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LA TRISTE SUERTE DE LA HONDUREÑA QUE FUE PRIMERA DAMA DE COSTA RICA (7)

Sigo alegremente sorprendido por la variada y valiosa información que el escrito de doña Anarella Vélez, “Honduras: Mujeres en su historia. Redimiendo la vida de Josefa Lastiri Lozano”, nos ha dejado. Y hoy les traigo nuevos datos que, estoy seguro, salvo algunos pocos de nosotros conocíamos:

Al poco tiempo Josefa, que se encontraba en David, se informó sobre el nuevo estatuto de Morazán como nuevo gobernante de Costa Rica, se convertía así en la nueva Primera Dama de ese país a los 49 años de edad. Un barco fletado para retornarla a Costa Rica hizo posible que la familia Morazán Lastiri se reuniera nuevamente. Llegó a San José en compañía de su hija y sus entenados.
La popularidad de Morazán decayó rápidamente y la relación entre Josefa y Francisco pasaba por una nueva crisis debido a los amoríos de éste con Teresa Escalante y Ocampo, de origen salvadoreño, casada con el británico William Freer Risk, con quien tuvo una hija, María Ester de los Dolores Freer Escalante.
No habían transcurrido ni cinco meses cuando, el 11 de septiembre de 1842, se sublevaron los pueblos de San José y Alajuela, a fin de evitar la guerra con Nicaragua. En la capital la lucha fue sangrienta.
Josefa y su hija Adela, de cuatro años, se encontraba al lado de su esposo y padre, en el cuartel josefino. El ataque conservador a las instalaciones del gobierno la obligó a salir de allí para tratar de refugiarse en la casa de la familia Escalante. Apresadas por los sublevados, fueron conducidas a la casa de Antonio Pinto Soares, uno de los caudillos de la insurrección. Los amotinados contra Morazán querían asesinar a Josefita y sus hijos. Más tarde, madre e hija fueron depositadas en custodia del Presbítero Don José Julián Blanco y Zamora, y por último el acaudalado cafetalero y comerciante Rafael Moya Murillo les ofreció hospitalidad.
Morazán abandonó San José el 14 de septiembre y ese misma noche fue capturado en Cartago y al día siguieren fue conducido de regreso a la capital, donde fue fusilado horas más tarde. Lo acompañó su primogénito Francisco Morazán Moncada.
Josefa se informó del fusilamiento de su esposo una semana después de los hechos, quien al conocer la noticia sufrió dolorosas convulsiones y llanto sin tregua, según el Doctor don Pedro Molina.
Y ahora, Usted también lo sabe.

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