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NUESTRA DEUDA CON UN DESCONOCIDO ESPAÑOL

Nuestro personaje de hoy llena un vacío histórico. Sus actuaciones, que hoy esbozo gracias al libro “Honduras” de don Luis Mariñas Otero, le dan sentido y coherencia a lo que fue nuestra tierra en los famosos “tres siglos” que siguieron a la llegada de los españoles, siendo también un gran libertador de los esclavos:

El oidor López de Cerrato es la primera personalidad con conciencia centroamericana, el primero que actúa como gobernante de tal entidad y, en la historia de Honduras, el gran olvidado, siendo su persona y labor, que transformó al país de un conjunto desorganizado de villas españolas y tribus indígenas en una unidad organizada, apenas conocida fuera del círculo de los eruditos.

Al finalizar su gobierno, Centroamérica quedaba constituida en unas condiciones que permanecieron invariables hasta la emancipación, y su política de estricta aplicación de la ley, de igualdad de todos los habitantes y de imposición del poder real sobre la aristocracia criolla, constituirá en Honduras una ininterrumpida constante histórica hasta don Narciso Mallol, último alcalde mayor de Tegucigalpa, fallecido pocos meses antes de la Independencia.

Bajo Cerrato, «los indios habían mejorado de condición; estaban puestos en libertad los esclavos; se habían tasado los tributos; se habían quitado los tamenes y, por malos tratamientos, se había privado de indios a muchos españoles. De éstos, los casados se enviaron a España, a traer sus mujeres, y a los que tenían encomienda les ordenó que se casaran, y se casaron… El rigor de Cerrato se empleó aun con los más encumbrados personajes, como el adelantado Montejo, a quien no sólo le quitó los indios, sino que le obligó a devolver mil trescientos castellanos que había tomado del arca del rey».

Bajo la presidencia de Cerrato, y a petición suya, llegaron los primeros religiosos a Honduras; mercedarios que crearon conventos en Gracias, Tencoa y Comayagua, iniciando la cristianización organizada del país. Mientras que Cristóbal de Pedraza, obispo de Trujillo entre 1538 y 1555, emprendía también la catequización de Honduras.

Cerrato, encanecido en América al servicio de España, sabía cómo imponer las leyes hispanas; y al aplicarlas no vacila en afrontar la oposición de los colonos, de que es prueba el memorial que los vecinos de San Salvador dirigen al emperador el 1 de abril de 1549, quejándose de que «Cerrato, tomada residencia a presidente y oidores en Gracias a Dios, vino a la ciudad de San Salvador, desta provincia i dio pregón que quantos tuviesen esclavos los llevasen ante la Audiencia so cierta pena, y traídos los dio por libres, no obstante que los vecinos alegaron larga posesión i tener el fierro de VM i habellos comprado en almonedas do se vendían. Todo sin pedirlo los indios».

Al dejar la Presidencia Cerrato, en 1552, Pérez de Cabrera fue nombrado gobernador de Honduras, cesando el gobierno directo de la Audiencia sobre esta provincia.

Y ahora, Usted también lo sabe.

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