientos, misas y otros rituales. Así mismo las Capellanias y las Cofradías constituían fuentes de ingresos de primer Orden. Mediante las Capellanías las personas ricas buscaban perpetuar su memoria otorgando bienes, dinero y herencias cuantiosas a la iglesia, en cambio, las Cofradías eran asociaciones dedicadas al culto de algún Santo , las cuales se financiaban con contribuciones particulares igualmente, la iglesia logró acumular una buena cantidad de tierras en la Capitanía General de Guatemala, especialmente en la provincia de Guatemala, en donde en muchos casos llegaron a tener las mejores haciendas, plantaciones de azúcar granos básicos y obrajes de añil; situación que no fue tan distinta en el resto de provincias de la Capitanía General.

La iglesia gastaba una porción importante de la riqueza que poseía en la construcción de templos y en las obras de arte que las adornaban.

Sin embargo, dicha riqueza también permitía a las autoridades eclesiásticas desempeñar funciones que hoy se considerarían  inherentes al estado. Entre estas se contaban la educación a todo nivel y los servicios de hospitales y de bienestar social. En general podemos expresar que la iglesia Católica jugó un papel determinante en el normal funcionamiento de la sociedad colonial, ya que además de representar un mecanismo de control social también fue un bastión importante en el proceso de Conquista y Colonización a través de la pacificación del indígena por medio de la conversión al cristianismo y por ende, someterlos a la nueva ideología dominante de los españoles.

Fuente: http://www.historiadehonduras.hn

Economía Colonial

REGIONES POLITICO ADMINISTRATIVAS

Al este de la alcaldía mayor de San Salvador se encontraba el extenso territorio de Honduras, la mayor provincia de Centroamérica. Sus principales ciudades eran Comayagua y Tegucigalpa. Ambas se disputaban la sede de la administración colonial, poniendo en evidencia los conflictos entre los diversos intereses locales, así como la virtual fragmentación socioeconómica de esta gobernación.

En la costa del Caribe el control hispánico se limitaba al puerto de Omoa (donde se había erigido una fortificación durante la primera mitad del siglo XVIII) y al pequeño puerto de Trujillo, que en estos años se convirtió en centro de intercambio ilegal con ingleses y holandeses. Al este del puerto de Trujillo, los españoles, incapaces de ejercer su soberanía, tuvieron que tolerar la expansión de la etnia afro aborigen de los misquitos, apoyada militarmente por los ingleses de Jamaica. Como analizaremos posteriormente, la presencia inglesa y misquita en la costa caribeña se extendió desde el este de Trujillo hasta la desembocadura del río San Juan, pero sus actividades (contrabando, ataques se saqueó y captura de indígenas y esclavos negros de las colonias hispanas) se extendieron hasta las islas de San Blas, frente a Panamá.

En el área del Pacífico de Honduras, se encontraba Choluteca, territorio que en cierta forma era una prolongación de las tierras planas del norte de Nicaragua. En esta región predominaba la producción ganadera mular, orientada al abastecimiento de acémilas para los centros mineros del interior de Honduras, como hacia el lejano istmo panameño.

La Producción

Luis Mariñas Otero describe en Honduras tres períodos de exportación, la edad de los metales, del cuero y del banano; pero debe agregarse el período de las plantas medicinales, por la incidencia que esos productos tuvieron en el valor monetario y en las cantidades remitidas a España.

Si el oro y la plata maravillaron a los conquistadores españoles, porque los encontraron en abundancia en Honduras, también las plantas medicinales representaron un renglón de importancia. Gonzalo Fernández de Oviedo escribe que en Honduras hay unos árboles que en ninguna otra tierra de Indias (excepto en México) no se han hallado, que los cristianos llaman liquidámbar y es buena cosa, en especial para sahumerios y para el mal de la madre, puesto en el ombligo de la mujer; es de muy gentil olor y medicinal y se lleva a Castilla por mercadería para diversos efectos.

A su arribo a Trujillo, los primeros pobladores españoles tenían vida ancha y encontraron o cultivaron los productos de mayor demanda en España; a Honduras la describían como tierra sana y fructífera, de muy buenos aires y aguas, de mucha montería y grandes pesquerías.

La zarzaparrilla (smilax médica) apenas se emplea en estos días, pero en el siglo XVI y XVII se utilizaba como depurador de la sangre y contra la sífilis. En el reinado de Felipe II (el Prudente, rey de España, 1527-1598, monarca enérgico, perseverante y hábil diplomático; en su reinado florecieron las artes y las letras, y también las guerras) era muy cotizada y se prefería la de Honduras. El mismo Felipe II la utilizaba; cuando en 1569 se le envía zarzaparrilla desde Sevilla, se le remite de la de Honduras, porque era de mejor calidad. Los súbditos del rey se la remitían para que se le quitase el dolor que sentía en las piernas, y parece que le fue efectiva la planta, pues siempre pedía con preferencia de la Honduras.

Los precios de la zarzaparrilla en Sevilla, en 1568 y 1570, fueron de 1,000 y 375 maravedíes la arroba y correspondía a la que se traía de España; mientras que la de Honduras se mantuvo en 15,000.00 maravidíes la arroba, o sea 214 dólares de hoy. Del 1564 a 1581, Honduras exportó a España 16,307 arrobas; y aunque se llevaba a España de México y Las Antillas, la principal abastecedora era Honduras.

Durante la segunda mitad del siglo XVIII, paralelamente al incremento poblacional, se produjo el desarrollo de las actividades productivas. Por otro lado, Europa también aumentó la demanda de productos americanos en el curso de la segunda mitad del siglo XVIII. Aunque la plata mantuvo la preponderancia en las exportaciones hispanoamericanas, otras producciones se sumaron al flujo de exportación hacia Europa.

El añil o índigo tenía un amplio mercado en Europa, utilizándolo como tinte, empleando el color azul obtenido de esta planta para la coloración de textiles. Su cultivo llegó a construir una de las principales exportaciones centroamericanas durante las dos últimas décadas de la Colonia, en Nicaragua, El Salvador y Guatemala. En Honduras, la región de Gracias a Dios fue la principal zona añilera.

Desde mediados del siglo XVIII el incremento de la demanda europea de productos como el tabaco, el cacao, los cueros y el añil favorecieron el crecimiento económico en regiones antes secundarias del imperio hispánico en América. En Centroamérica el añil fue el «producto motor», que vino a dinamizar diversas producciones locales y a favorecer el comercio interregional. El añil o jiquilite (indigofera tinctorea) existía en tiempos prehispánicos como planta silvestre, en las áreas bajas del Pacífico centroamericano.

Al finalizar el siglo XVI, prácticamente en todas las provincias de la Audiencia de Guatemala, los españoles habían establecido cultivos y obrajes de tinte añil. Su objetivo era exportarlo a Europa, donde disponía de un buen mercado. También se necesitaba en regiones de producción textil de Hispanoamérica en Puebla (México), así como en América del Sur: Cajamarca y Arequipa (en Perú) y en la sierra andina del actual Ecuador.

Durante el siglo XVII y primera mitad del XVIII disminuyó la demanda europea de añil, por lo que las exportaciones del tinte se mantuvieron estancadas. Un cambio en la anterior situación comenzó a producirse hacía mediados del siglo. La manufactura textil en Inglaterra y Cataluña se había expandido notablemente, aumentando en consecuencia la demanda de colorantes para textiles.

Los comerciantes de Guatemala controlaron las crecientes exportaciones del añil centroamericano hacía los puertos españoles. Aunque se incrementó el comercio directo entre el Golfo de Honduras y España (empleando los puertos de Santo Tomás de Castilla, de Omoa y de Trujillo), la mayor parte de envíos de tinte hacia Europa se realizaron por medio del puerto mexicano de Veracruz.

En el decenio de 1760-1769, el incremento de la producción añilera en El Salvador incentivó el desarrollo de la actividad ganadera en Honduras y Nicaragua, pues los centros de producción del tinte requerían de ganado, tanto para el alimento de los trabajadores (carne) como para la fabricación de los «zurrones de cuero» empleados en el enfardaje del polvo tintóreo.

Comunicaciones y comercio

Desde 1744 se había promovido el intercambio directo entre el Golfo de Honduras y la península Ibérica. En este año- como indicamos más arriba- se instauró el régimen de «Navíos Sueltos» en Centroamérica. En 1781 se autorizó a los puertos de Omoa, Trujillo (Honduras) y Santo Tomás de Castilla (Guatemala) para que comerciaran directamente con la metrópolo. De hecho fue una disposición sin trascendencia, pues Santo Tomás de Castilla había sido autorizado para comerciar con la península Ibérica desde su establecimiento en el siglo XVII. Por otro lado, aunque los puertos de Omoa y Trujillo se utilizaron en la exportación de añil hacia España, no pudieron desplazar la tradicional ruta terrestre hacia Veracruz y la comunicación marítima con España a partir de este puerto. Las causas de esta situación fueron principalmente de orden geográfico y militar: primero, porque nunca hubo una ruta adecuada de comunicación entre la capital y los puertos del Caribe. Por otro lado, debido a la frecuente interrupción del comercio a lo largo de la costa hondureña, tanto por las incursiones enemigas como por los ataques a los barcos españoles en el Golfo de Honduras. Por ello, las exportaciones de Centroamérica hacia España no pudieron realizarse por los canales de comunicación que la Corona intentó revitalizar.

Mercados Internos y Rutas Comerciales

El principal obstáculo para transportar los productos de la colonia al mercado europeo no era atravesar el océano Atlántico sino llegar a él. Las zonas agrícolas más productivas estaban situadas cerca de la costa del Pacífico y separadas de la costa atlántica por un cerco de montañas. El transporte a los puertos representó siempre la parte más grande de los costes de transporte. En años malos, cuando los bucaneros o los ataques directos de potencias extranjeras introducían un elemento de peligro al comercio a través del Golfo de Honduras, era necesario enviar los trenes de mulas cargados de mercancías hasta el puerto de Veracruz. Los principales puertos del Atlántico eran Izabal, que sustituyó a Bodegas de Golfo Dulce en 1803 y Santo Tomás en Guatemala; Omoa y Trujillo en Honduras, que se dedicaban en buena medida al contrabando. En el Período Republicano, después del período colonial y los primeros años que siguieron a la Independencia la mayoría de las exportaciones salía por los puertos del Caribe, Belice era, en última instancia, el vínculo con los puertos de Europa. Izabal, Omoa y Trujillo funcionaban principalmente como puntos de transbordo para mercadería que los barcos de cabotaje llevaban a Belice.

Históricamente, la economía hondureña se vinculó con el mercado mundial en su papel de proveedor de metales preciosos como Plata, Oro y en escala menor de productos agrícolas, tales como Añil, Zarzaparrilla, Cañafístula , Grana y Cacao. El principal mercado fue España. La irregular topografía conspiraba contra el desarrollo, pues la ausencia de vías de comunicación y mano de obra, a causa del colapso demográfico de la economía extractiva de metales, fueron factores que contribuyeron a configurar una estructura económica de un solo producto que dependía siempre del comportamiento del mercado externo para determinar su auge o depresión. Considerada Honduras, un País de muchos recursos naturales, su panorama económico siempre se le presenta sombrío. Sus principales artículos de consumo eran importados de Europa y Filipinas. El famoso Galeón de Manila era muy esperado por las principales familias en los Puertos para adquirir productos suntuarios como telas de seda, especies, fantasías orientales. La primera balanza de pagos entre lo que producía y lo importado fue deficitaria.

La economía hondureña, se centra en las siguientes actividades: a). Minería, b). Agricultura, y c). Ganadería.

1.- La Actividad Minera se organiza alrededor de la explotación de la Plata y el Oro. Las Minas de San Miguel de Tegucigalpa, Santa Lucia, Guascoran, Cedros, Yuscarán., son las más importantes: Durante el periodo colonial se explotaron alrededor de 400 minas. Las minas de oro de Yuscarán y Choluteca y las cuencas auríferas de Olancho caracterizan un periodo de prosperidad en el Siglo XVI y parte del XVII. La actividad minera contribuyó a diversificar la producción agrícola y ganadera, al requerir de productos de consumo para los trabajadores y la crianza de mulas y bueyes para transporte y acarreo de materiales, respectivamente.

2.- La Agricultura, caracterizada por los Encomiendas y Repartimientos, inicia una diversificación con el crecimiento de la actividad minera. La zarzaparrilla, el Liquidámbar, el añil, cañafístola, grana (cochinilla), Tabaco, Cacao, fueron productos de exportación. Otros productos de consumo local como la caña de azúcar, los cítricos, mangos, uvas (Comayagua y Trujillo) fueron importantes para la diversificación productiva.

3.- La Ganadería, siempre importante en toda la vida económica y social de Honduras, empezó en 1566 por la solicitud de vecinos de la Nueva Valladolid del valle de Comayagua. La crianza de ganado vacuno y caballar se extendió en todos los principales valles de Honduras. La Corona de la Virgen de Concepción de San Jorge de Olancho estaba hecha de cuero de la primera res sacrificada en ese lugar. Durante el siglo 18 y 19 fue su mayor importancia. Las exportaciones de ganado en pie, los cueros curtidos y los demás productos derivados tuvieron gran auge. En las grandes estancias ganaderas pastaban miles de cabezas de ganado. El papá de José Cecilio del Valle en la Villa de la Choluteca poseía un hato ganadero de más de 16,000 cabezas. El censo de 1801 del Intendente Ramón de Anguiano, describía un hato ganadero de 500,000 de ganado vacuno y 50,000 caballar y mular.

FIN DEL MONOPOLIO COMERCIAL

El contrabando de productos europeos, que se generalizó en el XVII con la constante interrupción de las comunicaciones oficiales, alteró la pauta de intercambios americanos, e inició, aunque ilegalmente, un sistema de libre navegación y de ruptura del rígido sistema de monopolio, que no funcionaba. La libertad de comercio con potencias extranjeras acabó por ser inevitable, dada la incapacidad española de producir lo que las Indias requerían. El derecho de asiento, y el navío de permiso, flota hispana pudiera navegar un barco inglés de 500 toneladas con productos propios para la venta. El navío fue la excusa de un contrabando legalizado. Así, cuando las reformas borbónicas introdujeron, como veremos, el llamado «libre comercio», no hacían sino sancionar legalmente algo que venía existiendo desde hacía bastante tiempo.

Carlos III firma el decreto que pone fin al monopolio del comercio con América, pintura de Pedro Pablo Montaña en el antiguo Palacio de la Aduana, hoy Gobierno Civil de Barcelona. Esta decisión, tomada cuando el sistema de monopolio no funcionaba, abrió, no obstante, un período de gran prosperidad para la periferia peninsular.

La liberación de comercio con América, es decir el fin del monopolio gaditano y la posibilidad de que los puertos de España y de las Indias comerciaran entre sí, se promulgó en 1778, cuando el sistema de monopolio ya no funcionaba. Así se reconocía una situación de hecho. Legalmente se autorizó sólo a 13 puertos españoles y a 22 de las Indias, dejando a un lado, en principio, a los del golfo de México.

Aunque la causa no fuera esa medida, los intercambios crecieron espectacularmente de 1778 a 1796, período en que aumentó en cuatro veces el valor de las exportaciones españolas a las Indias; dentro de ellas los productos españoles pasaron a ocupar del 40 al 30 por 100. En sentido contrario, el 25 por 100 de las exportaciones en el mismo período fueron productos agrícolas (azúcar, tabaco, cacao y algodón).

Vida Social

Dentro de este marco, de complejas transformaciones políticas y económicas de la primera mitad del siglo XIX, la vida diaria continúa, entre el mercado, la casa, la iglesia o el sembradío, y se forjan elementos de la vida social que aún hoy tienen vigencia.

En esa época, al igual que hoy, las calles cobraban vida con una variedad de actividades: músicos, soldados, prostitutas, peleas callejeras y ferias. Las celebraciones oficiales se hacían con el infaltable Te Deum, dianas, iluminaciones, repiques de campañas, juegos de pólvora y salvas de artillería.

Ricardo Fernández Guardia, recoge una narración de Wilhelm Mar, sobre un día de mercado en San José: «El Sábado es el de mercado y las amas de casa se proveen de legumbres para toda la semana. La gran plaza se cubre de barracas cubiertas de lienzo, en las que el pequeño comercio pone también en venta todos los productos de la industria extranjera. Campesinas jóvenes, con sus trajes pintorescos y puestas en cuclillas en el suelo, ofrecen huevos, frutas, mantequilla, etc. Vienen indios al mercado trayendo maíz y cacao. Vendedores ambulantes, muchachos de nueve a diez años, circulan con su pacotilla, la que a menudo se compone de pocos artículos, tales como a agujas, hilo y cintas».

Fuente: http://www.historiadehonduras.hn

Piratería

Hagamos una breve acotación estadística: en todo el siglo XVI los metales preciosos representan el 95 por 100 del valor de todas las exportaciones americanas a Europa: de ese valor total el 80 por 100 corresponde a la plata, el 19 por 100 al oro y el 1 por 100 a las perlas preciosas procedentes de las costas venezolanas. De toda esa producción una cuarta parte se quedaba en las Indias para moneda (los famosos pesos) y gastos suntuarios diversos, y el resto viajaba a Europa o Asia.

Se ha calculado que durante el siglo XVI, incluyendo el contrabando. Europa recibió de América más de dieciocho millones de kilos de plata. Las consecuencias fueron importantísimas: aumento del volumen de moneda circulante, cambios en las relaciones con Asia y talvez cierta contribución al aumento de precios e inflación europea del siglo.

El comercio trasatlántico general, incluyendo el de la plata, era muy lento y costoso. Los productos de Chile o del Perú llegaban al puerto del Callao (barrio de Lima) desde donde navegaban a Panamá: allí atravesaban el istmo en recuas de mulas y alcanzaban, al otro lado, el puerto de Nombre de Dios (más tarde Portobelo). De allí a Santo Domingo, donde concluía otra ruta marítima que salía de Veracruz recogiendo la plata mexicana.

El comercio trasatlántico general, incluyendo el de la plata, era muy lento y costoso. Los productos de Chile o del Perú llegaban al puerto del Callao (barrio de Lima) desde donde navegaban a Panamá: allí atravesaban el istmo en recuas de mulas y alcanzaban, al otro lado, el puerto de Nombre de Dios (más tarde Portobelo). De allí a Santo Domingo, donde concluía otra ruta marítima que salía de Veracruz recogiendo la plata mexicana.

Desde La Española ambas expediciones, unidas y con protección militar, emprendían el viaje a España. Desde 1564 se enviaba una flota anual a México y otra a Panamá y Sudamérica. En Acapulco, en la costa pacífica de México, concluía, a su vez, la travesía del galeón de Manila que, desde 1565, traía sedas y lacas chinas que intercambiaban por la plata mexicana. La complicada y lenta ruta a las Indias era el único procedimiento aceptado de intercambio, dado el carácter de monopolio comercial. El encarecimiento de los productos europeos fue una consecuencia inevitable. Una barrica de vino español, un tonel de aceite, una pieza de paño que en Sevilla resultaban ya más caros que en el resto de España, al llegar al primer puerto americano costaban cinco veces más: diez veces más en el centro de México y hasta veinte veces más en el Potosí. Entre los factores que encarecían los precios hay que destacar la navegación en convoyes protegidos, que alargaba la duración del viaje (se navegaba a la velocidad del buque más lento) y aumentaba el tiempo perdido en puertos por transbordos, carga, descarga, reparaciones y esperas. Según Chaunu, en el período de dos años una flota dedicaba dieciocho meses y medio a actividades de «tiempo muerto» y cinco meses y medio a navegar. Al alargar el recorrido se aumentaban costes, pues en cada buque se cargaban unos 700 u 800 kilos de víveres, vino y agua por tripulante. En el siglo XVII el aumento de volumen de los navíos-que pasan de 300 a 700 o 1000 toneladas-permitió dedicar mayor porcentaje a la carga.

El contrabando, no obstante, constituyó la gran tentación; se ha dicho que entre 1650 y 1760 fue superior en volumen al tráfico oficial. Era práctica habitual de los mineros, de los mismos oficiales reales encargados de controlar la cantidad de mineral producid, de los comerciantes de las etapas intermedias, o de los mismos marineros andaluces, llamados metederos que, sus barcas hasta los grandes navíos poco antes de que la flota de Indias, acudían en sus barcas hasta los grandes navíos poco antes de que la flota llegara al puerto de Sevilla o de Cádiz. Porque así se ahorraban la parte de metal que la Corona se quedaba en concepto de impuesto, ya que el subsuelo pertenecía al rey, que lo arrendaba a particulares (el llamado «quinto real» que solía ser un porcentaje algo inferior).

¿Hasta qué punto podemos fiarnos de las cantidades declaradas en las estadísticas oficiales, si todos se benefician del sistema?

Hubo una forma muy fácil de controlar a los mineros de la plata, puesto que, para obtener el mayor beneficio del mineral de plata, se debía utilizar el procedimiento llamado «sistema de patio» o amalgama de mercurio y mineral molido. Y como el mercurio sólo podía proceder de dos minas, Almadén en España o Huancavélica en Perú, y ambas eran de monopolio real, por la cantidad de mercurio que un minero pedía cabía deducir la cantidad de plata que purificaba y exigírsele el porcentaje correspondiente.

La producción de plata aumentó desde mediados del siglo XVI hasta las primeras décadas del XVII, obteniéndose en Perú los mayores porcentajes. Luego, agotado el mineral más próximo a la superficie, se inició un declive de producción en el resto del siglo XVII.

En cuanto al oro, sólo fue rentable en Antioquía (Nueva Granada) donde lo trabajaban cuadrillas semi-autónomas con grandes porcentajes de negros. El mineral se exportaba por Cartagena de Indias.

Desde una perspectiva general, más amplia, la unidad económica americana del siglo XVII fue la región: centrada en la ciudad, era una unidad bastante autónoma, provista por las haciendas vecinas, pero que también intercambiaba sus excedentes con otras regiones americanas, De Europa sólo se importaban minerales inexistentes en el continente, vinos o aceites y objetos de lujo. El resto se obtenía en América. Una amplia red de caminos recorridos por recuas de mulas transportaba no sólo los metales preciosos a los puertos, sino muchos otros productos de una región a otra, tanto los que llegaban de Europa a los puertos importadores, como los productos locales. Así la harina de México se transporta a las islas del Caribe, donde no se aclimató el trigo, intercambiándola por los productos españoles que dejaba la flota al vaciar sus bodegas antes de emprender el regreso a España. El cacao viajaba de Venezuela a México. El trigo y el cobre chileno ascendían al Perú. Entre las colonias portuguesas del Brasil y las españolas del Río de la Plata había un activo comercio del cuero.

El Alto Perú minero significaba una potente demanda de todo tipo de productos alimenticios, de pieles, sebo y mulas; de esa demanda vivía todo el norte argentino y las comarcas del Perú y Chile. Los capitales del Perú acudían hasta Acapulco, atraídos por las sedas y artículos chinos de lujo que llegaban en el «galeón de Manila».

En resumen, mientras no obstaculizara los planes del monopolio peninsular de la plata y de los productos españoles, mediante el lento sistema de las flotas, se toleraba el comercio americano interprovincial, de tal manera que las Indias atravesaron la crisis del siglo XVII sin apenas notarla. También ayudó a sobrellevarla el contrabando de productos europeos llevados a las Indias.

¿Comerciantes o contrabandistas?

No podremos comprender el funcionamiento económico de las Indias sin analizar el importantísimo papel que desempeño el comercio europeo ilegal.

La enorme expansión del nuevo continente impedía que España pudiera defenderlo frente a otras potencias y evitar que éstas comerciasen o se estableciesen en el Nuevo Mundo. Muchos países se dedicaban a este tipo de intercambios: tanto Portugal, que durante todo el siglo XVI había recorrido las costas africanas para luego, doblando el cabo de Buena Esperanza en 1487, llegar a la India en 1498, como Inglaterra, Francia, las repúblicas italianas y, más tarde, los Países Bajos.

Las expediciones no castellanas a América se iniciaron a comienzos del XVII y pronto, a imitación del ejemplo español o aprovechándose de él, se añadiera el deseo de establecer colonias de población en algunas zonas poco controladas por la corona española. Todas las potencias europeas encontraron su oportunidad dorada en las numerosas islas del Caribe, muchas de ellas deshabitadas, que permitieron establecer colonos, situarse en la ruta de los galeones españoles, mantenerse gracias a la abundancia de ganado e intentar incluso un comercio propio de exportación a Europa de pieles de ganado primero, y luego de azúcar.

En época de guerra los conflictos se extendieron a las aguas americanos buscando siempre el beneficio personal. Los hugonotes franceses, por ejemplo, saquearon en 1555 La Habana y en 1564 la Florida. Llegaron luego los continuos ataques de los ingleses por parte del terrible (para los españoles) o brillante marino (para los ingleses) Francis Drake. Y dese 1595, los holandeses.

La rivalidad europea se traslada a las colonias.

Los Países Bajos, que eran vasallos de los reyes de España, se rebelaron e iniciaron una guerra de independencia que acabó en una tregua de doce años en 1609. Desde ese año lanzaron una gran ofensiva naval en América que consiguió capturar la flota que llevaba la plata a España y ocupar la zona de Pernambuco y todo el noreste del Brasil, que conservaron hasta 1654. Por los mismos años se instalaron en las islas de Aruba y Curacâo que transformaron en auténticas bases comerciales.

En 1625 el Caribe es ya un mar internacional con predominio holandés. Enfrentados militarmente con Inglaterra, la primacía de los Países Bajos va siendo sustituida por la inglesa a mediados de siglo. En 1638 habían ocupado Belice, en el istmo, y en 1665 Jamaica, en el Caribe, importante base naval hacia el continente; dominaban también algunas de las pequeñas Antillas. Francia, que ya se había situado en ese mismo grupo de islas, en 1674 ocupó la costa de la Guayana y en 1697, asestando un duro golpe a las defensas españolas, la mitad oriental de la española, o Haití, la primera isla en que se asentaron los europeos en el Nuevo Mundo.

Además del ataque, el saqueo y el asentamiento todas las potencias europeas se dedicaron en el Nuevo Mundo a una actividad honrada pero que las leyes españolas impedían: el comercio de sus productos o de esclavos africanos, comercio que denominamos «contrabando». Como hemos visto, España mantuvo el monopolio comercial de Sevilla y de los barcos y comerciantes españoles, que seguían unas rutas fijas y trataban sólo con unos puertos americanos determinados.

A los barcos no españoles les estaba vedado el comercio de las Indias.

El encarecimiento de precios, debido al monopolio y a la rigidez comercial, explica el atractivo del mercado americano para las potencias europeas que producen lo que América desea comprar. Para los colonos, el contrabando era también la gran oportunidad de comprar barato y pagar con la plata americana tan deseada por los europeos. Al contrabando sólo se oponen los oficiales reales – que podían ser sobornados-y los comerciantes americanos que, oficialmente, estaban obligados a respetar el sistema de monopolio. Si en la historia europea se considera que el siglo XVII es un siglo de depresión, en América corresponde a una época de disminución de los contactos con Europa. América se replegó en sí misma, en ciudades crecientes y articuló mecanismos comerciales internos. Aunque alejadas entre sí y fieles a la idea de la posible autosuficiencia, se produjo de hecho una integración económica americana.

TRUXILLO 1632-1633

No obstante que se había terminado la guerra con Holanda, sus súbditos, dedicados a la piratería continuaron asolando los puertos centroamericanos. Así, en 1632 Trujillo vuelve a ser el blanco de los piratas, habiendo desembarcado en seis urcas y dos pataches, pero contando esta vez el puerto con nuevas defensas, se pudo repeler el ataque pirata.

El 15 de julio de 1633, Trujillo es atacado nuevamente por ocho naos grandes saqueando la ciudad, quemándola y llevándose sus canoas. Con este ataque el puerto queda completamente inhabitable para el comercio, ya que muchos de sus habitantes se trasladaron a otros lugares que presentaban más seguridad y los comerciantes deben haberse vuelto más desconfiados para poder remitir mercaderías al puerto. No obstante, el puerto se volvió a rehacer y se le dotó de nuevo material defensivo.

PIE DE PALO Y DIEGO EL MULATO

En el siglo XVII fueron cuantiosos los daños causados por los piratas al comercio en Centroamérica.

En un principio los puertos más afectados fueron los situados en la costa norte de la Audiencia. Puerto de Caballos fue asaltado en 1603, por el pirata Pie de Palo y su aliado y compañero Diego el Mulato. Los piratas sorprendieron al joven capitán Juan Monasterios cuando estaba en las operaciones » de cargar dos navíos con productos de la tierra».

El 18 de febrero de 1603 se entabló un combate en el que fue derrotado el valiente capitán, debido a su inferioridad numérica.

DIEGUILLO

En 1641, la ciudad y puerto de Trujillo fue atacada nuevamente por cuatro naos, permaneciendo 25 días en dicho puerto los piratas, capitaneados por Diego Díaz o Dieguillo. Los piratas ya no se conformaban con saquear puertos ni las embarcaciones en altar mar sino que también buscaban centros en dónde poder abastecerse, reparar sus naves, y que les sirvieran como base para atacar las embarcaciones que se dirigían a los puertos. Tal es el caso de la ocupación que en 1642 hicieron de la isla de Roatán los piratas ingleses, que en adelante, por su posición estratégica, usaron como base para atacar los navíos que se dirigían a los puertos de Caballos, Trujillo y a las bodegas del Golfo Dulce.

Los ataques piratas, lejos de disminuir, se produjeron con más frecuencia, en los puertos de América. Esto dio lugar a que se mejoraran las fortificaciones de los puertos de Veracruz, Cartagena, La Habana y San Juan de Puerto Rico, en contraste con el deficiente sistema defensivo de los puertos de la Audiencia de Guatemala.

JUAN NAU, EL OLONES

Tanto la costa norte como la del sur continuaban siendo víctimas de las depredaciones de los piratas. Así, 1672 fue atacado puerto Caballos por el pirata Juan Nau, más conocido por el Olonés. Don Tomás Auyón refiere que como «Nada que robar halló en las tiendas, mandó incendiarlas e hizo poner en tortura a sus dueños para que confesaran donde tenían sus riquezas. Luego se dirigieron a la villa de San Pedro Sula».

LUIS AURI

El General Luis Aury, a ratos capitán, comandante o comodoro, corsario siempre fue un aventurero de origen francés (1788-1823) que desde 1810 participo en las luchas corsarias en el Caribe.

En 1819, cuando Bouchard atacaba en el Golfo de Fonseca, los barcos de Aury realizaron una incursión que tuvo por meta el puerto lacustre de Izabal, tomando el castillo de San Felipe que defendía esta vía de comunicación, única y difícil salida de la capital del reino hacia las aguas del Atlántico. Recogieron importante botín y lograron la clausura de la ruta ante la inseguridad resultante de la acción corsaria.

El desembarco en Trujillo fue largamente estudiado y el mismo Aury cuenta que previamente envió emisarios y espías a esta plaza y a Omoa, en el deseo de preparar un levantamiento popular que respaldara a sus fuerzas, que con ser numerosas no estaban en condiciones de mantener una ocupación prolongada. El jefe corsario atribuye a la denuncia de algunos europeos que había entre los indios de la Mosquitia el que el Gobernador de Trujillo resultara prevenido, ante lo cual aquel «tomó todas las medidas de defensa apoyado en más de mil hombres del interior con que se reforzó», por lo que al desembarcar su infantería en número de cuatrocientos, en lugar de la explosión insurgente que según sus planes debía producirse, se encontró con una defensa bien preparada que hizo estéril el intento a pesar del valor de sus hombres.

El corsario perdió cuarenta hombres entre muertos y heridos y los caballos desembarcados, resultando averiados cuatro de sus barcos.

Reembarcada la tropa, la flotilla se dirigió a Omoa, rindiendo el puerto el 25 de abril y haciendo buen botín ya que los defensores lo entregaron a discreción mientras buscaban refugio en la fortaleza de San Fernando, calificada por Aury como » sepulcro de hombres vivos». Los corsarios ocuparon las alturas que rodean al castillo y por varios días la bandera azul y blanca flameó en el puerto, pero el 6 de mayo el sitio fue levantado y abandonada la conquista.

Mientras duró la ocupación, el principal defensor de Omoa, Capitán Eusebio Menéndez, requirió la ayuda del Gobernador de Honduras, Tinoco de Contreras, que recién pudo salir de su sede en Comayagua el 8 de mayo, llegando a Omoa cuando ya los corsarios se habían retirado.

Aury hostigó nuevamente a Omoa en setiembre del mismo año 1820, según lo informa a las autoridades centrales de Guatemala el propio Ayuntamiento de Omoa. Lo real es que en forma constante los españoles sintieron la amenaza de los barcos rondando las costas del istmo, al igual que los criollos independientes se veían apoyados en sus pretensiones por esa presencia invisible y poderosa, pronta al golpe audaz, terrible en la ejecución y rápida en la retirada.

Un funcionario de la Real Hacienda, D. Ramón Muñoz, en carta fechada en Tegucigalpa el 5 de enero de 1821, se dirige a su superior, D. José Velazco, informándole sobre varios sucesos que afectan a la provincia de Honduras, entre ellos el rumor de que los Zambos Mosquitos le habían vendido al corsario Aury el cabo de Gracias a Dios.

GUILLERMO PARQUEIRO

William Parker- o Guillermo Parqueiro, como lo llamaron los españoles- después de realizar grandes pillajes en la Española vino a Centro América en el período 1578 a 1580. Se le volvió a ver en 1598, en que llega a Puerto Caballos, conducido por Juan Venturate. En este año se hace de una buena cantidad de «tinta de añil, zarza, cueros, bálsamo, liquidámbar, cacao, vainillas y otros géneros preciosos, que estaban prevenidos y a punto para la carga de los navíos de España».

El presidente Criado de Castilla, ante la amenaza de Parqueiro, dispuso que siempre estuviese lista la gente de Trujillo, Olancho, Yoro y otros lugares de la costa hondureña, en la que nunca había tranquilidad. La misma escuadra, al mando de Antonio Shelley, aliado de Parker, merodeó por algún tiempo en el litoral.

En las postrimerías de 1599 y a principios del 1600, Parker se presentó en Puerto Caballos. en llegando, bajo sus bateles para saltar a tierra, pareciéndole que la guarnición española era poca. Trescientos cincuenta ingleses bien armados ganaron la playa en la que les esperaban sesenta infantes españoles. Pronto principió el combate, disparándose los arcabuces, y cuando los enemigos creían suya la victoria, se vieron de improviso atacados por retaguardia por ciento veinte jinetes armados de lanzas y medias lunas, que en un momento les hicieron cuarenta y siete bajas. Huyeron hacia sus botes, y la lección recibida fue tan eficaz que durante tres años no volvieron a asomar por aquellos contornos.

Los Corsarios

Hasta el siglo XVI pirata y corsario venían a ser una misma cosa. Pero a partir de entonces comenzó a precisarse el significado de cada una de estas palabras, porque ciertos piratas y algunos hombres de mar fueron legalmente autorizados para interferir los tráficos marítimos de determinados países, mediante un documento llamado letra o patente de corso, librada por un soberano. El pirata dejaba así de ser un ladrón y se convertía en un combatiente honrado. Un ejemplo: cuando Isabel de Inglaterra estaba en guerra contra Felipe II de España, concedió a Hawkins, Francis Drake y otros, letras de corso que les autorizaban a destruir y saquear las naves mercantes hispanas mientras durase el estado de guerra entre ambos países.

Además de la patente de corso existió asimismo la carta o patente de represalia, que autorizaba al armador que se había visto perjudicado por la acción de los corsarios a resarcirse con lo que pudiera sacar de cualquier nave de la misma nacionalidad de la que le había robado. Así sucedía que, entre represalias y contra represalias, nadie podía saber a ciencia cierta quiénes eran los piratas, quiénes los corsarios y quiénes los navegantes honestos que se defendían de unos y otros o que intentaban recuperar lo que les había robado.

También era distinto el tratamiento que piratas y corsarios recibían cuando caían prisioneros: comúnmente, el pirata era ahorcado en el mástil de la nave; en cambio, el corsario, si escapaba de la muerte en el combate, era conducido a una prisión o, como máximo, encadenado al banco de una galera.

La conclusión es que al pirata se le considera ladrón, mientras que el corsario es un combatiente.

Los Filibusteros

Los filibusteros eran más piratas que corsarios. El filibusterismo no se preocupó nunca de obtener patentes de corso de ningún soberano. Estos piratas tuvieron por escenario de sus hazañas las aguas que bañan las Antillas y la costa de América Central. En su origen aventureros, desertores y malhechores de toda clase abandonados aquellos mares por los españoles, holandeses, ingleses y franceses en el curso de las guerras del siglo XVI en el Atlántico occidental. La actividad inicial de los filibusteros fue salar y vender la carne de los toros y que cazaban en las islas donde habían sido desembarcados y abandonado. Por estos se les aplicó también el nombre de bucaneros, derivado de buscan, que significa carne salada.

El partido de los filibusteros, o sea de los que trabajaban por la emancipación de las que fueron provincias ultramarinas de España. Filibusterismo. Los filibusteros, por otro nombre Hermanos de la costa, en su origen fueron los sucesores de los bucaneros. Su desarrollo data propiamente del siglo XVII, cuando organizados en las costas de Francia e Inglaterra y al amparo de los Gobiernos de estas naciones, estableciendo se en la isla de la Tortuga, viniendo a ser ésta el punto de partida de sus excursiones piráticas contra los buques españoles. La situación de dicha isla era para ellos muy favorable, pudiendo desde ella estar al acecho de los buques y hacer irrupciones en las colonias españolas del mar de las Antillas. A lo que parece, los filibusteros formaban una verdadera sociedad secreta, y aunque ninguno de los autores que sobre esta clase de sociedades escribieron la menciona, los que tal afirman esbozan el reglamento por el que se regían, cuyos principales capítulos eran: « El primer barco capturado corresponderá en derecho al capitán o caudillo. El cirujano tendrá un haber de 200 escudos, y el que señale la presa, 100 escudos. La pérdida de un ojo en combate se indemnizará con 100 escudos, y la de los dos, con 600 escudos o seis esclavos, á elección del perjudicado. La pérdida de un brazo o una mano se indemnizará con 200 escudos; la de ambos brazos o manos igual que en la pérdida de los dos ojos. Si el valor de la presa no era suficiente a cubrir las indemnizaciones y gastos, la sociedad continuaba su campaña, y la primera presa que se hacía se destinaba a este efecto. Si la presa valía la pena de ser conservada, regresaban con ella a su sitio o punto de partida; se pagaban las indemnizaciones a los heridos y los honorarios del cirujano, capitán y demás y luego se procedía al reparto del botín». Hay quien señala incluso la bandera de los filibusteros, era negra, llevando en el centro un símbolo formado por una calavera y unos huesos cruzados debajo de ella. Dicen, además, que una vez izado aquel signo de muerte, era forzoso rendirse; de lo contrario, no había esperanza de salvación para el vencido. Entonces se disponían al ataque afilando sus armas y pidiendo auxilio y favor al Dios de los cristianos y a la Virgen María, y luego abordaban la nave enemiga o asaltaban la fortaleza, no perdonando la vida a ninguno de los que en ella se hallaban. En la segunda mitad del siglo XVII fue cuando los filibusteros obtuvieron mayor pujanza, datando de aquella época sus principales fechorías.

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Fortaleza de San Fernando de Omoa

Desde el siglo XVI, las posesiones y embarcaciones españoles fueron atacadas por piratas y corsarios ingleses, holandeses y franceses. En el siglo XVII, estas potencias europeas se preocuparon por apropiarse de territorios poco defendidos por los españoles. Inglaterra se interesó por conseguir una mayor penetración en la región del Caribe.

En la costa Mosquitia de Nicaragua, la presencia inglesa en la región se remonta a 1633, cuando una expedición enviada desde Bermuda y al modo del capitán Cammock desembarca en la zona del cabo de Gracias a Dios y luego ocupan Bluefields. Estos ingleses se dedicaron a actividades de trueque con los autóctonos, ofreciéndoles ropa, cuentas de collares y otros objetos.

La presencia inglesa en la costa Mosquitia alteró profundamente esta región, desde todos los puntos de vista: económico, cultural, ecológico y biológico. Durante la segunda mitad del siglo XVII, los sumus de las zonas aledañas al cabo de Gracias a Dios se habían mestizado, debido al aporte sanguíneo de los negros traídos por los ingleses, de manera que propiamente devinieron en zambo misquitos. Gracias al aprovisionamiento inglés de fusiles y machetes, este grupo se dedicó a actividades de saqueo y pillaje en las costas del Caribe de Centroamérica.

Los ingleses también establecieron sus propios asentamientos en la costa Mosquitia. Primero en el cabo Gracias a Dios, leugo en Bluefields y por últimos en Black River o Río Tinto. Los colonos británicos fueron atraídos por los productos silvestres locales como el pino rojo, la zarzaparrilla y el cacao. También establecieron algunas plantaciones de azúcar e índigo, empleando mano de obra esclava.

En conjunto hacia 1750 la población de estos sitios podía ascender a alrededor de mil quinientos ingleses, sin contar los indios ni los negros.

Desde antes de mediados de la centuria, la Corona española se interesó en organizar la defensa de la costa del Caribe, así como en elaborar un plan encaminado a desalojar a los ingleses de las costas centroamericanas.garitas.gif (104938 bytes)

En 1744, luego de realizar una inspección de las diferentes posiciones defensivas en el Caribe, el ingeniero militar Luis Díez Navarro elaboró un cuidadoso plan militar global de defensa en Centroamérica.

A principios de 1760, siguiendo el planteamiento anterior, se planeó un ataque coordinado hacia los diversos asentamientos ingleses establecidos en el Caribe centroamericano. La intención era enviar una expedición marítima y otra terrestre que, coordinando acciones, atacaran simultáneamente los asentamientos ingleses de Belice, Roatán y Mosquitia para evitar la huida de los colonos.

A partir de 1767, Carlos III envía a Centroamérica un equipo de cincuenta oficiales y técnicos españoles, con el fin de organizar una gran fuerza militar de treinta mil hombres. Pero los planes no pasaron del papel a pesar del envío de quince mil armas hacia Centroamérica. Al final solo pudo lanzarse otra expedición sobre Belice, y los ingleses retomaron la ofensiva, organizándose en Jamaica un ataque contra Omoa.

Al final los ingleses tuvieron que retirarse de Omoa, así como fracasaron en su intento de apoderarse de la ruta del río San Juan de Nicaragua. De manera que el sistema de defensa español, ataque combinado tantas veces pospuesto contra el asentamiento de Black River. La expedición terrestre, compuesta de cerca de 1,500 hombres, fracasó, no así la marítima que logró tomar Black River de nuevo. Pero los españoles, luego de permanecer cuatro meses, fueron finalmente desalojados por una expedición inglesa enviada desde Jamaica.

Después de estos años de enfrentamientos militares en el Caribe, la diplomacia trató nuevamente de resolver lo que no habían logrado las armas. La Convención Anglo-Española, suscrita el 14 de julio de 1786, permitió un arreglo negociado al diferendo entre ambas potencias: España autorizó a los ingleses de Belice para que continuaran la talla de madera en este territorio. En contrapartida Inglaterra se comprometió a desalojar las islas de la Bahía, Providencia, San Andrés, las islas del Maíz, así como los asentamientos en la costa caribeña de Honduras y Nicaragua. En virtud de estos acuerdos, al año siguiente, los colones ingleses y sus esclavos desalojaron Black River y otros sitios en la costa. Algunos emigraron a Belice, otros a Jamaica, isla de Gran Caimán o las Bahamas.

PRIMEROS PROYECTOS

Los primeros proyectos para fortificar el Puerto de Omoa datan de finales del Siglo XVII, a raíz de que el Presidente de la Real Audiencia de Guatemala, Enrique Enríquez de Guzmán, informara en 1685 a Carlos II, la urgente necesidad de fortificar un sitio de la región. En vista del aumento de establecimientos ingleses en Belice. Enríquez de Guzmán contaba para ello con algunas contribuciones de cabildos civiles y eclesiásticos de Guatemala, pero lo anterior quedó del Oidor de la Real Audiencia, José se formalizó la fortificación del Puerto de Omoa con el fin de evitar el comercio ilícito de los ingleses que, con sus bases de operaciones en Jamaica, controlaban buena parte del Caribe, Belice y algunas regiones costeras del Reino de Guatemala. En el plano por Manzola y Rebolledo se proponía una fortaleza de figura cuadrangular de sistema abaluartado.

FORTALEZA DE OMOA

Indudablemente el Castillo de San Fernando de Omoa es una de las grandes obras materiales que recuerdan la dominación de España en la América Central. Construido en la Segunda mitad del siglo XVIII con la mira de defender las costas del norte contra los corsarios ingleses que perseguían nuestro comercio. (P 208-209)

El ingeniero español, señor Navarro (Luis X) que visitó la América Central en 1743-1744. Reconoció entonces el fondeadero de Omoa; y en informe extendido por él en 1745 en la ciudad de Guatemala dijo a este respecto lo que sigue:

» Ese Puerto es el más seguro, limpio y recogido de toda la costa de Honduras. Por cuyo motivo me ha parecido a propósito que sea fortificado, a menos costo y riesgo que el de Trujillo.

Ofrece muchas comodidades:

1a. Podrán estar en él las embarcaciones, corsarios que S.M. tiene determinado se armen para limpiar la casta:

2a. Podrán llegar a él los registros× de este reino con mayor seguridad de sus bajeles y géneros; y concluirán su carga a esta capital (Guatemala) con menos costo, y más breve que del Golfo.

3a. Caren arán cuando lo necesiten, por ser puerto á propósito para astillero bajo tiro de cañon y tener a su inmediación maderas de cedros.

4a. Conseguirán hacer carga para regresar con más facilidad y menos costo que del Golfo, por estar más inmediato a la provincia de San Salvador, donde se dan las tintas que es el mayor renglón; como también se logrará el que algunos partidos que tienen minerales de plata y oro se pongan en corriente.»

Resultado de este dictamen fue probablemente la orden dictada por el rey para que en 1751 pasara a Omoa el teniente general señor Vásquez Priego, quien dispuso se emprendieran las obras de la fortaleza; allí murió ese jefe lo mismo que algunos de los individuos que con él fueron.

Para continuar la fábrica se discurrieron arbitrios, gravándose los añiles que se soportaban por lo puertos del sur y norte de estos países.

Algunos años después de principiada la obra tenía ya gastados en la construcción del fuerte más de 16 mil pesos el comercio de Guatemala, aunque una parte de esa suma se había invertido en la apertura del camino desde la capital del reino hasta Omoa.

La obra terminó en 1775, bajo el gobierno del mariscal don Martín de Mayorga.

Armamento que existía en 1768.

En el estado de las armas y milicias del reino de Guatemala, que se formó en 20 de abril de 1768, aparece que en el castillo de San Fernando de Omoa existían 6 cañones de bronce de á 24 once de hierro de á 48, ocho de a 13. Había además cinco pedreros de a libra desmontados y también gran cantidad de metralla, palanquetas, granadas, pólvora, herramienta.

Ocupación por los ingleses en 1779 (20 de oct)

Y campana del Gral. Gálvez para desalojarlos

Ocupado sin resistencia por los ingleses en 1779, acudió a recobrarlo con tropas de Guatemala, Chiquimula y Comayagua el gobernador general del reino, señor Gálvez (Matías de Gálvez).

Aunque en septiembre de 1821 dejo de ondear en él la bandera española, fue izada de nuevo en agosto de 1832, por consecuencia de la rebelión de Ramón Guzmán. Mas sitiado el Castillo, se rindió al cabo de algunos meses pagando con la vida su temeridad.

En el año 1854 fue también ocupado por fuerzas de Guatemala, que se hallaba en guerra con Honduras, siendo jefe de este último país el general Cabañas La escasa guarnición hondureña que allí existía estaba dispuesta a batirse con las tropas guatemaltecas que mandaba el general Zavala; pero el presidente general Carrera, que llegó a tiempo para evitar la refriega, consiguió que el fuerte se rindiese á virtud de una capitulación concluida entre él y el comandante de Omoa señor Medina.

BOSQUEJO DE HISTORIA DOCUMENTAL

La Bahía de Omoa, que en su historia reciente se ha convertido en un grande y salobre estanque, fue propuesto oficialmente en 1685 como sitio estratégico para la instalación de una fortaleza colonial española, debido a las condiciones óptimas de la bahía y su proximidad a Honduras Británica. Desde aquí la Corona Española podía proporcionar protección y provisiones para sus propias entradas, proveyendo abastecimientos a cambio de bienes de exportación a los colonizadores frecuentemente necesitados. Sin embargo, debemos recordar que el comercio y poder español en las colonias del Nuevo Mundo, a mediados del siglo XVIII, hacía mucho tiempo que habían entrado en decadencia. Esto podría implicar que un cierto número de irregularidades en la construcción y mantenimiento de una guarnición militar iban más allá de los problemas tradicionales ocasionados por la tardanza de las mal pertrechadas flotas de la Corona provenientes de España, La Habana o México.

Aceptación del plan final de dicha Fortaleza (propuesto por un cierto Conde de Aranda, Director General de Ingenieros de los Reales Ejércitos, el 15 de diciembre de 1756) era un compromiso económico que dio ligar a una innovación en el diseño militar. Evidentemente, el castillo de cuatro baluartes- de probada excelencia estratégica – fue relegado para dar paso a una construcción más barata. Por esto, aunque una fortaleza de tres baluartes siguiera teniendo un diseño controversial, tenía la clara ventaja de ser económica.
REAL.gif (18378 bytes). La Fortaleza misma, sin embargo, fue la última de una serie de fortificaciones principales construidas en Omoa. El Recinto Real, cuyas paredes aún se yerguen adyacentes a la Fortaleza, fue establecido como guarnición temporal para proteger los pertrechos, las tropas y los obreros en los comienzos de la construcción de la Fortaleza. Anterior en fecha y rodeando a El Real, aunque ya no visible sobre la superficie del terreno, había una empalizada de madera que databa probablemente del año de 1752, el mismo año en que se inició la construcción del Recinto.

Esta empalizada se levantó provisionalmente y, con toda probabilidad, fue derribada por los colonos españoles una vez que El Real fue defendible.

La estructura interior de El Real comprendía un conjunto de almacenes, oficinas administrativas, barracas, capilla, etc. tal como lo indicaba el Plano de Albares de octubre de 1756. Para 1779 tales edificios interiores habían sido sustituidos por dos almacenes que ofrecían un espacio adicional al proporcionado por las bóvedas dentro de la más amplia Fortaleza. Según parece, los edificios originales fueron desmantelados para aprovechar el material en la época del Ingeniero Murga (1769-1773) (Zapatero 1972:178)². Puesto que el muelle permaneció en el portón occidental de El Real, las paredes del Recinto probablemente fueron dejadas en pie como un obstáculo defensor, una vez que la actividad militar principal se concentró en la Fortaleza.

La construcción de la Fortaleza misma no se inició hasta el 18 de septiembre de 1759 y, a decir verdad, nunca fue terminada. El Brigadier Agustín Crame, el último emisario oficial citado por Zapatero, enviando a inspeccionar la Fortaleza en 1779, documentó el estado inconcluso de la construcción. Los dos estudios de 1972 confirmaron que a pesar de cualquier clase de labor que pueda haberse continuado después de 1779, jamás se concluyeron las obras principales de la Cortina Circular y del glacis. El presente estudio complementa las investigaciones de Zapatero y Téllez, dando un sinnúmero de detalles que ponen de manifiesto el estado inconcluso de las obras.

Demoras, insuficiencias, cambios y obras inconclusas marcan la historia de la construcción. El clima tropical, con su sofocante calor y lluvias torrenciales, infestado de enfermedades, debió ser solo uno de los obstáculos para el trabajo y la construcción. El sitio elegido para la Fortaleza resultó ser de arena marina floja que no fue estabilizada o reforzada antes de construir los cimientos, las grandes grietas visibles actualmente en la escarpa fueron el resultado de tempranos hundimientos de los cimientos en el lecho arenoso. Desde su ocupación más temprana, muchas de sus bóvedas pudieron haber tenido la misma atmósfera fungosa y húmeda que presentan también hoy.) El transporte de tierra para el relleno, de piedra de río, ladrillos y otros materiales de construcción era un asunto lento y costoso. La calidad de los ladrillo era baja, así se explica en parte la erosión de las bases de algunas paredes y la presencia de tantos ladrillos molidos y quebrados en los rellenos del piso.

Sin lugar a dudas, otro factor que complicó las cosas fue el cambio de los dirigentes de la construcción….cuando menos hubo tres ingenieros responsables de supervisar las actividades en dieciséis años.

La localización final de la entrada principal no se encuentra documentada hasta el 23 de marzo de 1770 y no fue reconocido el cambio en la correspondencia con la Corona sino hasta después del 28 de agosto de 1772, lo cual es un testimonio del largo lapso de tiempo que tomaba establecer la comunicación oficial. Este cambio de la entrada principal generó a su vez otros cambios, tales como la ubicación de las cuadras de los guardias, cuartos de oficiales en servicio, cuarto del comandante, etc., algunos de las cuales son claramente evidentes en la arquitectura aún en pie (cuartos de la guardia y oficiales en servicio en la Bóveda 11). Sin embargo, varios cambios y agregados importantes no aparecen en ningún plano oficial posterior al traslado de la entrada principal. Por ejemplo, la ubicación de las cocinas ni está documentada. Tampoco está clara la utilización concreta de veintiuna de las treinta y una bóvedas, debido a la ausencia de instalaciones fijas en ellas y de referencias en los documentos. Además, los cimientos visibles de los tabiques, al igual que aquellos expuestos mediante excavaciones controladas, revelan cuando menos tres casos en donde la construcción de paredes de tabique nunca se continuó sobre las superficies de los cimientos. Un mínimo de tres superficies de pisos nunca fueron terminadas.

La Fortaleza colonial, en su corta historia, se defendió dos veces de los ataques navales al imperio español. El 20 de octubre de 1779; la Fortaleza, aún inconclusa, cayó en manos de los ingleses por cerca de cinco semanas, siendo recuperada por refuerzos al mando de Matías de Gálvez procedente de Guatemala. Cuando ocurrió este primer ataque, la guarnición contaba con menos de 100 hombres, incluyendo oficiales, es decir con solamente 22o/o de la fuerza necesaria para una efectiva defensa. Más inadecuadas aún eran las municiones y abastecimientos: solamente veinticinco de sesenta y nueve cañones estaban presentes y en buen estado; se contaba con aproximadamente un 25o/o de las balas cañón y un 12.5o/o de los mosquetes necesarios; carecían casi completamente de plomo, piedra de chispa y pólvora. España no solo se había visto obligada a aceptar el compromiso de un diseño militar todavía no probado, aunque económico, sino que la Corona ahora también se encontraba incapaz de complementarla y abastecer con personal y pertrechos una pequeña instalación que había sido considerada lo suficientemente importante al iniciarse su construcción de tres décadas atrás.

En 1823 la Fortaleza se defendió con éxito contra el mercenario Luis Aury, pero no por contar con superiores fuerzas. La barrera natural de manglares al norte de la Fortaleza y la colocación estratégica de los cañones fuera de ella, contrarrestó la acción de los atacantes y los desanimó a seguir luchando.

El ataque de 1779 es, por varias razones, de particular importancia. Primera: la comunidad entera, de más de 200 casas, fue supuestamente incendiada hasta los cimientos, (mapa británico, circa 1779) creando, de ser así un contexto sellado precisamente fechable. Segunda: el Mapa de Crame, 1779, ubica e identifica muchos de los edificios en el exterior de la Fortaleza que pudieron haber sido destruidos por el fuego. Tercera: el Mapa de Martínez del 6 de febrero de 1780 ubica una fragata británica hundida durante la batalla, una verdadera cápsula de tiempo. Cuarta: el Mapa Británico de la batalla confirma y aclara la extensión de la construcción del fuerte y la localización de varios elementos, tales como la residencia del gobernador en La Loma y el horno de cal contiguo al fuerte.

No tenemos referencias históricas acerca de la comunidad ya reestablecida. Solamente fue posible suponer, en espera de confirmación, que la vida continuó como antes con la mismas familias, la misma industria y, muy posiblemente, con la misma ubicación de los edificios de la comunidad de 1779.

Después de la independencia de Honduras en 1821, la bandera española flameó una última vez en el Baluarte Sur. En 1832 una fuerza contrarrevolucionaria tomó San Fernando, pero fue sometida rápidamente el mismo año por las tropas enviadas por Francisco Morazán. Con esto, la caída del imperio español en Honduras fue total, la cual, como se ha observado anteriormente, comenzó en etapas con el compromiso económico, prosiguió con el mantenimiento inadecuado y finalizó con las conceciones políticas.

La historia de San Fernando durante las primeras siete u ocho décadas de la independencia de Honduras es muy oscura; por lo menos informantes locales no registran nada sobre este período, ni tampoco hay detalles de archivo. Mediante decreto de 1909, sin embargo, comenzó para la Fortaleza un período de dudosa notoriedad que perduró cinco décadas: hasta 1959 San Fernando fue uno de los presidios nacionales más temidos. A partir de entonces el Recinto El Real y la Fortaleza de San Fernando se convirtieron en monumentos nacionales bajo la protección del IHAH.

Para la arqueología, el éxito español y su último fracaso son fuentes productivas de información. No solo están intactos la Fortaleza y el Recinto, sino también los cimientos y los muros de un número no menor de cinco estructuras coloniales españolas en La Loma, sin mencionar numerosos cimientos y paredes del asentamiento colonial y dos hornos completos cerca de Milla Tres (Figs. 1 y 24). La fragata hundida promete aportar un contexto de fechas tan precisas como no podían esperarse mejores, además de ser fácilmente accesibles a la arqueología marina. Excavaciones en la comunidad misma pueden ofrecer un mayor acopio de datos, puesto que aquella también puede aportar un contexto de edificios quemados y abandonados a corto plazo y, por lo tanto, precisamente fechable. Los planos de la Fig. 6 proveen una riqueza de datos que incluye la ubicación general de las estructuras adicionales no perecederas tales como una fragua, una armería, un horno de pan, etc. De las excavaciones en la comunidad se podría obtener la información necesaria sobre asuntos referentes a la clase y magnitud de la industria en las instalaciones coloniales españolas, su organización social y su grado de dependencia de la Corona. Afortunadamente para la investigación colonial en Omoa, se cuenta con el Mapa de Crame del 17 de abril de 1779, por cierto inmediatamente anterior a la destrucción del pueblo, en el cual se ubican los edificios de la comunidad con un precisión tal al punto de distinguir entre los vecindarios de las 75 familias blancas y aquellos de los 600 esclavos de la Corona. Con estos datos se tiene una base lo suficientemente sólida para comenzar investigaciones históricas y arqueológicas de profundo alcance. Además, aún existe una buena cantidad de datos de archivo, por ejemplo, libros de bautismo, escrituras de propiedad, etc., que pueden esclarecer las variables sociales, económicas y logísticas que una vez jugaron un papel en este sistema muy especializado de comunidad. Los diferentes niveles de interrogantes de carácter antropológico en general y arqueológico e histórico en especial, que emergen de una situación tal, son de gran trascendencia y, en este caso concreto, muchas pueden ser contestadas.

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Reformas Borbónicas

Las Reformas borbónicas fueron los cambios introducidos a partir del siglo XVIII (desde Felipe V y especialmente Carlos III) por la Corona española, en lo referente a la forma de administrar sus amplias posesiones en América, con el claro objetivo de retomar el poder, de manera particular, en el territorio de Nueva España.

Estas reformas de la dinastía borbónica tienen su base en la Ilustración. Dichas reformas se fueron aplicando dentro del margen del gobierno ilustrado, bajo todo el poder de un monarca absoluto. Entre 1760 y 1808 se fueron implementados cambios en materia fiscal, en la producción de bienes, en el ámbito del comercio y en cuestiones militares. Estos cambios, de alguna manera también se reflejaron en un mejoramiento, aunque mínimo, de la condición del indígena, a la vez, que una cierta merma de los privilegios de los peninsulares. Todo ello se vio reflejado en un crecimiento económico de la Colonia. Se denomina así al conjunto de grandes cambios económicos, políticos y administrativos que impulsaron los reyes borbones de España, durante el siglo XVIII, para la metrópoli y sus colonias.

Estas reformas fueron iniciadas por Felipe V (1700-1746), continuadas por Fernando VI (1746-1759) y desarrolladas principalmente por Carlos III (1759-1788). Los objetivos fueron, básicamente, recuperar la hegemonia comercial y militar de España, y explotar y defender mejor los ingentes recursos coloniales.

Las Reformas Borbónicas y las colonias en América

El fuerte incremento de la población colonial durante el siglo XVII creo nuevas necesidades y problemas que los monarcas habsburgos no pudieron resolver. La lentitud y la corrupción administrativa caracterizaban la administración colonial. Las potencias rivales, Inglaterra y Portugal, se expandían impunemente e inundaban Sudamérica con mercancías de contrabando. A todo esto hay que añadir el excesivo poder que habían adquirido la aristocracia criolla y el clero, quienes se atrevían a desafiar las disposiciones reales que llegaban al Virreinato del Perú.

Los reyes borbones, principalmente Felipe V y Carlos III, emprendieron la colosal tarea de renovar la vieja estructural colonial que habían dejado los habsburgos. Apoyados por ministros y asesores ilustrados llevaron adelante las famosas Reformas Borbónicas.

Los borbones implementaron nuevas unidades administrativas en América. Crearon virreinatos, como Nueva Granada y Río de la Plata; capitanías, como Venezuela y Chile; y comandancias como Maynas. En 1784 se suprimieron los corregimientos y se implantó el sistema de intendencias, buscando mayor eficiencia en los gobiernos locales. De esta manera se consiguió mejorar la explotación de las riquezas coloniales y la recaudación tributaria.

Los borbones hicieron grandes esfuerzos por contrarrestar la hegemonía comercial y marítima de potencias rivales como Inglaterra y Holanda, prósperos países impulsados por la Primera Revolución Industrial. El proyecto borbón contempló la renovación del sistema mercantil para que sus colonias sean proveedoras eficientes de materias primas y consumidoras de las manufacturas españolas. La Corona apoyó a la burguesía peninsular favoreciendo la industria y protegiendo sus mercados. En este contexto se fue liberalizando el comercio entre los puertos españoles y americanos, lo que se consagró cuando Carlos III dio el decreto de Libre Comercio en 1778.

Esta política debía complementarse combatiendo el contrabando y mejorando la recaudación fiscal a favor de la metrópoli española. Esto provocó fuertes tensiones y guerras principalmente contra los poderosos ingleses y lusitanos.

Los conflictos contra los contrabandistas y corsarios británicos, holandeses y portugueses hizo necesario un mayor presupuesto para la armada, el ejército y las milicias. También se construyeron poderosas fortalezas y murallas para defender los principales puertos y ciudades de las colonias. El más importante ejemplo fue la construcción de los castillos del Real Felipe en el Callao.

El reformismo borbónico privilegió a los españoles europeos, “los chapetones”, en el acceso a los principales puestos de confianza en el aparato burocrático. Esto fue un duro golpe para la aristocracia criolla, pero el despotismo de los borbones reprimió duramente todo intento de resistencia.

Una de las instituciones afectadas por el despotismo ilustrado español fue la Iglesia Católica. La Corona pretendió afirmar el poder secular sobre el religioso. Esto incluía la restricción de los privilegios y exoneraciones fiscales que gozaban las órdenes católicas. Fueron los jesuitas los que más se opusieron al proyecto centralizador de los borbones, es por ello que fueron expulsados de España y sus colonias en 1767.

ANTES DE SEGUIR con el hilo de la historia de la gobernación de Sinaloa y Sonora es necesario referirnos, aunque sea brevemente, a los acontecimientos que sacudieron al imperio español entre 1767 y 1821, que tuvieron una relación muy estrecha con lo que sucedió en la metrópoli. La sociedad del noroeste ya estaba integrada al imperio español, y lo que ocurría en el imperio afectaba a nuestra región.

Desde el siglo XVI, la casa reinante en España era de la familia Habsburgo, de origen austriaco, pero en 1700 falleció el último rey de la dinastía, Carlos II, sin dejar descendencia directa. Después de no pocos conflictos, la sucesión recayó en el príncipe francés Felipe de Anjou, sobrino nieto del difunto rey, quien asumió el trono de España con el nombre de Felipe V e inició una nueva dinastía, la de los Borbón, por el apellido de la familia a la que pertenecía, y que era la misma que reinaba en Francia. Los reyes de la casa de Borbón comenzaron una profunda reforma en España porque consideraban que el país estaba muy atrasado en comparación con los demás países europeos. Efectivamente, los cambios modernizadores que transformaban a Europa no habían tenido cabida en España, y en el siglo XVIII estaba en desventaja económica y tecnológica respecto del mundo occidental. Cuando las reformas borbónicas quedaron consolidadas en la península ibérica, los monarcas decidieron extenderlas también a las colonias del imperio, lo que ocurrió en la segunda mitad del siglo XVIII por iniciativa del rey Carlos III quien gobernó el imperio español de 1759 a 1788. En este capítulo nos ocuparemos de las reformas borbónicas que afectaron a la Nueva España, y en especial de las consecuencias que tuvieron en las provincias del noroeste.

Las reformas aplicadas en la Nueva España y en otras colonias del imperio tenían por principal objetivo recuperar para la corona el poder que los reyes de la familia Habsburgo habían ido delegando en algunas corporaciones de las colonias, como la iglesia católica y los consulados de comerciantes, así como al menos moderar la creciente corrupción de todas las esferas del gobierno. Ejercer el poder sin la interferencia de estas corporaciones también significaba canalizar hacia la corona los beneficios económicos que éstas acaparaban. La batalla fue muy reñida porque se afectaron muchos y muy fuertes intereses creados desde tiempo atrás.

Para ejemplificar la situación que Carlos III quería reformar, examinemos lo que ocurría en el noroeste novohispano, según lo hemos descrito. Las funciones de gobierno que debían ejercer el gobernador y los alcaldes mayores estaban orientadas a proteger intereses que no eran los del rey. Así, los alcaldes mayores, que al mismo tiempo eran mercaderes, estaban muy comprometidos con los comerciantes almaceneros de la ciudad de México, de modo que dichos alcaldes anteponían los intereses de los almaceneros que también coincidían con sus propios intereses al provecho del rey y de sus súbditos. Con su fuerza política, la Compañía de Jesús intervenía en los asuntos de gobierno y en defensa de sus propias ventajas. La riqueza producida en el noroeste beneficiaba a los comerciantes, a los locales, pero sobre todo a los almaceneros, y la Compañía de Jesús se llevaba también una buena porción. La Real Hacienda era la menos beneficiada por las riquezas del noroeste, pues sólo recibía lo recaudado en impuestos. Para el gobierno imperial, pues, era muy conveniente eliminar a quienes interferían en los asuntos de gobierno y se llevaban la mayor parte de los rendimientos económicos.

Para llevar a cabo las reformas en la Nueva España, Carlos III envió a un funcionario de la más alta burocracia de la corte de Madrid, José Bernardo de Gálvez Gallardo, con el nombramiento de visitador general del reino de la Nueva España y con atribuciones superiores a la autoridad del virrey. Desembarcó en Veracruz el 18 de julio de 1765 y allí mismo empezó a ejercer sus funciones interviniendo en todos los asuntos, lo mismo militares que de gobierno, fiscales, de comercio e incluso mineros. El virrey en funciones, el marqués de Cruillas, no aceptó la injerencia del visitador, pero el rey respaldó la autoridad de Gálvez y el virrey tuvo que someterse. Al año siguiente, el marqués de Cruillas fue remplazado por el nuevo virrey Carlos Francisco, marqués de Croix, un enérgico militar cuya virtud era la adhesión sin reservas a su rey Carlos III. El marqués de Croix fue el mejor colaborador de José de Gálvez en la difícil tarea de reformar la Nueva España.

En general, las profundas reformas impuestas en las provincias del noroeste afectaron a la iglesia católica, a la organización política y militar, a la economía y al fisco. Empezaremos por la expulsión de los jesuitas, porque fue la primera manifestación del reformismo borbónico en el noroeste novohispano.

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RESEÑA HISTÓRICA DEL BANCO CENTRAL DE HONDURAS

VOCACIÓN CULTURAL Y FORMATIVA

Además de las funciones establecidas en la Ley, el Banco Central de Honduras desde su creación ha complementado sus importantes tareas con una intensa labor cultural y formativa. Con esa intención, entre 1993 y 1994 el BCH inauguró en su edificio anexo de Comayagüela, la Pinacoteca “Arturo H. Medrano”, el Auditorio “Tomas Calix Moncada” y la Biblioteca “Roberto Ramírez” especializada en las áreas de Economía, Moneda, Banca y Finanzas.

Otra de las actividades en la que el BCH ha hecho sentir su vocación cultural es la continua publicación de libros que registran el pensamiento de reconocidos escritores nacionales y extranjeros, ediciones que han enriquecido la bibliografía del país.

Adicionalmente, el BCH a lo largo de sus cinco décadas ha apoyado la conformación física y artística de varios recintos culturales del país, como en la donación de material didáctico a centros públicos de enseñanza, emisión de monedas conmemorativas y de una serie de obras y eventos, que sin lugar a dudas han reforzado el patrimonio cultural de la familia hondureña.
BANCOS EN HONDURAS

Bac. (Honduras)

Facilitar con excelencia el intercambio y financiamiento de bienes y servicios a nuestros clientes de la región donde operamos, a través de medios de pago y soluciones financieras innovadoras y rentables que contribuyan a mejorar su calidad de vida, así como la de nuestros colaboradores y accionistas.
BAC Bamer

El grupo BAC – Credomatic se propone ser la mejor opción financiera de la región donde opera, en función de su liderazgo en el desempeño financiero, la calidad de sus productos y servicios y sus competencias distintivas en tecnología, administración de recursos financieros y medios de pago.

 

Banadesa

Banco Nacional de Desarrollo Agrícola – Canalizar los recursos financieros para el desarrollo de la producción y la productividad en la agricultura, la ganadería, pesca, avicultura, apicultura, montes o silvicultura, y demás actividades relacionadas con el procesamiento primario de esa producción, incluyendo su comercialización.

 

Banco Atlántida
En Banco Atlántida nos hemos consolidado como la institución más importante y con mayor prestigio de Honduras, somos los únicos con cobertura en todo el país, una red de más de 270 puntos de servicio con oficinas en los 18 departamentos del territorio hondureño, son elementos que nos dan la solidez y seguridad para ser la opción financiera más solicitada por clientes nacionales y extranjeros.

Banco Central de Honduras
En el Banco Central de Honduras somos responsables de velar por el mantenimiento del valor interno y externo de la moneda nacional y el buen funcionamiento y estabilidad de los sistemas financiero y de pagos del país.
Banco Continental

Actualmente contamos con 67 oficinas y ventanillas de servicio, además de 7 autobancos ubicados estratégicamente en las principales ciudades de Honduras, las cuales generan empleo a más de 645 familias.

Banco de los Trabajadores
El Banco actualmente cuenta con: La Oficina Principal, seis (6) sucursales, quince (15) agencias, cuatro autobancos y tres ventanillas para un total de 29 Oficinas en todo el país, asimismo cuenta con 414 empleados.

Banco de Occidente
Banco de Occidente, S.A. cuenta actualmente con 131 oficinas entre sucursales y agencias, y servimos en 67 comunidades de Honduras, teniendo presencia en todos los departamentos del país, excepto en dos: Islas de la Bahía y Gracias a Dios.

Banco Ficensa

Somos un banco sólido y rentable, con activos de alta calidad y excelente prestigio e imagen.

Banco Ficohsa

Banco Ficohsa ocupa la 3era posición en el sistema bancario nacional y cuenta con una red de más de 50 agencias en los principales ubicaciones del país así como una red de más 300 cajeros automáticos.

 

Banco Promerica
Abre operaciones al público el 16 de enero del 2001 simultáneamente en la ciudad de Tegucigalpa, M.D.C., y San Pedro Sula, con la visión de ofrecer un servicio personalizado y eficiente en todas sus transacciones. Sus oficinas principales funcionan en la ciudad de Tegucigalpa, M.D.C.

Banpais

El siguiente año nuestra presencia en el país se fue desarrollando en la medida que se cumplían objetivos impuestos, a tal grado que en este momento, doce años después, estamos en 82 puntos de servicio, en 24 ciudades con millones de páginas en blanco esperando escribir la mejor historia bancaria, pequeños aquel 1992 y grandes hoy, tan llenos de esperanza y tan plenos de crecimiento, tan jóvenes y tan sólidos, siempre comprometidos con el desarrollo del país.
La Federación Latinoamericana de Bancos (FELABAN) inició hace dos años un estudio para determinar los índices a medir con el fin de evaluar los Sistemas Bancarios de Latinoamérica y en función de ellos concluir cuáles son los países con mayor profesionalismo financiero y en consecuencia con mejores “Índices de Bancarización”.

HONDURAS obtiene el tercer lugar en el índice preponderante que mide la relación de “Crédito versus Producto Interno Bruto”, superándonos únicamente Panamá y Chile.

Los depósitos de los Bancos hondureños con relación al Producto Interno Bruto representan un 46.99%, índice que es superado únicamente por Panamá, Chile y Uruguay.

Ocupar el tercer lugar en la relación de “Crédito versus Producto Interno Bruto”, demuestra el compromiso de los Bancos para financiar el desarrollo de Honduras. Indica que los Bancos en Honduras participan más activamente en el financiamiento de la economía de lo que participan los Bancos en otros países como Costa Rica, Brasil y El Salvador, países que nos preceden en el indicador.

Lo anterior, ha sido posible por varias razones que debemos entender y proteger para beneficio de nuestro país:

  • La Banca hondureña siempre ha sido una Banca Comercial privada y múltiple, que presta a todos los Sectores del país.
  • La Banca hondureña ha favorecido el crecimiento del ahorro nacional, pagando tasas de interés positivas que han motivado a crecer en ahorro más de lo que ha crecido la economía; en consecuencia ha sido siempre una Banca con recursos suficientes para financiar los nuevos proyectos que apoyan el desarrollo del país.
  • El Capital de la Banca hondureña ha crecido más de lo que ha crecido la economía. Esto significa que los accionistas de los Bancos siempre han estado dispuestos a aportar los recursos necesarios para apoyar una estrategia de crecimiento constante.
  • La Banca hondureña cuenta con un marco jurídico moderno que exige transparencia, competencia justa e implementación de buenas prácticas administrativas. Los Banqueros y los Ejecutivos de los Bancos han apoyado las reformas legales y normativas que promueven estos principios.
  • HONDURAS es el quinto país de Latinoamérica, precedido únicamente por Brasil, Guatemala, Costa Rica y Panamá, en puntos de atención a sus clientes. Desde hace muchos años los Bancos en Honduras tienen oficinas en todos los Departamentos del país y han mantenido el liderazgo en la implementación de productos como: auto-bancos, cajeros automáticos, tarjetas de crédito y débito, banca electrónica.

Los indicadores obtenidos en esta medición que hiciera FELABAN, compromete al Sistema Bancario hondureño a continuar su proceso de profesionalización, a profundizar la bancarización y ampliar los Sectores de la economía a los que se les provee el crédito necesario para apoyar el crecimiento de nuestro país.

La Banca hondureña también refuerza su compromiso con los ahorrantes, seguros de que las Autoridades del Banco Central de Honduras y de la Comisión Nacional de Bancos, promoverán todas las buenas prácticas que se están aplicando en los mercados internacionales para mantener y mejorar la venta de productos financieros y la confianza del hondureño en el Sistema Bancario Nacional.

El artículo 4 de la Constitución de la República de Honduras establece que «la forma de gobierno es republicana, democrática y representativa. Se ejerce por tres poderes: legislativo, ejecutivo y judicial, complementarios e independientes y sin relaciones de subordinación. También añade que la alternabilidad en el ejercicio de la presidencia de la República es obligatoria, y que la infracción de esta norma constituye delito de traición a la Patria.

 

En el Artículo 5, esta misma constitución estipula; que el gobierno debe sustentarse en el principio de la democracia participativa del cual se deriva la integración nacional, que implica participación de todos los sectores políticos… a fin de asegurar y fortalecer el progreso de Honduras basado en la estabilidad política y en la conciliación nacional.

El Poder Legislativo se ejerce por un Congreso de Diputados, que serán elegidos por sufragio directo. Se reúne en sesiones ordinarias en Tegucigalpa el 25 de enero de cada año, sin necesidad de convocatoria, y clausura sus sesiones el 31 de octubre del mismo año. Corresponde al Congreso Nacional las siguientes atribuciones: crear, decretar, interpretar, reformar y derogar las leyes. Convocar, suspender y cerrar sus sesiones, así como emitir su Reglamento Interior y aplicar las sanciones que en él se establezcan para quienes lo infrinjan; convocar a sesiones extraordinarias de acuerdo con la Constitución.

La Corte Suprema de Justicia de Honduras tiene su asiento en Tegucigalpa y está formada por nueve magistrados propietarios y por siete suplentes, elegidos por el Congreso Nacional y está dividida en salas, de acuerdo con lo que disponga el Reglamento Interno de la misma Corte. El Poder Judicial de Honduras se integra por una Corte Suprema de Justicia, por las Cortes de Apelaciones y los Juzgados que establezca la ley. El Presidente de la Corte Suprema es electo por el Congreso Nacional, por un período de siete años.

El período de los Magistrados de la Corte Suprema de Justicia es de siete años y pueden ser reelectos.

Partidos Políticos de la República de Honduras

Siglas Nombre Fundación Tendencia Fundador
PLH Partido Liberal de Honduras 1891 Liberal Policarpo Bonilla
PNH Partido Nacional de Honduras 1902 Conservador, Manuel Bonilla
PDCH Partido Demócrata Cristiano de Honduras 1968 Cristiana Hernán Corrales Padilla
PINU Partido Innovación y Unidad 1974 Socialdemócrata Miguel Andonie Fernández
PUD Unificación Democrática 1992 Izquierda Coalición de Varios Partidos

División de 1801

PUEBLOS DE INDIOS HONDURAS, 1801

Almas Tributarios

Partido de Comayagua 4245 1073

Subdelegación de Tegucigalpa 2516 748

Tenencia de Cedros 34 14

Tenencia de Nacaome 1984 581

Subdelegación Gracias a Dios 18214 3924

Tenencia de Sensenti 1806 434

Subdelegación de Chinda 640 156

Subdelegación de Tencoa 2714 590

Subdelegación de Olancho 1523 381

Subdelegación de Yoro 951 148

Subdelegación de Olanchito 283 075

TOTAL 34910 8114

Primera División (1825)

El 28 de junio de 1825, la Asamblea Constituyente ordenó la demarcación del territorio del Estado en siete departamentos. Comayagua, Santa Bárbara, Tegucigalpa, Choluteca, Yoro, Olancho y Gracias (Hoy Lempira)

Segunda división (1834)

La Asamblea extraordinaria acordó reducir el Estado a cuatro departamentos. Comayagua se unía a San Pedro Sula, Gracias a Santa Bárbara, Tegucigalpa a Choluteca y Yoro a Olancho. No dio resultado y prevaleció la división de 1825.

Tercera división (1869)

El Soberano Congreso de la República decreta la creación de los departamentos de La Paz (se desmembró de Comayagua), El Paraíso (de Tegucigalpa y Olancho), y Copán (de Gracias). El Soberano Congreso decreta la creación del departamento de La Mosquitia formado por la sección de la Costa Norte que dependía de Yoro.

Cuarta división (1872)

El departamento de la Victoria se desmembró de Choluteca, podemos llamarlo non-nato, murió al nacer en 1874, se unió de nuevo a Choluteca. El presidente del Estado declara que las Islas de la Bahía quedan bajo el dominio y soberanía de la República.

Quinta división (1881)

El departamento de Colón se formó segregando parte de Yoro y La Mosquitia.

Sexta división (1883)

El departamento de Intibucá se formó segregando parte de La Paz y Gracias, según decreto del Congreso Nacional.

No aparece en estas divisiones

Colon fue fundado como departamento por la administración del Presidente Ponciano Leiva el 19 de Diciembre de 1891.

Séptima división (1893)

Valle formaba parte del departamento de Choluteca, Cortés de Santa Bárbara, según decretos número 967 y 966, respectivamente.

Octava división (1902)

El Congreso Nacional según decreto número 51 ordena la creación del departamento de Atlántida, tomando parte de Yoro y Colón.

Novena división (1906)

La Asamblea Nacional Constituyente decreta la creación del departamento de Ocotepeque, separándolo de Copán.

Décima división y actual (1957)

El departamento de Gracias a Dios se formó tomando parte del departamento de Colón.

Los Departamentos y Municipios de Honduras con sus respectivos códigos administrativos le ayudará a conocer mejor la División Política del país que está ubicado en el corazón de América Central, La República de Honduras posee una extensión territorial de 112,498 Km² y su división política consta de 18 departamentos y 298 Municipios.

En la primera división política de Honduras, realizada el 28 de Junio de 1825 se crearon sus primeros 7 departamentos: Tegucigalpa, Comayagua, Choluteca, Santa Bárbara, Yoro, Gracias y Olancho. Posteriormente se siguieron creando los demás departamentos hasta llegar a los 18 actuales, la última División Política de Honduras se realizó el 21 de Febrero de 1957, año en que se creó el Departamento de Gracias a Dios.

De los 18 departamentos de Honduras, el de mayor densidad poblacional es el departamento de Cortes con más de 2 millones de habitantes. El departamento con mayor extensión territorial es Olancho con 23,905 km² y el más pequeño es el departamento insular de Islas de la Bahía  con una extensión territorial: 260 km². Los departamentos con más Municipios son: Francisco Morazán, Santa Bárbara y Lempira con 28 municipios cada uno.

Los Departamentos y Municipios de Honduras tienen su propio código Administrativo, estos códigos sirven entre otras cosas para identificar el lugar de origen de los ciudadanos. De tal manera que los primeros 4 dígitos del número de identidad de cada persona reflejan el lugar de nacimiento, los primeros 2 dígitos corresponden al departamento y los otros 2 al Municipio donde nació.

A continuación encontrará una lista de los Departamentos y Municipios de Honduras con sus respectivos códigos administrativos. Los primeros 2 números corresponden al número del departamento al que pertenece y los siguientes 2 números corresponden al número de municipio.
(*) Cabecera Departamental.

Departamento de Atlantida

Código Administrativo: 01
Extensión Territorial: 4,251 km²
Municipios: 8

0101 – *La Ceiba
0102 – El Porvenir
0103 – Esparta
0104 – Jutiapa
0105 – La Masica
0106 – San Francisco
0107 – Tela
0108 – Arizona

Departamento de Colón

Código Administrativo: 02
Extensión territorial: 8.875 km²
Municipios: 10

0201 – *Trujillo
0202 – Balfate
0203 – Iriona
0204 – Limón
0205 – Sabá
0206 – Santa Fe
0207 – Santa Rosa de Aguán
0208 – Sonaguera
0209 – Tocoa
0210 – Bonito Oriental

Departamento de Comayagua

Código Administrativo: 03
Extensión territorial: 5.196 km²
Municipios: 21

0301 – *Comayagua
0302 – Ajuterique
0303 – El Rosario
0304 – Esquías
0305 – Humuya
0306 – La Libertad
0307 – Lamaní
0308 – La Trinidad
0309 – Lejamaní
0310 – Meámbar
0311 – Minas de Oro
0312 – Ojo de Agua
0313 – San Jerónimo
0314 – San José de Comayagua
0315 – San José del Potrero
0316 – San Luis
0317 – San Sebastián
0318 – Siguatepeque
0319 – Villa de San Antonio
0320 – Lajas
0321 – Taulabe

Departamento de Copán

Código Administrativo: 04
Extensión territorial: 3,242 km²
Municipios: 23

0401 – *Santa Rosa de Copán
0402 – Cabañas
0403 – Concepción
0404 – Copán Ruinas
0405 – Corquín
0406 – Cucuyagua
0407 – Dolores
0408 – Dulce Nombre
0409 – El Paraíso
0410 – Florida
0411 – La Jigua
0412 – La Unión
0413 – Nueva Arcadia
0414 – San Agustín
0415 – San Antonio
0416 – San Jerónimo
0417 – San José
0418 – San Juan de Opoa
0419 – San Nicolás
0420 – San Pedro
0421 – Santa Rita
0422 – Trinidad de Copán
0423 – Veracruz

Departamento de Cortés

Código Administrativo: 05
Extensión territorial: 3,954 km²
Municipios: 12

0501 – *San Pedro Sula
0502 – Choloma
0503 – Omoa
0504 – Pimienta
0505 – Potrerillos
0506 – Puerto Cortés
0507 – San Antonio de Cortés
0508 – San Francisco de Yojoa
0509 – San Manuel
0510 – Santa Cruz de Yojoa
0511 – Villanueva
0512 – La Lima

Departamento de Choluteca

Código Administrativo: 06
Extensión territorial: 4,360 km²
Municipios: 16

0601 – *Choluteca
0602 – Apacilagua
0603 – Concepción de María
0604 – Duyure
0605 – El Corpus
0606 – El Triunfo
0607 – Marcovia
0608 – Morolica
0609 – Namasigüe
0610 – Orocuina
0611 – Pespire
0612 – San Antonio de Flores
0613 – San Isidro
0614 – San José
0615 – San Marcos de Colón
0616 – Santa Ana de Yusguare

Departamento de El Paraíso

Código Administrativo: 07
Extensión territorial: 7,218 km²
Municipios: 19

0701 – Yuscarán
0702 – Alauca
0703 – Danlí
0704 – El Paraíso
0705 – Güinope
0706 – Jacaleapa
0707 – Liure
0708 – Morocelí
0709 – Oropolí
0710 – Potrerillos
0711 – San Antonio de Flores
0712 – San Lucas
0713 – San Matías
0714 – Soledad
0715 – Teupasenti
0716 – Texiguat
0717 – Vado Ancho
0718 – Yauyupe
0719 – Trojes

Departamento de Francisco Morazán

Código Administrativo: 08
Extensión territorial: 8,619 km²
Municipios: 28

0801 – *Tegucigalpa D.C.
0802 – Alubarén
0803 – Cedros
0804 – Curarén
0805 – El Porvenir
0806 – Guaimaca
0807 – La Libertad
0808 – La Venta
0809 – Lepaterique
0810 – Maraita
0811 – Marale
0812 – Nueva Armenia
0813 – Ojojona
0814 – Orica
0815 – Reitoca
0816 – Sabanagrande
0817 – San Antonio de Oriente
0818 – San Buenaventura
0819 – San Ignacio
0820 – San Juan de Flores
0821 – San Miguelito
0822 – Santa Ana
0823 – Santa Lucia
0824 – Talanga
0825 – Tatumbla
0826 – Valle de Ángeles
0827 – Villa de San Francisco
0828 – Vallecillo

Departamento de Gracias a Dios

Código Administrativo: 09
Extensión territorial: 16,630 km²
Municipios: 6

0901 – *Puerto Lempira
0902 – Brus Laguna
0903 – Ahuas
0904 – Juan Francisco Bulnes
0905 – Villeda Morales
0906 – Wampursirpe

Departamento de Intibucá

Código Administrativo: 10
Extensión territorial: 3,072 km²
Municipios: 17

1001 – *La Esperanza
1002 – Camasca
1003 – Colomoncagua
1004 – Concepción
1005 – Dolores
1006 – Intibucá
1007 – Jesús de Otoro
1008 – Magdalena
1009 – Masaguara
1010 – San Antonio
1011 – San Isidro
1012 – San Juan de Flores
1013 – San Marcos de La Sierra
1014 – San Miguel Guancapla
1015 – Santa Lucía
1016 – Yamaranguila
1017 – San Francisco Opalaca

Departamento de Islas de La Bahía

Código Administrativo: 11
Extensión territorial: 260 km²
Municipios: 4

1101 – *Roatán
1102 – Guanaja
1103 – José Santos Guardiola
1104 – Utila

Departamento de La Paz

Código Administrativo: 12
Extensión territorial: 2,331 km²
Municipios: 19

1201 – *La Paz
1202 – Aguanqueterique
1203 – Cabañas
1204 – Cane
1205 – Chinacla
1206 – Guajiquiro
1207 – Lauterique
1208 – Marcala
1209 – Mercedes de Oriente
1210 – Opatoro
1211 – San Antonio del Norte
1212 – San José
1213 – San Juan
1214 – San Pedro de Tutule
1215 – Santa Ana
1216 – Santa Elena
1217 – Santa María
1218 – Santiago Puringla
1219 – Yarula

Departamento de Lempira

Código Administrativo: 13
Extensión territorial: 4,228 km²
Municipios: 28

1301 – *Gracias
1302 – Belén
1303 – Candelaria
1304 – Cololaca
1305 – Erandique
1306 – Gualcinse
1307 – Guarita
1308 – La Campa
1309 – La Iguala
1310 – Las Flores
1311 – La Unión
1312 – La Virtud
1313 – Lepaera
1314 – Mapulaca
1315 – Piraera
1316 – San Andrés
1317 – San Francisco
1318 – San Juan Guarita
1319 – San Manuel Colohete
1320 – San Rafael
1321 – San Sebastián
1322 – Santa Cruz
1323 – algua
1324 – Tambla
1325 – Tomalá
1326 – Valladolid
1327 – Virginia
1328 – San Marcos de Caiquín

Departamento de Ocotepeque

Código Administrativo: 14
Extensión territorial: 1,680 km²
Municipios: 16

1401 – *Nueva Ocotepeque
1402 – Belén Gualcho
1403 – Concepción
1404 – Dolores Merendón
1405 – Fraternidad
1406 – La Encarnación
1407 – La Labor
1408 – Lucerna
1409 – Mercedes
1410 – San Fernando
1411 – San Francisco del Valle
1412 – San Jorge
1413 – San Marcos
1414 – Santa Fe
1415 – Sensenti
1416 – Sinuapa

Departamento de Olancho

Código Administrativo: 15
Extensión territorial: 23,905 km²
Municipios: 23

1501 – *Juticalpa
1502 – Campamento
1503 – Catacamas
1504 – Concordia
1505 – Dulce Nombre de Culmi
1506 – El Rosario
1507 – Esquipulas del Norte
1508 – Gualaco
1509 – Guarizama
1510 – Guata
1511 – Guayape
1512 – Jano
1513 – La Unión
1514 – Mangulile
1515 – Manto
1516 – Salamá
1517 – San Esteban
1518 – San Francisco de Becerra
1519 – San Francisco de La Paz
1520 – Santa María del Real
1521 – Silca
1522 – Yocón
1523 – Froylan Turcios

Departamento de Santa Bárbara

Código Administrativo: 16
Extensión territorial: 5,321 km²
Municipios: 28

1601 – *Santa Bárbara
1602 – Arada
1603 – Atima
1604 – Azacualpa
1605 – Ceguaca
1606 – Colinas
1607 – Concepción del Norte
1608 – Concepción del Sur
1609 – Chinda
1610 – El Níspero
1611 – Gualala
1612 – Ilama
1613 – Macuelizo
1614 – Naranjito
1615 – Nueva Celilac
1616 – Petoa
1617 – Protección
1618 – Quimistán
1619 – San Francisco de Ojuera
1620 – San Luis
1621 – San Marcos
1622 – San Nicolás
1623 – San Pedro Zacapa
1624 – Santa Rita
1625 – San Vicente Centenario
1626 – Trinidad
1627 – Las Vegas
1628 – Nueva Frontera

Departamento de Valle

Código Administrativo: 17
Extensión territorial: 1,665 km²
Municipios: 9

1701 – *Nacaome
1702 – Alianza
1703 – Amapala
1704 – Aramecina
1705 – Caridad
1706 – Goascorán
1707 – Langue
1708 – San Francisco de Coray
1709 – San Lorenzo

Departamento de Yoro

Código Administrativo: 18
Extensión territorial: 7,781 km²
Municipios: 11

1801 – *Yoro
1802 – Arenal
1803 – El Negrito
1804 – El Progreso
1805 – Jocón
1806 – Morazán
1807 – Olanchito
1808 – Santa Rita
1809 – Sulaco
1810 – Victoria
1811 – Yorito

Atlántida:

  • La Ceiba fue fundada el 24 de julio de 1893
  • El Porvenir fue fundado el 18 de Abril de 1898
  • Atlántida fue creado el 14 de Febrero de 1902
  • Esparta Creado el 2 de septiembre 1902
  • San Francisco fue creado el 14 de enero de 1903
  • Jutiapa fue creado el 2 de julio de 1906
  • La Másica Creado el 13 de noviembre 1922
  • Tela Creado el 12 de noviembre de 1940
  • Arizona Creado el 14 de Febrero de 1990

 

Colón

  • Trujillo Fue fundado 18 de mayo de 1524
  • Santa Fe Fue fundado en 1784
  • Sonaguera Fue fundado en 1791
  • Colón 19 de Diciembre de 1891
  • Balfate 22 de junio de 1881
  • Tocoa  11 de julio de 1882
  • Santa Rosa de Aguan 16 de marzo de 1886
  • Limón 17 de noviembre de 1917
  • Saba 25 de mayo de 1964
  • Iriona Fue fundado en 1982
  • Bonito Oriental 28 de abril de 1987

 

Comayagua

  • El Rosario 1 de junio de 1539
  • Esquías fundado en 1600
  • Ajuterique fue fundado en 1650
  • Lamaní fue fundado en  1684
  • San Sebastián 14 de enero de 1759
  • Meámbar fue Fundado en 1791
  • Villa de San Antonio Fue fundada en 1791
  • Minas de Oro Fue fundado en 1820
  • de Comayagua 28 de junio de 1825
  • Comayagua 28 de junio de 1825
  • Ojos de Agua Fue fundado en 1827
  • San Jerónimo Fue fundado en 1830
  • La Trinidad fue fundada en 1835
  • Lejamaní 13 de septiembre de 1842
  • San José de Comayagua 26 de Septiembre de 1851
  • Siguatepeque 14 de Abril de 1861
  • La libertad fue fundada en 1876
  • Humuya 26 de enero de 1879
  • San José del Potrero 8 de enero de 1880
  • San Luis 15 de mayo de 1970
  • Las Lajas 24 de noviembre de 1986
  • Taulabé 20 de mayo de 1987

 

Copán

  • Santa Rita fue fundad en 1689
  • Cucuyagua  fue fundado en 1750
  • San Antonio Fue fundado en 1782
  • Corquín Fue fundado en 1824
  • San Nicolás Fue fundado en 1835
  • Santa Rosa de Copán 12 de abril de 1843
  • Copán 28 de mayo de 1869
  • Florida Fue fundada en 1884
  • La Unión  14 de noviembre de 1884
  • San Pedro 19 de Mayo del año de  1887
  • San José 7 de marzo de 1890
  • El Paraíso 29 de octubre de 1891
  • Copán Ruinas fue fundado en 1893
  • Cabañas 2 de agosto de 1901
  • Concepción  2 de agosto de 1901
  • Veracruz 3 de junio del año de 1902
  • San Juan de Opoa El 14 de diciembre de 1904
  • Dulce Nombre 12 de diciembre de 1907
  • San Jerónimo  28 de enero del año 1919
  • Dolores 11 de abril de 1919
  • Trinidad de Copán 19 de enero de 1926
  • San Agustín Fue fundado  en 1957
  • Nueva Arcadia 21 de abril de 1961
  • La Jigua  13 de julio de 1965

 

Cortés

  • San Pedro Sula 27 de junio de 1536
  • Omoa 15 de julio de 1536
  • Santa Cruz de Yojoa Fue Fundado 1864
  • Potrerillos Fue fundado en 1871
  • La Lima Fue fundada en el año 1871
  • Villanueva 23 de agosto de 1871
  • San Manuel Fue fundado en 1859
  • Puerto Cortés 3 de abril de 1882
  • San Francisco de Yojoa 20 de febrero de 1887
  • Cortés 4 de julio de 1893
  • Choloma 13 de mayo de 1894
  • San Antonio de Cortés Fue Fundado 1899
  • Pimienta 10 de enero de 1927

 

Choluteca

  • Pespire  11 de abril de 1640
  • San Antonio de Flores  12 de julio 1723
  • San Isidro  12 de julio 1723
  • Santa Ana de Yusguare fue fundada en 1791
  • San Marcos de Colón Fue Fundado en 1795
  • Duyure  Fue fundado en  1821 a 1822
  • Choluteca 28 de junio de 1825
  • Choluteca 28 de junio de 1825
  • El Corpus  27 de julio de 1827
  • Apacilagua  Fundada en 1831
  • Morolica  fue fundado en 1843
  • Concepción de María  Fue Fundado en 1852
  • San José Fue Fundada en 1861
  • El Triunfo  Fue Fundado en 1877
  • Marcovia fue fundado en 1882
  • Namasigue  fue fundado en 1887
  • Orocuina 12 de octubre 1908

 

El Paraíso

  • Güinope Fue fundado en 1700
  • Yuscarán fue fundado en 1730 a 1740
  • Alauca fue fundado en 1801
  • Soledad 10 de julio de 1826
  • Liure 31 de mayo 1843
  • Teupasenti 1 De octubre 1859
  • Oropolí fue fundado 1865
  • El Paraíso 28 de mayo 1869
  • El Paraíso 22 de mayo de 1874
  • San Lucas 2 de  Agosto de 1875
  • Yauyupe 27 de septiembre de 1875
  • San Antonio de Flores 19 de agosto de 1877
  • Texiguat 28 de octubre 1886
  • Vado Ancho fue fundado en 1887
  • Morocelí Fue fundado en 1889
  • Danlí 8 de abril de 1904
  • Jacaleapa 8 de abril 1904
  • San Matías 20 de marzo de 1926
  • Trojes 1 de septiembre de 1987
  • Potrerillos 3 de abril de 1990

 

Francisco Morazán

  • Santa Lucía fue Fundado en 1574
  • Guaimaca fue Fundado en 1682
  • Talanga fue Fundada en 1684
  • Tatumbla fue Fundada en 1684
  • Curarén Fue fundado en 1791
  • Marale fue Fundado en 1820
  • Maraita fue Fundado en 1824
  • Cedros 29 de agosto de 1824
  • Francisco Morazán 28 de junio de 1825
  • Alubarén 28 de junio de 1825
  • San Miguelito 28 de junio de 1825
  • Villa de San Francisco 28 de junio de 1825
  • San Antonio de Oriente fue fundado en 1826
  • Nueva Armenia 2 de enero de 1856
  • El Porvenir Fue fundado en 1964
  • La Libertad fue Fundado en 1864
  • Valle de Ángeles fue fundado en 1865
  • Reitoca Fue Fundado 1878
  • San Juan de Flores 1 Junio de 1882
  • La Venta fue Fundado en 1889
  • Ojojona fue fundada en 1889
  • Orica fue Fundada 1889
  • Sabanagrande Fue fundado en 1889
  • San Buenaventura fue fundado en 1889
  • Santa Ana fue fundada en 1889
  • Lepaterique 16 de octubre de 1913
  • San Ignacio 11 de enero de 1924
  • Distrito Central 22 de Enero de 1976
  • Vallecillo 5 de diciembre de 1986

 

Gracias a Dios

  • Gracias a dios 21 de febrero de 1957
  • Puerto Lempira 5 de agosto de 1957
  • Brus Laguna 5 de agosto de 1957
  • Ahuas fue fundado en 1996
  • Villeda Morales fue fundado en 1996
  • Juan Francisco Bulnes fue fundado en 1996
  • Wampursirpe

 

Intibucá

  • Colomoncagua Fue fundado en 1662
  • Santa Lucía fue fundada en 1700
  • Magdalena fue Fundada en 1715
  • San Antonio fue fundado en 1742
  • Jesús de Otoro fue fundado  en 1817
  • Masaguara fue fundada en 1820
  • La Esperanza 22 de septiembre 1848
  • Intibucá Fue Fundado en 1866
  • San Miguel Guancapla Fue fundado en 1870
  • Dolores fue fundada en 1877
  • San Juan Fue Fundado en 1877
  • Yamaranguila Fue Fundado en 1878
  • Camasca Fue Fundado 1883
  • Intibucá 16 de Abril de 1883
  • San Marcos de la Sierra 16 de marzo de 1901
  • Concepción 23 de febrero de 1904
  • San Isidro 04 de diciembre de 1925
  • San Francisco de Opalaca 29 de julio de 1994

 

Islas de la Bahía

  • Roatán Fue fundado en 1872
  • Islas de la Bahía 14 de marzo 1872
  • Utila 1 de diciembre de 1880
  • Guanaja 25 de agosto de 1887
  • José Santos Guardiola 05 de febrero de 1960

 

La Paz

  • Santiago de Puringla fue fundado en 1681
  • Aguanqueterique Fue fundado en  1791
  • Yarula Fue fundado en 1791
  • Opatoro fue fundado en 1821
  • Márcala fue fundado en 1834
  • Santa Ana 11 de febrero de 1838
  • Lauterique fue fundado en 1860
  • La Paz 23 de febrero de 1861
  • San José Fue fundado en 1864
  • Chinacla fue Fundado en  de 1869
  • La Paz 28 de mayo de 1869
  • Guajiquiro Fue Fundado en 1870
  • Santa María Fue fundado en 1870
  • San Juan Fue fundado en 1883
  • Mercedes de Oriente Fue fundada en 1885
  • Santa Elena fue Fundado en 1887
  • San Antonio del Norte Fue fundado en 1889
  • Cabañas 09 de marzo de 1897
  • San Pedro de Tutule 9 de marzo de 1926
  • Cané 2 de mayo de 1932

 

Lempira

  • Gracias Octubre 1536
  • La Iguala 01 de mayo de 1556
  • Tomalá fue fundado en 1576
  • Candelaria 13 de agosto de 1607
  • Gualcince fue fundado en 1684
  • Piraera fue fundado en 1682
  • Mapulaca 30 de octubre de 1692
  • Lepaera fue fundada en 1821
  • Lempira 28 junio 1825
  • Virginia fue fundado en 1830
  • Cololaca Fue fundado en 1835
  • San Francisco fue fundado en 1837
  • La Virtud fue fundada en 1859
  • Las Flores 01 de enero de 1869
  • Belén Fue Fundado en 1870
  • San Andrés fue fundado en 1889
  • Valladolid fue fundado en 1895
  • San Sebastián 07 de marzo de 1896
  • Tambla 11 de septiembre de 1896
  • San Rafael 17 de julio de 1900
  • San Manuel Colohete 02 de febrero de 1901
  • La Unión 3 de mayo de 1916
  • La Campa 18 de enero de 1921
  • San Juan Guarita 21 de febrero de 1921
  • Santa Cruz 26 de octubre de 1926
  • Erandique 3 de marzo de 1932
  • Guarita 20 de marzo 1934
  • Talgua 02 de enero de 1963
  • San Marcos de Caiquín 04 de noviembre de 1994

 

Ocotepeque

  • Ocotepeque Fue fundado en 1530
  • La Labor Fue fundada en 1775
  • San Francisco del Valle fue fundado en 1791
  • San Marcos fue fundado en 1845
  • San Fernando Fue fundado en 1861
  • Concepción fue fundado en 1875
  • Santa Fe fue fundada en 1887
  • Lucerna fue fundado en 1889
  • Sinuapa fue fundado en 1889
  • La Encarnación 18 de enero de 1889
  • Mercedes 11 de noviembre de 1889
  • San Jorge 13 de Octubre 1903
  • Sensenti fue fundado en 1906
  • Depto Ocotepeque 20 de febrero de 1906
  • Belén Gualcho 02 de Septiembre de 1907
  • Dolores Merendón 7 de enero de 1908
  • Fraternidad 19 de febrero de 1909

 

Olancho

  • San Esteban Fue fundada en 1808
  • Gualaco fue fundado en 1810
  • Juticalpa fue fundado en 1820
  • Yocón fue fundado en 1822
  • Olancho 28 de junio 1825
  • Guayape fue fundado en 1829
  • Salamá fue fundado en 1831
  • Campamento Fue fundado en 1835
  • Guata fue fundado en 1843
  • Concordia fue fundado en 1858
  • La Unión fue fundada en 1877
  • Silca fue fundado en 1878
  • Mangulile fue fundado en 1882
  • Manto fue fundado en 1887
  • San Francisco de la Paz fue fundado en 1887
  • Manto fue fundado en 1887
  • El Rosario fue fundado en 1889
  • Jano fue fundado en 1889
  • Santa María del Real fue fundada en 1895
  • Esquipulas del Norte 31 de enero de 1896
  • Catacamas  El 24 de enero de 1898
  • Dulce Nombre de Culmi 30 de junio de 1898
  • Guarizama 11 de enero de 1901
  • San Francisco de Becerra 09 de mayo de 1917
  • Patuca 29 de mayo de 1992

 

Santa Bárbara

  • Ilama Fue fundada en 1480
  • Santa Bárbara Fue fundada en 1761
  • San Francisco de Ojuera fue fundado en 1791
  • San Marcos fue fundado en 1791
  • Petoa fue fundado en 1791
  • Trinidad Fue fundada en 1794
  • Macuelizo 28 de julio de 1794
  • San José de las Colinas 28 de enero de 1812
  • San Luis 28 de enero 1812
  • Naranjito Fundado en 1820
  • Santa Bárbara 28 de junio 1825
  • San Nicolás 1 de enero 1850
  • Chinda 14 de octubre de 1868
  • Concepción del Norte 7 de junio 1875
  • Atima 18 de septiembre de 1877
  • Gualala fue fundado en 1883
  • Quimistán fue fundado en 1887
  • Nuevo Celilac 29 de diciembre de 1888
  • San Pedro Zacapa fue fundado en 1889
  • Ceguaca 19 de enero de 1895
  • Arada 22 de junio de 1900
  • Santa Rita fue fundada 1900
  • Concepción del Sur 27 de octubre de 1900
  • El Níspero 15 de septiembre de 1917
  • San Vicente Centenario 18 de enero de 1922
  • Protección 22 de enero de 1927
  • Azacualpa 16 de mayo de 1960
  • Las Vegas 8 de septiembre de 1987
  • Nueva Frontera 17 de diciembre de 1997

 

Valle

  • Nacaome fue fundado en 1535
  • Aramecina fue fundado en 1578
  • Goascorán Fue fundado en 1686
  • Langue fue fundado en 1791
  • Amapala 17 de octubre de 1833
  • Alianza fue fundado en 1847
  • San Francisco de Coray fue fundado en 1867
  • Caridad fue fundada en 1893
  • Valle 11 de julio de 1893
  • San Lorenzo El 12 de abril de 1909

 

Yoro

  • Sulaco fue fundado en 1654
  • Jocón fue fundado en 1791
  • Yoro 28 de junio 1825
  • El Negrito fundado en 1843
  • Arenal Fue fundado en 1848
  • Yoro 10 de febrero de 1852
  • Morazán fue fundado en 1887
  • Olanchito fue fundado en 1889
  • Yorito 1 de junio del 1889
  • El Progreso 19 de octubre 1893
  • Victoria fue fundado 06 de junio de 1902
  • Santa Rita fue fundada en 1959

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