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LAS PASTORELAS COMO ARMA EDUCATIVA

Nuestro paseo de hoy por la historia patria sale de nuevo del sitio de internet de don Mario Secoff, y nos da una visión más amplia de los fines que perseguía el Padre Reyes usando lo que, aparentemente, era una mera entretención para gentes sencillas:

Cuando el padre Reyes ve que la universidad está caminado por sí sola, le mueve un sentimiento de satisfacción ya que siente que las clases medias campesinas de mulatos, mestizos y pardos – que era justamente la clase social de la cual él provenía – iban decayendo en la aculturización y la ignorancia; el partidismo y el sectarismo impregnaban las buenas familias de aquellas poblaciones periféricas de Tegucigalpa, decaimiento que él lamentaba profundamente cuando le llegaba la noticia de que la revolución y el caudillismo envolvía insuflando la mente ardorosa de toda una juventud – los varones de aquellas familias – abandonaban a las madres, mujeres y hermanas con el consiguiente desastre de las cosechas y el pastoreo de los animales.

Así emprendió giras por todo el sector periférico de Tegucigalpa y Comayagüela, invitando a las familias para que le enviasen sus hijos a una escuela que había organizado en el antiguo convento de la Merced. Así, los muchachos de Jacaleapa, Potrerillos, la vega del Aguacate, Yagüasire, el Estiquirín, Sabana Grande, Ojojona, Santa Ana de Ula, Támara, Santa Rosita, Cofradía en el valle de Talanga, Cantaranas, la villa de San Francisco, Cerro Grande, Coarriba, Coabajo, Monte Redondo, Río Hondo y Selguaca, llegaron a esa escuela donde los jóvenes no solo aprendían a leer y a escribir sino que a aprender a oír y ejecutar música, aprender las cuatro reglas aritméticas con nociones de geografía y física así como una introducción a la astronomía (sobre todo a aprender a guiarse por las estrellas ) .

El flexible pénsum era una propuesta a la civilización contra la idea de la lucha por la cultura. Según Don Angel Ugarte y Don Juan B. Valladares la escuela del Padre Reyes, llegó a tener mas de trescientos alumnos. Cantidad que se mantuvo en una excelente integración entre el campo y la ciudad ya que los alumnos aportaban vituallas que iban desde los frijoles hasta el pataste. La municipalidad de Tegucigalpa cooperaba con el financiamiento de las pastorelas que surgieron de la idea de que los muchachos no fueran de vacaciones, haciendo venir a la ciudad a los padres y parientes con aptitudes para el teatro, la danza y la música. De aquí surgen los más importantes maestros de capilla que después circularon con sus guitarras y violines de pueblo en pueblo, amenizando las fiestas religiosas más importantes de las poblaciones, como forma de contribución al ejercicio de la religiosidad popular que era el punto central para la conservación de la identidad no solo de la nación, sino de la ciudad.

Las pastorelas del Padre Reyes parten de una larga tradición muy abundante en América que se desarrolla especialmente en el virreinato de Lima y la Nueva España y son composiciones que se inspiran en los medioevales actos de fe. Su proposición es sencilla y el drama y la comedia ofrecen un metamensaje en relación con la adoración, nacimiento de Cristo y sobre todo con la adoración de los pastores. El lenguaje es totalmente neoclásico, y fue inspirado en las versiones del teatro latino, lo que hace – tal como lo afirma don Alfonso Reyes – que los pastores simplísimos y necesitados de honduras hablen como los habitantes del Peloponeso, para una sociedad con una cultura de subsistencia y zafiedad.

Y ahora, usted también lo sabe.

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